Rex estaba al borde de la locura, era una completa pesadilla tratar de mantener las profundidades bajo control.
Kallista era quien controlaba la energía oceánica con su poder haciendo que ésta fluyera de manera correcta sin ella las Profundidades eran un caos.
Las Bestias parecían descontroladas incluso Nokkverth actuaba con extrañeza, si Kallista no volvía pronto Rex temía de la consecuencias.
Se había contactado con su hermano para que movilizará a la Guardia Solariana en su búsqueda, esperaba tener de regreso su mal humor muy pronto; aunque había crecido en la corte de Solaris lo suyo nunca había sido la política y mucho menos la vida en la corte.
No sabía cómo llevar el reino sin Kallista diciéndole que hacer, esa mujer era tan mandona que sin sus órdenes se sentía a la deriva.
Nokkverth intentaba localizarla por medio de su vínculo, pero era como si hubiera desaparecido. Aún no tenían noticias de la Guardia Solariana y Rex estaba que se mordía las uñas.
Nadie más que él y Nokkverth sabían al respecto, no quería imaginar el caos que harían los gobernantes de los otros tres reinos al enterarse de la ausencia de Kallista, pensaba que tal vez aquello podría provocar otra guerra, sin Kallista para controlar a los demás gobernantes todo se sentía incierto.
Rex se encontraba sentado en el Trono de los Huesos con las piernas colgadas sobre el reposabrazos cuando Nokkverth entro mirandolo con molestia, Nokkverth estiro uno de sus largos tentáculos tomándolo de los pies y quitandolo del trono mientras lo dejaba de cabeza.
<<¿Qué crees que estás haciendo?>>
Rex miró al kraken mientras su ropa flotaba y el Oceanus caía contra el piso, la cabeza comenzó a dolerle mientras estaba colgado de cabeza.
—¿Qué no es obvio? Estaba sentado tomando fotos para snapchat ¿Qué es lo que quieres?
<<Holgazán>>
<<Deberías estar buscando en lugar de tener tus patas ensuciando su trono>>
Rex reviró los ojos.
—. La Guardia Solariana la está buscando ¿Por qué yo también tengo que buscarla? Ella dijo que me hiciera cargo mientras ella estuviera con él—Nokkverth lo soltó haciendo que se estampara contra el piso antes de que pudiera reaccionar—. Es Kallista, no es ninguna damisela en apuros además ambos sabemos lo necesita, tu sabes que ha fantaseado con estar con él.
<<Ese no es punto, debe volver tiene responsabilidades que cumplir>>
—. Entonces tendremos que hacernos cargo de las Profundidades mientras tanto— Nokkverth gruño en desacuerdo y se posicionó al lado del trono.
<<Deja de holgazanear entonces, haz algo útil>>
—. No entiendo como Kallista te soporta eres insufrible—Nokkverth le pegó en la cabeza con uno de sus tentáculos—¡Ya, ya entendí!—, dijo con resignación—. No te pongas de gruñón, necesitas una novia, te hace falta hacer el frutifantastico—, recibió otro golpe en la cabeza—¡Auch! ¿Quieres dejar de golpearme?
<<No, es entretenido>>
Rex torció los labios en una mueca.
—. En serio necesitas una novia y vacaciones, eres peor que el grinch solo falta que te robes la navidad.
<<Fingiré que entendí lo que acabas de decir>>
Rex reviró los ojos y comenzó a revisar el Oceanus con fastidio, acomodando los compromisos previos de Kallista.
—. Tendremos que inventar algo realmente bueno para la junta de consejo de dentro de dos semanas—, habló con pereza casi arrastrando las palabras mientras se acomodaba en el trono—. Algo así como gripe aviar, peste negra o viruela—, dijo con sarcasmo y un toque de elocuencia.
Las puertas del salón del trono se abrieron revelando la figura de Neptune Slethei, Rex se paró de un salto del trono poniéndose en posición junto a Nokkverth.
Neptune Slethei era un problema, siempre conflictivo siempre deseando lo que no le correspondía, hace diez años durante la Guerra de Sirenia los Slethei habían perdido el trono ante los Meridia.
Su postura era arrogante, el cabello rubio peinado hacia atrás y esos ojos azul cielo destilando soberbia y narcisismo.
—Señor Slethei ¿En qué puedo ayudarle?
—. Quiero hablar con la Soberana—Nokkverth estuvo por decirle algo a Rex pero este habló antes.
—. Tiene lepra, una enfermedad super contagiosa esta indispuesta—Nokkverth se golpeó la frente con uno de sus tentáculos.
<<Imbécil>>
Neptune arrugó la nariz con disgusto ante la respuesta de Rex, la idea de contagiarse de una enfermedad desconocida era repulsiva pero necesitaba hablar con Kallista.
—. Es urgente que hable con ella, las Bestias de las Profundidades andan rodando Atlas destruyeron una de las torretas del Palacio necesito saber porque este descontrol—Rex estuvo por hablar pero Nokkverth lo corto.
<<Di algo coherente no digas sandeces>>
Rex resoplo.
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Editado: 24.08.2026