La Corona del Poseidón.(volumen 2)

Capítulo 9: Duelo de Submarinos.

​Escena: Fosa del Laberinto. 1,700 metros. El Templo de Kouros Kaminou.
​La onda sónica causada por el choque de la Corona contra el altar se disipaba. Zara tenía la Corona de Poseidón asegurada, una pesada carga dorada en su traje.
​—¡Tenemos la Corona! ¡Ethan, a la cápsula de ascenso! —gritó Zara.
​Mientras Ethan y Zara luchaban por ascender con sus propulsores, el agente de Hydra que Zara había atacado recuperó el control y abrió fuego con su rifle submarino.
​—¡Fuego de cobertura! —gritó Ethan, disparando sus propulsores hacia los escombros para crear una cortina de sedimento.
​[El Descenso de la Furia]
​En la superficie, a bordo del Hydra One, el Dr. Elias Thorne sintió el pulso de energía sónica. Sabía que la activación había fallado, y que alguien había llegado al sitio antes que él. Su rostro se contorsionó de ira al ver el Nautilus III en el sonar.
​—¡Son ellos! ¡Los traidores de Florencia! ¡Han robado mi Reliquia y mi submarino! —rugió Thorne.
​Thorne se puso personalmente a los mandos. —¡Zarkov no merece ni el lodo! ¡Nave de combate! ¡Desciendan a máxima velocidad! ¡Destruyan ese juguete robado!
​El Hydra One, más grande, más rápido y diseñado para la guerra, comenzó un descenso aterrador hacia el fondo del mar.
​[Carrera por el Abismo]
​Ethan y Zara lograron llegar a la cápsula de salida presurizada del Nautilus III. Se despresurizaron y entraron en la cabina, volviendo a sellar la escotilla justo cuando la poderosa luz del Hydra One iluminaba la zona.
​—¡El Hydra One viene directamente a nosotros! ¡A máxima velocidad! —dijo Ethan, tomando los controles—. ¡Está en modo de ataque!
​—Tiene armamento pesado, Ethan. No podemos ganar una pelea. Tenemos que subir a la superficie —dijo Zara, asegurando la Corona.
​Pero el Hydra One ya estaba en rango. De repente, una serie de disparos rápidos sacudieron el Nautilus III. Eran ráfagas de un cañón de pulso electromagnético montado en la proa de la nave de Thorne.
​—¡El casco está resistiendo, pero estamos perdiendo energía en el compartimento de baterías! —gritó Ethan. Escena: Fosa del Laberinto. 1,700 metros. Interior del Nautilus III.
​El Hydra One ha atacado al Nautilus III con su cañón de pulso electromagnético, dejando la nave de Ethan y Zara en apuros y a la deriva.
​—¡El casco está resistiendo, pero estamos perdiendo energía en el compartimento de baterías! —gritó Ethan, luchando con los controles.
​—Tiene armamento pesado, Ethan. No podemos ganar una pelea. Tenemos que subir a la superficie —dijo Zara, asegurando la Corona de Poseidón.
​El Hydra One se estaba acercando para el golpe final.
​[Trampa de Sedimento]
​Zara no dudó. El Nautilus III era un submarino de exploración, no de combate, pero tenía algo de su lado: el entorno.
​—¡Prepara todos los propulsores laterales de popa! —ordenó Zara a Ethan.
​—¿Qué vas a hacer?
​—Vamos a usar el Hydra One's como un martillo y el sedimento como un escudo.
​Zara activó el lanzador de muestras del Nautilus III que estaba en el fondo del cañón. Esto removió violentamente la capa superficial de fango y limo. Al mismo tiempo, Ethan activó los propulsores laterales de popa.
​El sedimento, denso y fino, se levantó en una enorme nube opaca. Zara disparó los propulsores hacia el fondo, creando una gigantesca nube de sedimento para cegar el sonar y las cámaras del Hydra One.
​—¡Cegados! ¡El sonar está fuera! —gritó Zara.
​El Dr. Elias Thorne, confiado en su tecnología, se encontró de repente ciego en el abismo.
​—¡Maldita sea! ¡Activen las luces de penetración! —se escuchó la voz furiosa de Thorne por el intercomunicador.
​[El Ascenso de Emergencia]
​—¡Ahora, Ethan! ¡Ascenso de emergencia! —ordenó Zara.
​Ethan activó la bomba de lastre principal. El Nautilus III arrojó todo el agua de lastre y comenzó un ascenso vertiginoso.
​Mientras ascendían, Zara vio algo en el sedimento que acababa de levantar: una grieta profunda en la roca volcánica del cañón.
​—Ethan, la explosión de la Corona y la sacudida sónica ha abierto una grieta tectónica. Estamos cerca de una zona de inestabilidad.
​—¡Si Thorne nos sigue en su peso y velocidad, su propia onda de choque podría colapsar la grieta!
Escena: Fosa del Laberinto. 1,700 metros. Interior del Nautilus III.
​El Nautilus III ascendía, pero el Hydra One seguía en la nube de sedimento, rastreando por pulsos de sonar. Ethan sabía que la diferencia de velocidad no era suficiente para escapar.
​—El Hydra One nos atrapará antes de llegar a los 1,000 metros —dijo Ethan, fijando su mirada en la grieta tectónica que Zara había visto.
​[Cebo de Inestabilidad]
​Ethan, recordando el pulso sónico que dañó los controles, tuvo una idea. Si Thorne atacaba con ondas de sonido, una onda falsa podría ser su perdición.
​—Voy a engañar a Thorne para que piense que esa grieta es un sumidero gravitacional —dijo Ethan.
​Ethan manipuló el propulsor dañado de popa, forzando los circuitos para que crearan un ruido de vibración de alta frecuencia que imitaba el sonido de una inestabilidad tectónica catastrófica. Lo amplificó y lo disparó directamente hacia la grieta.
​—¡Es un eco de la Corona! —gritó Zara, comprendiendo la maniobra.
​El sonar del Hydra One captó la frecuencia. Thorne, a bordo, creyó que el Nautilus III se estaba rompiendo o que una falla geológica inminente amenazaba con aplastarlo.
​—¡Ahí están! ¡La grieta los está devorando! —se escuchó la voz triunfal de Thorne, captada por los micrófonos externos del Nautilus III.
​Thorne, obsesionado con ser testigo del fin de sus enemigos, aceleró el Hydra One directamente hacia la grieta, justo donde el ruido simulado era más fuerte. Él pensó que estaba entrando en un colapso, pero estaba entrando en una trampa.
​[El Sello del Abismo]
​El Hydra One, con su gran peso y la fuerza de su propulsión, impactó en la zona de inestabilidad. Su propia velocidad y el pulso sónico que acababa de disparar contra el Nautilus III fueron la clave.
​La roca volcánica, ya debilitada por la onda de choque de la Corona, no resistió.
​El Nautilus III sintió un temblor masivo. En el sonar, el eco del Hydra One desapareció instantáneamente, reemplazado por el sonido sordo de roca masiva colapsando. La grieta tectónica se cerró, sellando el submarino de Thorne y a su tripulación en el fondo del Mar Egeo.
​—Se acabó, Ethan. Ha sido sellado en el Laberinto —suspiró Zara.
​[Superficie y Consecuencias]
​El Nautilus III, maltrecho y sin potencia, continuó el ascenso lento. Varias horas después, salió a la superficie al amanecer, cerca de Creta.
​Zara tenía la Corona de Poseidón asegurada. Ethan tenía el conocimiento de que la Reliquia de Aztlán era la única llave para detener el cataclismo de la Atlántida.
​—Hemos salvado a Venecia —dijo Ethan, mirando el cielo teñido de rojo.
​—Por ahora. Pero Thorne tenía una base de operaciones. Y Thorne tenía socios. Esta guerra no ha terminado —dijo Zara, revisando el horizonte.



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En el texto hay: aventura, acción , espionaje

Editado: 12.12.2025

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