Escena: Londres. Meses después. Ethan y Zara están en casa.
La misión había concluido: la Corona de Poseidón estaba oculta para siempre dentro de una estatua de bronce, y la Reliquia de Aztlán había regresado a su descanso ancestral. El mundo estaba seguro, por ahora.
Ethan se recostó junto a Zara en el sofá.
—¿Y ahora, Profesor? ¿Qué sigue? —preguntó Zara, acariciando su rostro.
Ethan sonrió. Le mostró un folleto arrugado, con el emblema de una prestigiosa universidad europea.
—Esto sigue, mi amor. Un nuevo desafío.
El folleto detallaba la oferta de un puesto de profesor titular de arqueología en la Universidad de Malta. Un lugar estratégico en el Mediterráneo, lleno de historia y lejos del caos de los archivos del MI6 y los mercenarios.
—Malta. Es precioso. Un lugar con más historia que Inglaterra... y menos lluvia —dijo Zara, riendo.
—Exacto. Un lugar seguro. Un lugar donde podemos sentar cabeza, ¿sabes? Un lugar donde podemos formar nuestra propia... expedición familiar.
Ethan se levantó, se arrodilló junto al sofá y sacó de su bolsillo una pequeña caja de terciopelo.
—Mi Sandra, mi amor, mi compañera de vida y de mil batallas. Eres lo más importante que he encontrado en este mundo, mucho más valiosa que cualquier Corona o Reliquia. ¿Quieres casarte conmigo y ser mi esposa, para tener la aventura más grande de todas?
Zara, con los ojos llenos de lágrimas y una sonrisa radiante, asintió con todo su corazón.
—¡Sí, mi Rafa! ¡Mil veces sí! ¡Quiero casarme contigo!
Se besaron, sellando la promesa de una vida de amor y aventuras, poniendo el punto final a la épica de "La Corona de Poseidón".
¡FIN
Editado: 12.12.2025