La Corrupción de Dylan

PREDILECTO


C E R O ┋PREDILECTO
 

 

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Fuiste la forma más triste y bonita que tuvo la vida de decirme que no se puede tenerlo todo. 
 


 

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La sangre en mis manos es muestra de lo que soy. El vacío que sentía ante mi estado de shock no se comparaba en nada con lo que acabe de hacer. Caí de rodillas aún observando mis manos y la sangre escurrir en ella, cayendo al suelo de gota en gota. Ni una palabra emitía y mi oído se hizo sordo, ajeno de cualquier sonido del exterior centrándose nada más al latido veloz de mi corazón. 
 


 

—Ollie...—Bisbisé.
 


 

Enfoque hacia el cuerpo delante mío boca arriba. Su mirada pérdida a la nada, labios entre abierto y un cuello mal lastimado. La sangre se dispersa por toda la superficie del pecho manchando la ropa rasgada. Su herida no cerraba y no escuchaba su respiración. Desde hace un minuto que no escuchaba su corazón. 
 


 

—Ollie.—Mi voz salió ronca. 
 


 

No obtuve respuesta. Baje las manos y detenidamente mire el cuerpo frente a mi. Mi hermanastro se encontraba desangrado frente a mis ojos, la herida consistía de cuatro líneas en diagonal por todo su pecho hacia el abdomen. Me casi cegaron con una luz potente que salió de la nada. Entre cerré los ojos intentando ver pero al final no me esmere. 
 


 

—¿Qué has hecho?—Cerré los ojos dirigiendo mi rostro a mis manos manchando toda mi cara. Me hice una bola y agarre los mechones de mi cabello entrando en razón ante lo que hice.
 


 

Desgarre mi garganta con el grito que libere. La presión instalándose en mi pecho era tanta que termine por agarrar la camisa como si quisiera sacar mi propio corazón. Las lágrimas recorrieron mi mejilla con el atroz sollozo. Envuelto en una respiración agitada que trascendía cada vez más termine por intentar secar mis lágrimas en vano. 
 


 

—Yo...—Balbuceó sin poder controlarme. 
 


Los brazos cálidos de mi madre me reciben con un abrazo. No me muevo, quedó allí llorando mientras ella me susurra al oído intentando calmarme pero solo siento que me incita a llorar más. Lo que había hecho no tenía perdón alguno. Mire su cuerpo confirmando por enésima vez lo obvio. Oliver Johnson, mi hermano menor; está muerto y yo fui quien le dio su fin.

La luz de la linterna que me cegaba fue apagada, luego de unos minutos donde conseguí calmar la oleada de emoción que me agobio miro a la derecha. Mi padrastro tocaba su tabique nasal y negaba con su cabeza varías veces. Al cabo de unos segundos fuimos acogidos por la iluminación de la luna. Cerré los ojos unos momentos y abrí los párpados con lentitud. Fui elevando mi mirada hasta observar la luna llena. 
 


 

Con la respiración agitada me levante y mi madre me soltó. Mire a mi padrastro a lo que su semblante se tornó serio. Abrió la boca pero pareció optar por no objetar nada. Solo se limitó a cambiar su expresión a una más relajada y conforme. Asintió como si me diera permiso, mi madre tocó mi brazo a lo que me volteó a verla. Me inclinó hacia el frente y le besó la frente. 
 


 

—Dylan.—Me aleje de ella—No lo hagas ¡Ramón! 
 


 

—Deja que lo haga.—Mi padrastro me vio rápidamente para apartar la vista a otro lugar cruzándose de brazos—Es su decisión. 
 


 

Llegue hasta el y me arrodillé lentamente. Las manos me temblaban, sentía el pulmón salirse por mi garganta y el pulso de mi corazón en mi cabeza. La presión en mi pecho volvió simbolizando el miedo que tenía. Lo que estaba aproximo hacer sería mi castigo, mi infierno personal y nadie debía saber de ello. Mi papá se volteó con ojos llorosos pero aguantando no romper conservando su orgullo.
 


 

—¿Seguro?—Baje mi rostro observando el suelo, él suspiró—Entonces no hay marcha atrás. 
 


 

Extendió mis manos sobre mis muslos y manchó su dedo índice con la sangre que llevaba de Ollie. Comenzó a trazar en mi mente los símbolos. Nuestro entorno se volvió tenso, siniestro. Sabía que no habría marcha atrás. Se arrodilló como yo comenzando a recitar.
 


 

—De lo que nunca probó, probara.—Escuche como retuvo un sollozo. Ahora comenzó a trazar en mi mejilla izquierda—De lo que fue superior, sometido será.—Se alejó a mirarme, procedí a quitarme la camisa dañada. Él retuvo su respiración y comenzó a trazar por mi brazo izquierdo. Cuando llegó a mi mano sin importar que estuviera manchada la abrí y en la palma terminó de hacer aquellos símbolos. Exhaló—De lo que fue prohibido, se permitirá. 
 


 

Deje de mirar mi mano para observa como las lágrimas salían de sus ojos por si solas. Paso de mirarme a ver detrás y yo volteó la cabeza viendo a mi madre con la mano en su boca y tirando todo su peso al suelo. Vuelvo a reposar mis ojos al suelo y seguido mi mano. Toda la piel que fue marcada escuece haciendo que reprima mis quejas. Y en frente de la luna llena no logró contenerme, siento como el instinto animal suplica con salir pues el hechizo ha concluido. Fue cuando la presión que todo mi cuerpo comenzó a ejercer que deje escapar un último grito. Como resultado convirtiéndose en mi último aullido. Me había quitado el privilegió de ser...
 


 

un hombre lobo.
 


 

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angilesse

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En el texto hay: hombreslobo, secretos, drama

Editado: 25.05.2019

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