La dama del espejo roto

Capitulo 13

Evelyn se quedó inmóvil.
La desconocida seguía atrapada dentro del pequeño fragmento de espejo.
Su rostro era pálido, casi transparente. Tenía el cabello largo y plateado y unos ojos violetas que parecían brillar desde las profundidades del cristal.
—¿Quién eres? —preguntó Evelyn.
La mujer sonrió.
—Mi nombre es Isolde.
Adrián se acercó lentamente.
Al verla, su expresión cambió.
—No...
Evelyn lo miró.
—¿La conoces?
Adrián no respondió.
Isolde soltó una pequeña risa.
—Claro que me conoce.
—¿Quién es? —insistió Evelyn.
Adrián respiró profundamente.
—Isolde fue la primera mujer que quedó atrapada en el espejo.
Evelyn volvió a mirar el fragmento.
—¿Antes que Eleanor?
—Mucho antes.
Isolde apoyó una mano contra el cristal.
—Eleanor no creó la maldición.
—¿Entonces quién lo hizo?
Isolde miró a Evelyn.
—Tu familia.
Evelyn sintió un escalofrío.
—Eso no puede ser.
—Hace más de doscientos años, una mujer de tu linaje quiso vencer a la muerte. Utilizó magia para crear un espejo capaz de conservar el alma de una persona.
—¿Y funcionó?
Isolde sonrió tristemente.
—Demasiado bien.
La habitación quedó en silencio.
—¿Por qué Eleanor estaba atrapada aquí?
—Porque intentó robar el poder del espejo.
Evelyn recordó las palabras de Eleanor.
"No sabes lo que acabas de liberar."
—Entonces... ¿tú eres peor que Eleanor?
Isolde negó lentamente.
—No.
Su expresión se volvió seria.
—Pero puedo serlo.
Adrián dio un paso atrás.
—Evelyn, tenemos que irnos.
Isolde comenzó a reír.
—Siempre huyendo, Adrián.
Él se quedó rígido.
—¿Qué sabes de mí?
—Sé quién eres.
Isolde levantó una mano.
El fragmento de cristal comenzó a brillar.
—Sé lo que hiciste hace diecisiete años.
Evelyn miró a Adrián.
—¿Qué hiciste?
Adrián bajó la cabeza.
—No quiero que lo sepas.
—Ya es demasiado tarde —dijo Isolde.
El cristal proyectó una imagen sobre la pared.
Evelyn vio a Adrián de pie frente al espejo cuando ella era una niña.
Pero esta vez no estaba solo.
A su lado había otra persona.
Evelyn abrió los ojos.
—No...
Era su padre.
Y estaba entregándole la pequeña llave de plata.
Adrián había recibido la llave de su padre.
Isolde susurró:
—Tu familia no te protegió del espejo, Evelyn.
Hizo una pausa.
—Tu familia te convirtió en su guardiana.
De repente, la puerta de la mansión se abrió sola.
Una ráfaga de aire helado recorrió el salón.
Y todas las luces se apagaron.
En la oscuridad, una voz masculina susurró desde las escaleras:
—Hija.
Evelyn reconoció aquella voz inmediatamente.
Era su padre.
Pero su padre llevaba años muerto.




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