La dama del espejo roto

Capitulo 15

Evelyn permaneció inmóvil frente a la mujer.
—Eso es imposible.
La desconocida sonrió.
—Eso mismo dijeron cuando me encerraron aquí.
Adrián se colocó delante de Evelyn.
—No te acerques.
La mujer lo observó.
—Sigues protegiéndola.
—Siempre lo haré.
—Aunque no sea quien crees.
Evelyn sintió que el miedo comenzaba a convertirse en rabia.
—¡Basta de acertijos! —gritó—. Quiero saber quién soy.
La mujer se incorporó lentamente.
—Tú eres Evelyn Blackwood.
Evelyn frunció el ceño.
—Entonces, ¿por qué dices que eres la verdadera Evelyn?
La mujer señaló una pequeña marca que tenía detrás de la oreja.
Evelyn llevó instintivamente la mano hacia el mismo lugar.
Tenía exactamente la misma marca.
—Cuando éramos niñas —explicó la mujer—, nos separaron.
—¿Nos?
—Gemelas.
El mundo pareció detenerse.
Evelyn miró a Adrián.
—¿Gemelas?
Él cerró los ojos.
—Sí.
—Tú lo sabías.
Adrián no respondió.
—¡Tú lo sabías!
—Me enteré hace años.
La mujer se levantó de la cama.
—Nuestra madre solo pudo salvar a una de nosotras aquella noche.
Evelyn sintió que las lágrimas comenzaban a caer.
—¿Por qué me borraron los recuerdos?
—Porque eras la que debía salir de la mansión.
La otra Evelyn señaló el fragmento de espejo donde estaba atrapada Isolde.
—Yo fui la que quedó aquí.
Isolde habló desde el cristal.
—Y fui yo quien protegió su alma.
Evelyn se acercó a su hermana.
—¿Por qué Eleanor quería mi cuerpo?
La joven negó con la cabeza.
—No quería tu cuerpo.
—¿Entonces qué quería?
—Quería tu lugar.
Evelyn sintió un escalofrío.
—¿Mi lugar?
Su hermana señaló el espejo.
—La verdadera guardiana del espejo debe pertenecer a la sangre original. Eleanor descubrió que tú habías heredado el poder de nuestra familia.
—Pero si somos gemelas...
—Tú naciste primero.
La habitación quedó en silencio.
—Por eso te eligieron —continuó—. Tú eres la heredera.
Evelyn miró la llave de plata.
—¿Y tú?
Su hermana sonrió tristemente.
—Yo soy el sacrificio.
Antes de que Evelyn pudiera responder, un grito estremeció la mansión.
Adrián miró hacia la puerta.
—Eleanor.
Las paredes comenzaron a cubrirse de grietas.
Elena apareció nuevamente en el espejo.
—¡Evelyn, escucha!
—¿Mamá?
—No puedes confiar en tu hermana.
Evelyn se quedó paralizada.
Su hermana levantó la mirada hacia el espejo.
—Llegaste demasiado tarde, mamá.
Elena palideció.
—No...
La verdadera Evelyn sonrió.
—Porque esta vez el espejo será mío.
La llave de plata salió de la mano de Evelyn y voló hacia su hermana.
Adrián intentó detenerla.
Pero una fuerza invisible lo lanzó contra la pared.
La habitación comenzó a llenarse de humo negro.
Y la mujer que decía ser la verdadera Evelyn susurró:
—Ahora voy a recuperar mi vida.




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