La dama del espejo roto

Capitulo 17

—¡Evelyn, recuerda quién eres!
La voz de Adrián atravesó la oscuridad.
Pero Evelyn no podía recordar.
Intentó pensar en su madre.
Nada.
En su infancia.
Nada.
En el rostro de Adrián.
Solo encontró un vacío inmenso.
—¿Quién... soy? —murmuró.
Su hermana permanecía frente a ella, sosteniendo la mitad de la llave.
—Pronto lo sabrás.
La oscuridad comenzó a envolver a Evelyn.
Entonces escuchó una voz diferente.
Una voz cálida.
Una voz que había escuchado durante toda su infancia.
—Mi niña...
Evelyn abrió los ojos.
Su madre estaba frente a ella.
No era un fantasma atrapado en un espejo.
Parecía estar realmente allí.
—Mamá...
Elena sonrió.
—No tienes que recordar todo. Solo recuerda una cosa.
—¿Qué?
—Tu nombre.
Evelyn frunció el ceño.
—Evelyn.
—Otra vez.
—Evelyn.
La oscuridad comenzó a retroceder.
—Más fuerte.
—¡EVELYN!
El grito hizo que el espejo entero temblara.
De repente, todos sus recuerdos regresaron.
Su madre abrazándola.
Su padre leyéndole cuentos.
La primera vez que vio la mansión.
Adrián tomándola de la mano cuando era niña.
Y aquella noche...
La noche en que su hermana había sido dejada atrás.
Evelyn abrió los ojos.
La mujer frente a ella retrocedió.
—No...
Evelyn se puso de pie.
—Ahora recuerdo.
Su hermana comenzó a llorar.
—No quería que me dejaran aquí.
—Lo sé.
—Yo también quería salir.
—Lo sé.
Evelyn se acercó.
—Pero tú no eres mi enemiga.
La hermana la miró sorprendida.
—¿Qué?
Evelyn tomó su mano.
—La verdadera enemiga es la maldición.
El fragmento de espejo comenzó a brillar.
Isolde gritó:
—¡No!
Eleanor comprendió lo que ocurría.
—¡Evelyn, detente!
Pero Evelyn ya había tomado una decisión.
Levantó las dos mitades de la llave.
Cuando las unió, se convirtieron en una sola.
El espejo comenzó a resquebrajarse.
Isolde gritó desde su interior.
—¡Si rompes el espejo, perderás todo lo que amas!
Evelyn miró a Adrián.
Él estaba herido, pero seguía de pie.
—Entonces tendré que arriesgarme.
Clavó la llave en el corazón del espejo.
CRACK.
Una grieta enorme atravesó el cristal.
Después otra.
Y otra.
La mansión comenzó a temblar.
Eleanor cayó de rodillas.
—Finalmente...
Una luz blanca llenó la habitación.
Isolde lanzó un último grito.
El espejo explotó.
Cuando Evelyn abrió los ojos, estaba en el suelo.
Adrián estaba a su lado.
—¿Estás bien?
Evelyn asintió.
—Sí.
Entonces miró hacia donde había estado su hermana.
Ya no estaba.
Solo quedaba una rosa blanca sobre el suelo.
Evelyn la recogió.
—¿Dónde está?
Adrián negó con la cabeza.
—No lo sé.
Desde algún lugar de la mansión llegó una risa suave.
Evelyn levantó la mirada.
La puerta se cerró lentamente.
Y en el último fragmento de espejo que quedaba intacto apareció una frase escrita con sangre:
"Una hermana ha escapado. La otra todavía me pertenece."




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.