La dama y la luna roja

Prólogo

Bajo la luna roja

Dicen que cuando el alma está por abandonar este mundo, los últimos pensamientos no son palabras… sino verdades.

Era 31 de diciembre.

Mientras el mundo celebraba el final de un año, ella —vestida con lo que quedaba de su antiguo mundo— miraba la luna desde la estrecha rendija de la celda.

Sus manos, temblorosas.

Su vientre, apenas hinchado por una vida que no alcanzaría a conocer.

La traición le había quitado todo.

Su hermano,engañado.

Su prometido,una máscara rota.

Y su libertad… enterrada bajo el peso de un apellido.

Detrás de la puerta, Clara lloraba en silencio.

No podía salvarla.Solo prometer que llevaría su verdad a quien debiera recordarla.

Elyra alzó la vista una última vez.

La luna brillaba roja, como si el cielo compartiera su dolor.

Con un hilo de voz,dijo:

—Si mis palabras no encuentran labios…

Que el viento las susurré. Si mi historia se pierde...

Que la sangre la recuerde.

Y escribió por última vez, temblando, en su diario:

Él era sombra.

Yo… la única luz que no podía apagar.”

A la medianoche… cuando todos gritaban por un nuevo comienzo,una historia se cerró con sangre y silencio.

Nota de la autora.

Gracias por entrar en este recuerdo olvidado.

Aquí comienza La dama y la luna roja. Una historia de amor imposible, traición, fuego… y memoria.

Te invito a descubrir la verdad detrás de la leyenda.




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