La dama y la luna roja

–Entre tazas de té y máscaras rotas –

La porcelana tintineaba con cada movimiento elegante.En la terraza del salón familiar, las damas de alta sociedad conversaban entre risas discretas y comentarios disfrazados de halagos.

Ella —nuestra protagonista, de mirada serena pero alma inquieta— sostenía su taza con firmeza. Fingía escuchar mientras por dentro se sentía cada vez más distante.

Sus amigas hablaban de vestidos, joyas, del próximo baile de máscaras... y de su inminente boda.

‎—Vas a ser la envidia de todas nosotras, querida —decía una, con una sonrisa demasiado perfecta.

Ella solo sonrió.

Poco después, pidió permiso para retocarse y subió sola al cuarto de su amiga.Era común entre ellas prestarse perfumes, retocar maquillajes o buscar algún libro para entretenerse. Pero esa vez, algo la llamó. Una libreta encuadernada en cuero, apenas visible debajo de un chal de seda.

El diario.

Y aunque sabía que no debía...lo abrió.

‎Lo que leyó fue devastador: cartas escondidas, encuentros secretos, descripciones tan vívidas como crueles. Su prometido. Su amiga. La traición estaba plasmada con tinta y rencor.

‎Una parte de ella quiso gritar. Otra, romper cada taza de porcelana en el salón. Pero no. Era una dama. Y las damas no hacían escándalos.

Volvió al te como si nada hubiera ocurrido.

Esa noche, sentada frente al espejo, escribió en su propio diario. No lo que había leído,sino lo que había sentido. La primera grieta. La primera herida real que no podía disimular.

Al día siguiente,sin saber por qué, bajo a la biblioteca familiar. Buscaba consuelo en las palabras. Pero lo que encontró fue otra cosa.

Un libro antiguo,con letras doradas ya desvanecidas y símbolos que no entendía. Lo abrio. Lo toco. Y una página se soltó con el roce,cayendo justo a sus pies

Ese fue el inicio.

El inició del fin de su Antigua vida. Y del Despertar de algo que ni siquiera tenía nombre aún.

•| Fragmento del diario de Elyra •|

Hoy me rompí sin hacer ruido.

Sonrei con los labios y sangré por dentro.

No grite. No llore. Solo escribí, como si las palabras pudieran coser lo que otros desgarraron.

Dicen que el amor es ciego, pero la traición tiene ojos..y usó los suyos para verme caer.

× Nota de autora ×

Gracias por leer este primer fragmento de una historia que duerme entre los suspiros del pasado.

Escribir sobre ella —sobre lo que fue y lo que aún no recuerda— es como abrir un diario escondido en una caja de cristal. Cada palabra es una grieta, una cicatriz, una pequeña verdad que pide ser contada.

Este capitulo solo fue un sorbo de lo que vendrá. Y apenas estamos empezando a bailar bajo la luna roja.

Nos leemos. Con tinta, memoria....y un poco de destino




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