Los días siguientes al paseo con Clara fueron un suspiro robado al tiempo.
Cada mañana,buscaba el silenció en ese lago escondido, como si la aguas calmas pudieran ordenar el caos que llevaba dentro.
Me sentaba a escribir....o solamente a mirar.
A veces imaginaba que el reflejo del agua me devolvía otra versión de mi.
Una Elyra sin deberes, sin promesas rotas, sin ese apellido que me pesaba como una soga.
Solo yo... Y el viento.
Aquella tarde, justo cuando pensaba irme, la voz chillona de mi "amiga" me sorprendió desde el sendero.
—¡Elyra! Que suerte que te encuentro. Viene a buscarte.
—¿Que haces acá? — pregunté, con más frialdad de la que intenté desimular.
—Queria invitarte a tomar té. Te extraño —Dijo, con esa sonrisa que parecía de papel mojado.
No pude negarme.
No sin provocar preguntas.
Y a demás...tal vez necesitaba recordar por qué ya no confiaba en nadie.
pasaron las horas fingiendo cortesía entre tazas decoradas.
Yo sonreía. Ella mentía.
Nos mentiamos las dos.
Cuado me di cuenta,el sol se había rendido tras las copas de los árboles.
—¡Se hizo tardísimo!—Murmure,levantándome de golpe.
—¿Quieres que le pida a alguien que te acompañe? —ofrecio con falsa preocupación.
—No hace falta —Respondi —. Conozco el camino.
Sali con pasos rápidos.
Una dama no debía andar sola a esta hora.
Pero una Eyra rota tampoco obedecía del todo.
Las calles estaban en sombras.
Las farolas aún no se encendían.
Y entonces lo escucho.
Una voz.
Borracha.
Grosera.
—¡Mira lo tenemos acá! Una florecita sola...
Me quedé paralizada.
—¡Una Sonrisa, muñeca! O te la dibujo yo...
Di un paso atrás. Tropecé con mi propio miedo.
Y entonces...una sombra...una ráfaga.
Un brazo que me rodeo con fuerza,Pero sin apretar.
Una voz que no grito,pero temblaba por dentro.
—Ella no es tuya— dijo
El hombre cayó al suelo antes de poder entender que lo había golpeado.
Yo seguía temblando.
—¿Estás herida? —Pregunto el,su voz más grave que el cielo.
Negué. Pero no podía hablar.
Y entonces rompí.
Las lágrimas me brotaron sin permiso.
Llore. Cómo una niña. Cómo una mujer. Cómo una flor marchita que no sabía si florecer otra vez.
El no dijo nada. Solo me dejó llorar.
Y cuando sentí que ya no podía más,me ví reflejada en sus ojos.
Y no era miedo lo que ví.
Era algo peor.
Era ternura.
Me separé un poco, intentando recuperar la postura.
—Gracias.. —Murmure— no se que hubiera hecho si no estabas.
El se acercó apenas.
Su presencia me envolvió como el humo de un incendio suave.
—No tenés que agradecerme. No te iba a dejar sola.
Nos miramos.
No sé cuánto tiempo paso.
No sé si el silencio fue un segundo o un siglo.
Entonces sin pensarlo,le dije:
—¿Querés venir a tomar algo… a mi cuarto?
El no respondió de inmediato.
Sus ojos, oscuros,buscaron los mío como si intentará leer algo más profundo que las palabras.
Yo sentía como se me erizaba la piel. No por miedo.
Por algo que dolía y al mismo tiempo... quería quedarse.
—¿Estás segura? —preguntó, apenas un susurro.
Asentir. Bajando la mirada.
Una dama no debía invitar a un hombre a su cuarto.
Pero yo ya no era solo una dama.
Era una mujer rota que quería entender por qué,frente a el, sentía que podía volver a hacer ella misma.
Caminamos e silencio.
Ninguno pregunto por qué lo hacíamos.
En el vestíbulo oscuro,subimos las escaleras como si el mundo se hubiera detenido.
Mi corazón golpeaba tan fuerte que pensé que lo escucharía.
Abrí la puerta y lo deje pasar.
Mi habitación olía a flores secas y tinta.
El miró alrededor sin tocar nada, como si cada objeto pudiera romperse.
—Podés sentarte —dije, señalando un sillón frente al fuego.
lo hizo.
Me senté al borde de la cama,todavía con los dedos temblando.
—No acostumbro hacer esto —confesé.
—Ni yo —respondió él, con una media sonrisa que dolía más que calmaba.
por un momento,solo hubo el silencio y nuestros silencios.
Después,sin mirarme, dijo:
—Te vi varias veces en ese lago.
Lo miré, sorprendida.
—¿Por qué no dijiste nada?
—Porque parecía que necesitabas estar sola.... Y porque no quise asustarte.
Yo apreté el diario sobre mi regazo.
Sus palabras eran suaves, pero cargadas de algo que no entendía.
—¿Quien sos?—le pregunte,sin pensar
—Alguien que no quiere verte lastiamada.
Esa respuesta..me rompió un poco más.... Y también me sostuvo.
Me acerque, solo un poco.
Podía ver la tensión en sus hombros....la forma en que me miraba como si tuviera miedo de tocarme.
—¿Y si ya estoy lastimada?
—Entonces—Dijo el, con voz baja —Solo puedo prometer no romperte más.
•Fragmento Del Diario Elyra •
→"No fue una noche de pasión... Fue una noche de verdad.
→Y ese cuarto por primera vez no me sentía solo un nombre con apellido...sino una mujer que merecía ser mirada con cuidado.”←
•| Nota de la autora |•
Hay capítulos que no necesitan gritar para doler.
Este fue unos de ellos.
Escribí a Elyra en este momento —Cuando se rompe,pro no se rinde —me recordó que muchas veces no empieza con un beso...sino con alguien que se queda cuando tiemblamos.
Ella no lo conoce del todo.
El tampoco se permite ser completamente.
Pero esa noche,entre sus lágrimas y su silencio compartido, nació algo que va más alla de los nombres.