Esa noche lo invite a subir.
No supe bien por qué.
Talvez fue la mirada con la que sostuvo cuando temblaba.... tal vez fue el modo en que me cubrio sin decir una palabra.
Tal vez fue el simple hecho que,por primera vez,no me sentí sola en medio de mi propio mundo.
Mi corazón iba a mil...mis pensamientos también.
Pero en medio de todo eso,el solo camino a mi lado...y me siguió.
No encendí la lámpara. No hacía falta.
La luz de la luna era suficiente.
Todo parecía quieto, suspendido. Como si el tiempo hubiera decidido darnos un respiro.
Me senté al borde de la cama,sin saber que decir.
Él no hablaba, pero su presencia llenaba el cuarto como un perfume sin nombre.
Me miró. Y en esa mirada,algo se quebró.
No en mi....en el.
—¿Querés agua? —pregunté, sin saber qué más ofrecer.
El nego suavemente con la cabeza.
—Solo quería asegurarme de que estabas bien.
—Estoy… —Mentí, claro—. Estoy mejor.
Se acercó apenas. No demaciado.
Cómo si supiera que mis heridas necesitaban espacio.
—¿Siempre sos tan fuerte? —me preguntó.
No supe que responder.
A veces fingir fuerza era lo único que me que quedaba.
—No siempre —susurré.
Y entonces. Sin tocarme. Me cuido.
Con su silencio,con su forma de estar.
Con sus ojos que hablaban más que cualquier palabra.
> “Mi pequeña estrella,” murmuró casi sin voz, como si el aire le pesara.....“Tan brillante… y tan sola.”
Sentí que algo dentro de mí temblaba.
Como si por un segundo, solo uno, alguien hubiera visto mi alma sin romperla.
Me acosté de lado, con el diario bajo la almohada.
No quería que se fuera. Pero tampoco sabía cómo pedirle que se quedara.
El lo entendió.
Se sentó en la silla junto a la ventana.
Y se quedó hai...toda la noche....si Decir nada....solo respirando conmigo.
Me dormí en paz.
Y por primera vez en mucho tiempo... soñé sin miedo.
•| Nota De Autora |•
Hay encuentros que no necesitan grandes palabras.
A veces,la verdadera cercania nace en el silencio.
Este capítulo es un pequeño respiro dentro de la historia de Elyra. Un momento donde, por primera vez, alguien no intenta cambiarla, controlarla o decidir por ella… solo quedarse.
Quise escribir una escena donde el cuidado no se demuestra con gestos grandiosos, sino con algo mucho más simple y, tal vez, más difícil: la presencia.
Porque a veces lo que más necesitamos no es que alguien nos salve, sino que alguien se siente a nuestro lado en la oscuridad… y nos deje respirar.
Gracias por acompañar a Elyra en este instante de calma entre tantas sombras.
—Con Cariño... La autora 🤍