La mañana comenzó con flores.
O mejor dicho, con la discusión sobre cuáles eran las flores “correctas” para una boda como la mía.
Lirios blancos. Rosas crema. Peonías que no estarían listas para la fecha.
Mi madre hablaba con la florista como si planeara un banquete para el destino.
Y yo, sentada al borde de un sillón tapizado en oro, solo pensaba en cómo se vería mi nombre escrito en un acta de matrimonio… al lado del suyo.
“Deberías sonreír un poco más”, dijo mi madre entre sugerencias.
“Esta es la semana más importante de tu vida.”
No respondi.
No porque no tuviera nada que decir.....sino porque si abría la boca...tenía miedo de empezar a gritar.
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Después vinieron los arreglos con el sacerdote.
La iglesia. Las flores. Las palabras que se dirían en el altar.
Mi prometido repitió frases ensayadas.
Mi hermano sonreía como si todo estuviera bien.
Y yo sentía que el vestido me apretaba incluso antes de haberlo probado.
Al atardecer, la costurera llegó con la última prueba.
Marfil...encaje...Botones diminutos.
"Parece hecho para voz",Dijo.
No lo sabía.
pero yo no quería que nada fuera hecho para mí.
No asi.
Me mire al espejo.
La tela caía perfecta.
Mi cabello recogido.
Mi postura intacta.
Una dama. Una promesa. Un adorno para una ceremonia.
Y sin embargo....
>"parecía una estatua tallada con obediencia"<
> “No quiero casarme con un apellido.”
> “Quiero correr. Quiero llorar sin pedir perdón. Quiero vivir.”
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Esa noche, después de fingir una cena más, me encerré en mi habitación.
Me desvestí despacio, como si me quitara la piel de una mujer que ya no me representaba.
Me quedé en silencio.
Respirando.
Entonces....lo sentí.
Una brisa.
Un cambio en el aire.
Una presencia conocida.
Me gire....y hai estaba el.
De pie junto a la ventana, como si el viento lo hubiese traído.
Su mirada era la misma.
Pero algo en su rostro me dijo que ya no me veía como una desconocida.
—Estas temblando —Dijo.
—Estoy encerrada —Susure.
El se acercó. No me tocó.
Pero su voz fue un roce.
—¿Quieres escapar?—
Lo mire.
No entendí al principio.
No era una pregunta cualquiera.
—¿Ahora?—
—Ahora. Está noche. Solo voz y yo. Sin nadie mirando. Sin relojes. Sin nombres.
Mi corazón se detuvo...o empezó a latir por primera vez.
Dije que si.
No con palabras.
Con los ojos.
El asistió.
Y se fue tan silencioso como Había llegando.
Yo me quedé de pie,descalza, temblando.
No de miedo.... De emoción.
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> “No quiero una vida de domingo en iglesias vacías.”
> “Quiero ver la noche con mis propios ojos.”
> “Quiero volver a sentirme viva.”
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•| Nota De La autora |•
Este capítulo fue un suspiro contenido.
Una novia sin fe.
Un vestido que ahoga.
Una promesa de libertad que entra por la ventana.
Gracias por quedarte en este momento de encierro.
Porque la puerta ya empezó a abrirse.
Y lo que viene...
Va a doler...
Pero también va a iluminar.
—con encaje,rebeldia y estrellas que no piden permiso..... La autora.