La dama y la luna roja

••• La Jaula Dorada •••

La noche anterior,el cielo estaba cubierto de nubes,ni la luna quiso aparecer.

Habíamos caminado hasta el lago sin decir mucho.

Yo solo necesitaba aire.

Él… parecía saberlo desde antes.

Nos sentamos en silencio. Mis rozaban el agua.

Su presencia,cercana Pero cuidadosa,me hacía temblar más que el viento.

Hablamos de todo y de nada....del cielo del fuego.

De como se sentía ser una jaula con forma de persona.

—No quiero vivir una vida que no elijo —dije, por fin—.

No quiero caminar hacia un altar como si fuera mi tumba.

El me miró. Con esos ojos oscuros que no exigen. Pero lo ven todo.

—No estás sola —susurró.

Y entonces sucedió.

Un roce. Una respiración contenida.

Su mano,tibia, acariciando la mía. Me gire. Lo mire.

Y lo bese.

No fue un impulso...fue una decisión.

Un suspiro que guardé por demasiado tiempo.

El me sostuvo como si tuviera miedo de romperme.

Como si el beso fuera una oración que había estado repitiendo en silencio.

Nos separamos apenas. Nuestras frentes juntas.

Mi corazón latiendo dónde antes no había nada.

—Mañana... —murmuré—. No sé si voy a poder.

—Entonces huí...Y si querés... te espero.

•••••••••• |~| |~| |~| ••••••••••

El día de la boda amaneció dorado y dulce.

Las campanas resonaban. Las criadas iban y venían.

Mamá lloraba de emoción. Clara me peinaba con manos suaves y temblorosas.

—Estás hermosa —dijo Clara, con una tristeza que solo yo noté.

Asenti,sin poder hablar.

Por dentro,había una tormenta que se decimulaba desde bajo el corset.

El vestido era perfecto. Las flores blancas.

La iglesia, decorada como un altar de cristal.

Todo estaba donde debía.

Excepto yo.

Mientras todos se preparaban para salir, Clara me pidió que pasara por su habitación.

Quise pensar que era un gesto de afecto, una última bendición antes del altar.

Fui sola,sin pensar,el corazón palpitando lento.

A medio camino,escuché voces.

Me detuve,sin querer oirlas,Pero sin poder evitarlo.

—No podés contárselo, ¿entendés? Si Elyra se entera del embarazo, todo se viene abajo —decía mi “amiga”.

—No se va a enterar —respondió él. Mi prometido.

El mundo se me desmoronó.

Me quedé paralizada.

Recordé el diario.

Recordé la flor junto la ventana.

Recordé el beso la noche anterior, junto al lago, bajo un cielo que me suplicaba que eligiera mi verdad.

Hasta ese mismo momento,una parte de mi seguía dudando.

Pensaba en mis padres, en su orgullo, en las expectativas tejidas con encaje y deberes.

No quería decepciónarlos.

Pero con esas palabras,con esa traición hecha carne..todo se rompió.

Volví a mi habitación,sin que me vieran.Cerre la puerta.

Me mire al espejo.

No llore.

No grité.

Solo me mire....y supe que esa no era yo.

Busque la carta que me había dejado el....esa que hablaba de una noche distinta.

De un lugar donde no hacía falta fingir.

Me cambié con manos temblorosas.

Dejé el vestido blanco sobre la cama, como si fuera una piel que ya no me pertenecía.

Sali sin mirar atrás.

Corrí por las calles del pueblo como si el viento me empujara.

No sabía si quería ir al lago o a su casa.

Solo sabía que tenía que encontrarlo.

Y cuando lo vi, cuando por fin lo vi...

sentí que había vuelto a respirar.

El me miró como siempre.

Cómo si ya supiera.

Cómo si siempre me hubiera estado esperado.

•••••••••• |~| |~| |~| ••••••••••

ו Fragmento del Diario •×

> "No fui valiente. Fui libre. Y eso, en mi mundo, es lo mismo que volar."

| Nota de Autora •|

Este fue el capítulo que Elyra llevó en el pecho desde que comenzó la historia.

No se trata solo de una boda rota.

Se trata de una mujer que decide no romperse ella.

Gracias por acompañarla hasta acá.

Lo que viene no será fácil.

Pero será suyo.

—Con lágrimas limpias, labios temblorosos y un paso propio,La Autora 🤍




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.