—¡Mueraaan! —el ardor desapareció junto con el brillo de la palma—. ¿Pero qué…?
—Al parecer estabas en un trance. Qué bueno que pudiste salir.
—¿¡Estás bien!?
—Sí… Lo estoy… —apoyé la mano en la frente. —eso creo. —susurré.
—Me alegro, amigo. Creo que lo que está allí te hipnotizó. Estuviste quieto unos segundos con una mirada aterradora, aunque todavía sigues con esa mirada, ¿Qué te sucedió?
—No… Lo recuerdo. —miré al pasto con intensidad de forma repentina—. ¡Es un maldito lince! ¡No lo mires a los ojos! ¿Cómo es que… Sé eso…?
—¿Un lince? ¿Cómo es que lo sabes?
Lo que salió de un salto resultó ser un lince, que despareció como un humo negro, reapareciendo en frente de mí. Lo único que pude hacer fue cubrirme con los brazos. La zorra se postró delante, por lo que fue herida por las garras. Shader comenzó a dispararle flechas una tras otras y él las esquivaba con esa habilidad de transportación. Algo que se notaba era su evitación a la fogata, en ningún momento pasaba por encima o al lado, por lo que tomé un palo con fuego para hacerle frente; desapareció y vi a Shader mirando en mi dirección, disparando. Con rapidez, como de forma natural y sin ser consciente del cómo, giré en la trayectoria de la flecha. Encontrándome con el lince incrustado en el árbol.
—Esa cosa…. Casi me… —miraba aterrorizado.
—¿Qué carajos es? Nunca lo había visto ni oído de él. —expresó caminando. —gracias por la advertencia de sus ojos.
Recordé que la zorra había sido herida, así que fui con ella con desesperación y la levanté.
—¡Zorra! ¡No te mueras!
—Estoy bien, deja de gritar. —contestó levantando la cabeza, sus heridas fueron sanándose.
—¿Es un zorro mágico? Qué suerte tiene. —me tomó el hombro. —Lie, es mejor que nos vayamos, esta zona no parece ser segura.
—Está bien. —aunque no quiso, la alcé de todas maneras. —vayámonos rápido de aquí, no quiero seguir viendo esa cosa.
[Una ayuda anhelada]
Cuando desperté por la mañana, estábamos con la carreta parada aún en la llanura; pero el pasto estaba al ras del suelo, indicación que estábamos cerca del pueblo según la zorra. Como Shader dormía con profundidad decidí entrenar. Al tiempo que lo hacía, observé que a lo lejos del camino, que habíamos dejado atrás, venían corriendo unas criaturas del triple de mi tamaño, o tal vez incluso más; eran negras con el torso grande y la cadera pequeña, sus piernas eran demasiadas largas y la cabeza era como la de un lagarto.
—Sh… ¡Shader!
Se levantó de un salto con su arco.
—¿¡Qué sucede!? Mierda… ¡Sube a la carreta!
—¡Yo ya estoy, sube tú!
—¿En qué momento…? No importa.
Por más que intentábamos alejarnos, esas criaturas seguían corriendo y nos iban alcanzando con rapidez. En la boca de la criatura del medio empezó a acumularse energía, hasta lanzarla como un destello; no veía nada más que eso. Shader saltó sujetándome el brazo. La carreta se destrozó junto con los bisontes.
—Lo siento amigo, pero hasta acá llegamos. No podré llevarte al pueblo.
—No importa, fue bueno conocerte.
—¡No lo permitiré!
Con las bestias, casi en frente de nosotros, un hombre alto y azul, apareció aplastándole la cabeza con los pies a uno; continuó con el resto usando una daga. Al terminar comenzó a acercarse mientras limpiaba la daga, ya estando cerca se arremangó enseñando una marca.
—Es un aliado de la humanidad, qué bueno. Por suerte es un elfo oscuro.
—Tuvimos suerte, ¿He? —añadí con una sonrisa nerviosa.
—Aún no es seguro, niños, están cerca de una zona de batalla. Los llevaré a donde sea que vayan. Pero antes debo pasar por una mazmorra, tengo que autorizarla. —silbó y aparecieron dos caballos con una carreta.
Antes de hacer algo, Shader se acercó a los bisontes y los tocó por unos segundos; al terminar nos subimos. El hombre se nos presentó como Elran, un explorador de mazmorras.
—¿No estabas peleando? —preguntó Shader.
—Estaba de pasada, yo no me meto en la guerra. A no ser que el rey en persona me lo ordene.
—Ya veo, ¿Y dónde está la mazmorra? Porque él quiere ir al pueblo que está a unos kilómetros y yo a la ciudad.
—Está cerca de Vallora, si es a ese pueblo al que se refieren. Pasamos primero por la mazmorra que está antes y los llevo a donde quieran, además me deben un favor, los salvé.
—Tiene razón. —contesté—. ¿Pero es peligroso?
—Depende del nivel. Hay veces que apenas yo puedo salir ileso, no pongas esa cara de cachorro asustado, dicen que esta puede ser de bajo nivel.
—Bajo nivel o no, no podré hacer nada.
—¿Eso por qué?
—Él sólo sabe usar un hechizo que congela temporalmente.
—Ya veo. No se puede hacer nada ante eso, entonces quédate detrás de mí.
—No sé si ofenderme o agradecerte.
—Agradecerme, otro día podrás aprender nuevos hechizos en la capital. Si es lo que quieres.
—Hablando de eso, ¿No quieres ser aventurero? —expresó Shader.
—¿Ser aventurero? No lo sé, es que estos últimos ataques fueron aterradores.
—Pero eso no es lo normal, los aventureros no están peleando siempre con esos tipos de monstruos. —contestó Elran. —esos fueron invocados por elfos oscuros que peleaban con humanos.
—Eso no lo sabía, lo que sí sé es que los aventureros aceptan misiones como ayudar a una persona para buscar o hacer cierta cosa que no siempre lleva a pelear. Aunque también puedes ir a mazmorras de bajo nivel.
—¿Así que no siempre implica arriesgar tu vida?
—Claro que no, y tú eliges qué misión hacer. Eso si no te unes a un gremio. —-contestó Elran.
—Entiendo, lo pensaré.
—¿Seguro de ser aventurero?
—¿Es mala idea? No tengo nada más que hacer. Aunque dije que lo iba a pensar.
—No digo que sea mala idea, sólo no me lo esperaba.
—Elran, ¿Puedo comer esto? —indagó Shader. —no comimos nada desde ayer.