Cuando desperté por la mañana, estábamos con la carreta parada aún en la llanura; pero el pasto estaba al ras del suelo, indicación de estar cerca del pueblo según la zorra. Como Shader dormía con profundidad decidí entrenar. Al tiempo que lo hacía, observé que a lo lejos del camino, que habíamos dejado atrás, venían corriendo unas criaturas del triple de mi tamaño, o incluso más; eran negras con el torso grande y la cadera pequeña, sus piernas eran demasiadas largas y la cabeza era como la de un lagarto.
—Sh… ¡Shader! —grité a todo pulmón.
Se levantó de un salto con su arco.
—¿¡Qué sucede!? Mierda… ¡Sube a la carreta!
—¡Yo ya estoy, sube tú!
—¿En qué momento…? No importa.
Por más que intentábamos alejarnos, esas criaturas seguían corriendo y nos iban alcanzando con rapidez. La criatura del medio comenzó a acumular energía en su hocico, hasta lanzarla como un destello; no veía nada más que eso. Shader saltó sujetándome el brazo. La carreta se destrozó junto con los bisontes.
—Lo siento amigo, pero hasta acá llegamos. No podré llevarte al pueblo.
—No importa, fue bueno conocerte.
—¡No lo permitiré! —gritó la zorra poniéndose delante.
Con las bestias, casi en frente de nosotros, un hombre alto y azul, apareció aplastándole la cabeza con los pies a uno; continuó con el resto usando una daga. Al terminar comenzó a acercarse mientras limpiaba la daga, ya estando cerca se arremangó enseñando una marca.
—Es un aliado de la humanidad, qué bueno. Por suerte es un elfo oscuro.
—Tuvimos suerte, ¿He? —añadí con una sonrisa nerviosa.
—Aún no es seguro, niños, están cerca de una zona de batalla. Los llevaré a donde sea que vayan. Pero antes debo pasar por una mazmorra, tengo que autorizarla. —silbó y aparecieron dos caballos con una carreta.
Antes de hacer algo, Shader se acercó a los bisontes y los tocó por unos segundos; al terminar nos subimos. El hombre se nos presentó como Elran, un explorador de mazmorras.
—¿No estabas peleando? —preguntó Shader.
—Estaba de pasada, yo no me meto en la guerra. A no ser que el rey en persona me lo ordene.
—Ya veo, ¿Y dónde está la mazmorra? Porque él quiere ir al pueblo que está a unos kilómetros y yo a la ciudad.
—Está cerca de Vallora, si es a ese pueblo al que se refieren. Pasamos primero por la mazmorra que está antes y los llevo a donde quieran, además me deben un favor, los salvé.
—Tiene razón. —contesté—. ¿Pero es peligroso?
—Depende del nivel. Hay veces que apenas yo puedo salir ileso, no pongas esa cara de cachorro asustado, dicen que esta puede ser de bajo nivel.
—Bajo nivel o no, no podré hacer nada.
—¿Eso por qué?
—Él sólo sabe usar un hechizo que congela temporalmente.
—Ya veo. No se puede hacer nada ante eso, entonces quédate detrás de mí.
—No sé si ofenderme o agradecerte.
—Agradecerme, otro día podrás aprender nuevos hechizos en la capital. Si es lo que quieres.
—Hablando de eso, ¿No quieres ser aventurero? —expresó Shader.
—¿Ser aventurero? No lo sé, es que estos últimos ataques fueron aterradores.
—Pero eso no es lo normal, los aventureros no están peleando siempre con esos tipos de monstruos. —contestó Elran. —esos fueron invocados por elfos oscuros que peleaban con humanos.
—Eso no lo sabía, lo que sí sé es que los aventureros aceptan misiones como ayudar a una persona para buscar o hacer cierta cosa que no siempre lleva a pelear. Aunque también puedes ir a mazmorras de bajo nivel.
—¿Así que no siempre implica arriesgar tu vida?
—Claro que no, y tú eliges qué misión hacer. Eso si no te unes a un gremio. —-contestó Elran.
—Entiendo, lo pensaré.
—¿Seguro de ser aventurero?
—¿Es mala idea? No tengo nada más que hacer. Aunque dije que lo iba a pensar.
—No digo que sea mala idea, sólo no me lo esperaba.
—Elran, ¿Puedo comer esto? —indagó Shader. —no comimos nada desde ayer.
—Por supuesto, coman lo que quieran. Tengo de sobra.
—¡Muchas gracias, no sabe cuánta hambre tengo!
—No comemos desde ayer porque pasaron cosas.
—Me imagino, esta zona está invadida de monstruos. Se aprovechan de los viajeros.
—Tiene sentido. —contesté. —ya era absurdo que a cada rato nos ataquen.
—No tenía idea, pero igualmente no hay otra ruta de mí pueblo a la ciudad.
—¿Y las otras personas por qué no cambian de ruta?
—Porque es la más corta y está conectada a todos los pueblos y ciudades. Shader, ¿Tú qué usas?
—Magia de potenciación, sé usar el arco y peleo cuerpo a cuerpo.
—Perfecto, porque estamos por llegar en… Llegamos.
En medio de la vasta llanura, se alzaba una estructura solitaria de ladrillo, demasiado pequeña para parecer un refugio y demasiado extraña para ser una simple construcción olvidada. En su centro, una pesada puerta de madera aguardaba, marcada con un símbolo. Lo más inquietante era que aquella puerta, en lugar de estar sellada, permanecía entreabierta.
—Hay alguien dentro. —tomó su daga apenas lo mencionó. —Shader, cubre a Lie. Sea quien sea no debe ser alguien amistoso.
—¿No es posible que sea otro explorador? —pregunté.
—Cada mazmorra sólo está autorizada para uno. —asomó la cabeza y nos hizo seña para entrar. —cuidado con las escaleras.
A medida que descendíamos, la oscuridad se volvía más densa, apenas quebrada por unas luces flotantes que titilaban. No iluminaban casi nada, sólo pequeños fragmentos, lo justo y necesario.