—Pero hace rato dijiste que éramos despiadados. —comentó Shader mirándola confuso.
—Lo son. Hacen esto por beneficio, los usan en la guerra o para explotarlos con trabajo.
—Van dos veces que mencionan la guerra, ¿Todos los reinos están en guerra o qué? Sin importar qué mundo sea, siempre es igual.
—Si es lo que crees, ¿Para qué quieres ir? —expresó Elran.
—Quiero… Ser guardiana de los libros. —contestó con un mirada vergonzosa y rapidez—. ¿¡Algún problema con eso!?
—Guardiana de los libros, ¿He? Quizás te dejen por ser una elfa, ¿Cuántos años tienes? ¿Más de cien? Seguro que sí.
—¡No tengo más de cien! —con tono timidez añadió: —tengo dieciséis.
—¿Dieciséis? Pero si eres una infante, esta edad y ya te expulsaron, ¿Qué hiciste? ¿Mataste al rey o qué? Pero no veo tu marca del exilio. No me digas… —la mirada de la chica era de pena—. ¿Tú misma abandonaste tu reino?
—Fue por un buen motivo… —miraba a un lado.
—Será difícil ayudarte a que te den la marca de alianza. Pero haré lo que pueda.
—¡No pedí tu ayuda!
—Como quieras, arréglatelas sola. Vámonos muchachos.
—¿En serio la dejarás? —preguntó Shader.
—No me lo esperaba.
—¡Era solo una broma, sí quiero tu ayuda!
—Entonces andando.
Antes de irnos, Elran le hizo una marca a la puerta para que se quedara bloqueada de nuevo.
—¿Sabías que tienes que ser de rango oro como mínimo?
—Y por eso quiero alistarme para aventurera. Si hago misiones de alto rango seré muy fuerte, ya que pelearé con seres poderosos y podré superar mis límites.
—No necesariamente, pero te ayudará.
—¿Y qué facción elegirás?
—¿Facción?
—Tampoco sabía eso. —expresó Shader.
—Niños, ¿Querían hacer algo sin saber lo básico?
—En mi defensa puedo decir que no soy de este reino.
—Y yo todavía no sé si ser uno.
—¿Y eso qué? Eres un humano. —expresó Calista. —tienes que saberlo.
—Un humano que no es de este mundo.
—Una facción sería tu rol. Asesino, sanador, espadachín, arquero y tanque. Yo soy asesino, por eso puedo moverme de cierta manera.
—¿Facción de asesino? Me servirá con mi estilo.
—En ese caso elegiré sanadora, de esa manera podré curarme varias veces y pelear sin parar.
—Espadachín suena bien. No tendré que acercarme tanto.
—Muchos líderes de gremios son espadachín, buena opción. —expresó Shader.
—Ni siquiera apunta bien, ¿Cómo crees que será un líder? —añadió Calista. —morirá antes.
—También lo creo, aunque puedo esforzarme entrenando.
—Por cierto, ¿Cómo es que estás ilesa? —indagó Elran. —estamos en un lugar infestado de criaturas.
—Supongo que fue suerte, no me crucé con ninguno.
—Demasiada suerte, nosotros fuimos atacados dos veces. —expresó Shader.
—Miren allí, hay personas paradas con un carruaje. —comenté.
—Veremos qué les pasó, podemos sacar beneficios en esto.
—¿Les robarás? —preguntó Calista con indignación.
—Claro que no, pero puedo cobrarles por la ayuda. Ese carruaje parece ser de dueños adinerados.
—Es lo mismo.
—No…
Cuando nos acercamos, la chica, hija del señor, por lo que parecía, se irguió con una determinación feroz. Su aura se volvió pesada y el suelo tembló bajo sus pies. Alzó las manos y de la tierra surgieron dos golems, que se elevaron a su lado con un rugido sordo. Al mismo tiempo, sus brazos se recubrieron de una coraza rocosa que transformó sus manos en puños de roca.
Con un grito desafiante, se lanzó contra nosotros con sus golems. El suelo retumbaba bajo cada paso y las piedras se resquebrajaban a su paso.
Elran, sin embargo, se movió con la precisión de un relámpago. Con un giro veloz lanzó su daga, que se incrustó en el núcleo de los golems, haciéndolos estallar en fragmentos de roca que se dispersaron en el aire. Antes de que los escombros tocaran el suelo, ya había cerrado la distancia con la chica.
Ella apenas levantó sus puños endurecidos, pero en menos de un parpadeo Elran estaba frente a ella, sujetándole los brazos con una fuerza implacable. El choque fue tan rápido y brutal que parecía imposible de replicar.
—¡Suéltame!
—No les haré daño, tranquilízate. —le soltó los brazos y se alejó—. ¿Ves? —la chica respondió con un golpe en la cara. —hija de… —un aura negra, del que se podía sentir un poder intenso, lo envolvió y alzó el puño.
Shader se postró delante, cubriéndose con los brazos.
—¿¡Qué crees que haces!? —exclamó Shader.
—¡Por favor, no la lastime! —el señor, que se entendía ser el padre, corría hacia él—. ¡No le haga daño! —frenó al lado muy exhausto y le sujetó el brazo. —se lo suplico. Le daré todo este dinero. —con las manos temblorosas sacó un saco con monedas de plata, el cual se le cayó, con rapidez prosiguió a recogerlas—. ¡Perdón, no fue mi intención!
Elran suspirando deshizo ese poder.
—No me gusta esta situación, acepto el dinero para olvidar esto.
—¡Se lo agradezco! ¡Aquí tiene! —le ofrecía el dinero con las dos manos y de rodillas.
—Levántese, es denigrante ese actuar ante su hija.
—Sí. —al levantarse, Elran tomó el dinero.
—¿Por qué hizo eso? —preguntó Shader.
—¿Tú no te molestarías, que alguien a quien no le has hecho nada, te golpeé sin sentido?
—Bueno, yo…
—Yo también hubiera reaccionado mal, a decir verdad, pero creo que fue demasiado. —contesté. —se nota que eres más fuerte.
—No hay que limitarse porque es alguien débil. Yo no hubiera frenado. —comentó Calista acercándose.
—¡Cierren la boca, malnacidos!
—¡Cállate! ¡Eres una insolente, él no tenía intención de atacarnos!
—¿Por qué están aquí? —preguntó Shader. —parecen ser de gente prestigiosa.
—Nuestro chofer está perdido, tenemos que ir a la capital. Venimos de Aldoria.
—Fue bueno que hayan frenado acá, porque si seguían más al sur se habrían topado con monstruos. —comenté. —nosotros ya tuvimos problemas.