La decisión que cambió mi destino

Libro 1: Hemos llegado a la capital: Enfrentamiento inesperado: Parte 4

—La estoy llevando a que le hagan la marca de alianza. Tuvo que irse de su villa por una invasión, ya no puede volver.

—¿Y tuvo que irse del reino?

—Sabe muy bien que los elfos altos son los más agresivos actualmente. Tiene miedo de su propia raza. Yo la vigilaré.

—¿Tú?

—Si hace algo indebido me haré cargo, ¿Eso le parece bien? Estoy bajo órdenes del rey, puedo pedirle autorización a él si hace falta.

—No es necesario involucrar al rey. Pasen, pero al mínimo error, yo mismo me encargaré de ustedes.

—Claro.

—Muchas gracias por traernos. —le entregó el dinero. —aquí nos separamos. Y será la última vez que nos veremos, usted es un ser codicioso. —se marchó.

—Como diga, hasta luego. Chicos, me temo que también nos despedimos aquí.

—¿¡Nos dejarás aquí sin más!? ¡No tenemos dinero!

—Bien, mocosa. Toma, ¿Esto alcanza?

—¿No te quedarás con nosotros? —pregunté.

—Me temo que no. Tengo cosas importantes que hacer, tal vez nos veremos en otra ocasión.

—Creí que podías entrenarme. Quiero ser fuerte como tú. —expresó Shader. —así poder ayudar mejor a los demás.

—A ver… De acuerdo, de hecho, no tengo nada mejor que hacer. Esperaba que me insistieran para quedarme. —sonreía rascándose la cabeza.

—Eres un ridículo, ¿Te gusta armar un teatro?

—¿Así tratas a todos que te ayudan? Mejor devuélveme el dinero y me voy.

—¡Ni lo sueñes! Quédate si quieres, no me importa.

—¿Dónde iremos a dormir? —pregunté—. ¿O se puede dormir en la carreta?

—¿¡Estás loco!? ¿¡Cómo dormiría en una carreta, y junto a ustedes!?

—Se puede, pero no será nada cómodo. —contestó Elran. —iremos a una posada. Conozco una buena, es de un querido amigo.

—¿Cuán caro es? Siempre prevengo. —añadió Calista.

—Dos monedas de oro. El precio de la comida varía según lo que pidas.

—¿¡Dos monedas de oro!? —exclamó Shader.

—Imagino que el valor lo vale. —expresó Calista.

—Tienen buena comida y habitaciones de calidad. Lo vale.

—¿Tanto sale una posada en la capital? —Shader seguía sin asimilarlo.

—Créeme que hay más cara, niño, ¿Y? ¿Qué dicen? Además, el que pagará seré yo.

—En ese caso por mí está bien, ¡Pero no creas que te devolveré este dinero! Lo necesito para comprarme un equipo bueno.

—Entonces úsalo con ellos, hay mucho dinero allí. O te lo quito.

—De acuerdo… —contestó molesta—. ¿Ustedes también quieren comprarse equipos?

—Si se puede, sí. —contestó.

—He… ¡Yo también! Tener un equipo de combate sería genial, ¿Hay algunas armaduras mágicas que puedan ayudar en el combate o armas?

—¿Cómo que armaduras mágicas? —preguntó Calista.

—Pues que tengan algún nivel de poder o algo así.

—¿Nivel de poder? ¿Qué sería eso? —cuestionó Shader.

—¿Te refieres si tiene maná? —preguntó Elran. —claro, las armaduras están forjadas con gemas de maná. Unas más poderosas que otras.

—Sí, algo así, ¿Son útiles?

—Por supuesto, sirven bastantes, además hay diferentes tipos. Algunos son de cueros, aunque no significa que sean débiles, es por comodidad; aunque no soportan gemas de alta gama.

—Ya veo…

—Hubieras preguntado eso desde el principio, ¿Por qué dices eso de nivel? Fue confuso.

—Lo siento, es que no sabía cómo decirlo.

—Llamarlo así suena genial, Lie. —expresó Shader. —es mejor que vayamos a descansar para ganar energía. Mañana haremos el ingreso a ser aventureros.

—Para ser aventurero tienes que ir como a una escuela de aventurero. —comentó Elran. —duran una semana.

—No importa, sé que valdrá la pena. —expresó Shader.

—¿Una semana? —preguntó Calista—. ¿¡Por qué!?

—Yo qué sé, niña. Te enseñan usar todas las armas, incluyendo el escudo.

—¿Una semana? Es una locura.

—Eso no es todo.

—¿¡Hay más!? —preguntó Calista.

—Luego tienen que ir a la sede de la facción que elijan.

—¿¡Y cuánto dura? —preguntó Shader.

—Es un rato, te dan el poder de la facción y sus habilidades, y listo.

—¿Así de fácil?

—Así de fácil.

La posada estaba en el corazón de la ciudad, y desde afuera ya se notaba su actividad: gente entrando y saliendo, risas que se escapaban por la puerta abierta y luces cálidas que invitaban a entrar. Al cruzar el umbral, el lugar cobró vida frente a mis ojos: camareras se movían con agilidad entre las mesas, equilibrando bandejas repletas de platos humeantes, mientras algunas personas conversaban animadamente, chocando jarras y riendo.

Las mesas estaban ordenadas, pero no demasiado rígidas; algunas parejas se inclinaban hacia adelante para hablar en voz baja, mientras grupos de aventureros comentaban sus hazañas con gestos exagerados. La barra, larga y brillante, funcionaba como un punto de reunión: los clientes pedían, recibían su comida y a veces intercambiaban miradas curiosas con los que pasaban por allí.

El aroma de la comida recién hecha llenaba el aire, mezclándose con la madera cálida del mobiliario y la leve fragancia de la cerveza servida en jarras. Todo el conjunto daba la sensación de un lugar seguro, acogedor y vibrante, donde cada rincón contaba una pequeña historia mientras la posada latía con la vida de quienes la habitaban.

—¡Elran, amigo! ¿¡Cómo haz estado!?

—Arvel, viejo amigo. —le estrechó la mano. —fueron días difíciles como siempre, esta guerra ya me tiene harto. No se puede trabajar tranquilo.

—Lo sé. Es un fastidio, no vienen tanta gente como antes. Las rutas hacia aquí están peligrosas, ¿Se te ha complicado el viaje?

—Algo así, tuve que aclarar varias veces con los militares que era parte del reino. Además de cruzarme con enemigos.

—También nos cruzamos con monstruos. —añadí.

—¿Usaron la ruta infestada?

—Así es, pero no sé qué hacían estos niños ahí.

—No sabíamos que era un lugar invadido por monstruos. —comentó Shader.

—Yo mucho menos. —añadió Calista. —ahora… ¿Podemos ir a dormir? Estoy algo cansada.



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En el texto hay: reencarnación, fantasa y magia

Editado: 23.02.2026

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