La decisión que cambió mi destino

Libro 1: Hemos llegado a la capital: El inicio de algo nuevo: Parte 3

—¿Por qué? ¿Dices? —replicó Kairon. —niño, ¿Qué harás en un combate real? Nadie te ayudará, en este mundo estamos por nuestra cuenta. Ninguno de aquí se está quejando, sólo tú lo haces.

—Si no quieres terminar herido, mejor has otra cosa. —expresó Talyra. —aquí sólo formamos guerreros.

—¡No siempre es así! ¡A veces…! —sentí que me tocaron el hombro—. ¿Shader?

—No servirá de nada, amigo, todos piensan igual. Nada de lo que digas cambiará las cosas. Es mejor aceptarlas.

Las miradas de los demás eran todo, menos de apoyo.

—Qué molestia…

—Si ya se te pasó, continuaré. Pueden ir al descanso que dura media hora, hagan lo que quieran. Pero no pueden salir de la sede, a menos que quieran renunciar. —añadió Kairon mirándome.

—Es tal como dije. Los humanos son despreciables. Comamos algo, Lie, hay un comedor. Lo vi cuando veníamos.

—Claro.

—¿¡Hay comedor!? ¡Increíble! Me pregunto qué comida hacen.

—¿Pero es gratis? —preguntó Throgar. —es que no tengo dinero.

—No creas que yo te daré. —expresó Isolde.

—Nosotros tenemos mucho, te compraremos comida. —Shader sonreía.

Throgar se me acercó al oído:

—Yo creo que hay otros humanos buenos, tu amigo es uno de ellos. Mantén fuerte la mente.

La comida terminó siendo gratis, pero para nosotros, ya que según lo que escuché del resto es que se pagaban con impuestos. Lo que me daba rabia.

Estando aquí puedo ver la realidad de las cosas, y por qué Elran le sacaba mucho dinero. No importa qué mundo sea, siempre será igual.

—No te desanimes, al fin y al cabo, son seres pensantes con libertad a elegir. Pero recuerda que, sin maldad, no hay bondad.

—Es una tontería.

A veces la vida puede verse así, pero no quiere decir que lo sea. Hay que aprender de ella.

—La comida está bastante sabrosa. —expresó Throgar.

—Luego de la paliza que nos dieron era lo mínimo. —contestó Calista.

—Me equivoqué. —expresó el chico alto detrás de mí. —creí que serías alguien interesante, pero el orco te supera. Qué decepción.

—No me hables, me importa una mierda lo que digas.

—¿El niño es valiente? —preguntó la morocha con sarcasmo. —si no tienes nada de fuerza, eres un farsante, ¿A caso te pintaste el cabello?

—No lo molesten. —Shader le tomó el brazo al chico—. ¿Quieres problemas?

—¿Qué dices? Pero si tú tampoco eres la gran cosa, apenas podías hacerle frente al clon. Eres un debilucho.

—Pruébame. —desprendió mucho maná de repente.

De inmediato el chico respondió de la misma forma.

Uno de los elfos apareció detrás apoyándose en ellos.

—Es mejor que se tranquilicen, ¿No creen? —sonreía. —no tienen por qué hacer un escándalo. Me llamo Caelir, ¿Ustedes?

—No me hables. —lo hizo a un lado y me miró. —no puede ser que tengas que ser defendido por otros. Qué desperdicio. —se marchó.

—¿A este qué le pasa? —cuestionó confundido—. ¿Qué tiene contra ti?

—No lo sé, quizás se decepcionó de mí por ser débil; también lo estoy. Todos me miraban como si yo fuera alguien sumamente fuerte o algo así, incluso tú y tus amigos lo hacían. Soy un fracaso.

—¡No eres ningún fracaso, Lie! No tienes que dejarte llevar por las opiniones de los demás. Deja que ellos piensen lo que quieran, tú enfócate en ti mismo.

—Tu amigo tiene razón. —sonrió acariciándole el cabello. —puede ser que hayamos tenido expectativas en ti, eso es porque eres un bendecido, y en mis cien años de vida es la primera vez que veo a uno.”

“Quizás aún no sabes sacarle provecho, tu cara me dice que no sabías que lo eras, así que ten paciencia y busca la manera de hacerlo. Todo tiene su tiempo.

—Caelir, aquí estás. —expresó Eryndor. —despareciste de repente. —señaló con preocupación. —no vuelvas a hacer eso.

—Tranquilo, no soy un niño para que tengas esa reacción.

—Eso no importa. Sabes que debemos estar a tu lado.

—Tienes que avisarnos, idiota.

—Más respeto, mocosa. —replicó Caelir.

—Primero compórtate como un adulto.

—Sí que son unos personajes. —comentó Isolde.

—¡Lo sentimos por molestar! —exclamó Liora.

—No son una molestia. —contestó Shader. —por cierto, gracias por lo de hace rato. No imagino hasta dónde hubiera llegado esa situación.

—No es nada. —sonreía de forma sutil.

—¿Alguien me explica qué sucede? —inquirió Calista—. ¿Quiénes son ustedes?

—Me presento, soy Eryndor. Ellos son Caelir y Liora.

—Shader. Ellos se llaman Lie, Calista, Isolde y Throgar. Veo que tienen la marca de alianza, ¿Ustedes pueden llevar a Calista a hacerse la marca?

—¡Claro, con gusto lo haré! —contestó Caelir con alegría. Se acercó a ella. —Calista, ¿Verdad? Cuando salgamos de aquí te llevaré a donde nosotros nos lo hicimos.

—No, gracias. Elran me llevará con el rey para hacerlo.

—¿Con el rey? —sacó una pequeña risa—. ¿Qué clase de persona es?

—Elfo oscuro, de hecho.

—¿Elfo os…? —cuestionó con molestia por un breve lapso. —como sea… Somos libres, ¿No?

—Veo que tienes un arco. —comentó Shader a Eryndor. —este tipo de arco es increíble, el mío es sólo de madera.

—Es una herencia. Pero de madera es funcional.

—Al parecer ya hay que volver. —señaló Liora—. ¿Qué nos harán hacer?

—Tal vez nos hagan pelear entre nosotros, individual o grupal. —contestó Eryndor.



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En el texto hay: reencarnación, fantasa y magia

Editado: 23.02.2026

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