La decisión que cambió mi destino

Libro 1: La vida de los delincuentes: La injusticia del reino: Parte 1

Isolde invocó a sus golems para llevar los cofres y que pudiéramos subir a la superficie. Estando una vez allí, el hombre se puso de pie enseguida con una gran sonrisa. Se dirigía hacia nosotros, me pareció increíble que nos quisiera ayudar, pero esa no fue su intención: frenó en los cofres, que ya estaban en el suelo.

La sonrisa que tenía era la de un avaricioso.

—Esto es maravilloso…

—Lo es, ahora podremos pagar nuestra fianza y comprar una casa. —contestó Throgar.

—¿Comprar una casa? —se reía a carcajadas con una burla tan evidente que me resultaba irritante. —ay niño… Eres muy gracioso.

—¿Qué intentas decir? —pregunté serio.

—¡Gran parte de esto se irá al reino! ¡Y por ser criminales les quitan más de lo usual! —no dejaba de reír.

—¿Se irá al gobierno…? —cuestioné. —mentira…

—¡Maldito cabrón! —exclamó Isolde a punto de golpearlo, pero la frené—. ¿¡Qué crees que haces!?

—No, tú, ¿Qué haces? No podemos meternos en problemas de nuevo. —miré al hombre—. ¿Cuánto nos quedará?

—Buena decisión, niño. Se quedarán con estas cincuenta monedas de plata y ciento cincuenta monedas de cobre.

—¿Pero qué mierda estás diciendo? —preguntó Calista. —¡Eso no nos alcanzará para nada, es menos de lo que nos costó alquilar esta mazmorra!

—Entonces regresen allí abajo y sigan buscando… —contestó con una sonrisa burlona. —y eso que estoy siendo bueno.

—Te… ¡Te mataré! —exclamó Isolde.

—Adelante, inténtalo. Apenas pudieron aguantar el nivel ocho, ¿Qué creen que pasará si se enfrentan conmigo? Siempre ponen a alguien superior al nivel de la mazmorra, ¿Entonces? ¿Qué harán? —se demostraba confiado con los brazos abiertos.

—No importa, todavía nos quedan dos días. —contesté. —nos iremos con lo que tenemos. Además, tenemos algunos objetos que podemos vender.

—¿Qué hay de los objetos que conseguimos de los nigromantes? —preguntó Throgar.

Lo miré con los ojos saltones y las pupilas dilatadas por el enojo que sentía: tenía ganas de asesinarlo. Ellas dos también tenían la misma mirada.

—Con que consiguieron esas cosas, ¿He? Muéstrenlas.

Chisteé.

—Bien. Muéstrale, Throgar, ¡Mierda! ¿¡Por qué me están pasando estas cosas una y otra vez!? Maldito estúpido.

—Son objetos inútiles, de poco valor. No es interesante. Pero la próxima, si es que vienen y salen con vida, les revisaré por si encuentran algo de valor, ¿Alguna objeción, delincuentes?

—Para nada.

—Entonces márchense de una vez, los estaré esperando.

Nos fuimos sin decir nada. Pero con un sabor amargo de derrota.

Estando en la capital ya había anochecido, y no teníamos en dónde dormir. No podíamos acostarnos en ningún lugar público, así que decidimos ir a un callejón. En el trayecto alguien nos habló: ¡Hola, chicos!, nos dimos vuelta pensando en Elran. Sin embargo, era otra persona: Caelir. Tal vez las esperanzas de que él apareciera, fue la razón por la que escuchamos su voz.

—Caelir, ¿Sucede algo? —expresé sin energías.

—Suenas diferente.

—Pasaron muchas cosas, no tengo energías para nada, ¿Necesitas algo de nosotros? Aunque dudo que sea eso, ¿La corte quiere que le paguemos ahora? Sí… Debe ser eso, ¿Por qué otra razón vendrías? Como sea, sólo tenemos cincuenta monedas de plata luego de casi morir. Que espere mañana, iremos a dormir en un callejón y esperar que Shader recupere la consciencia.

—Oye, oye. No es nada de eso.

—¿¡Entonces qué carajos quieres!? —exigí en lágrimas—. ¡Ya todo y todos me tienen harto! ¡Mí vida siempre está desmoronándose! ¡Yo sólo quiero…! Sólo quiero estar en paz de una buena vez… Maldición.

—Lie… —Calista me tomó el hombro desde atrás. —no sabía que te sentías así… —se apoyó del todo y bajó los brazos hasta abrazarme. —puedes… Puedes llorar todo lo que quieras, desahógate…

Como ella dijo, me desahogué a gritos mezclados con lágrimas.

***

—Nunca imaginé que iba a estallar, siempre está tranquilo y sereno. —dije sentada en el sillón.

—Gracias de nuevo por dejarnos dormir en tu casa. —dijo Throgar.

—Claro… No hay problema. —se rascaba la cabeza apenado. —lástima que Eryndor y Liora solamente me hayan dejado invitarlos por esta vez.

—No importa. —contestó Calista saliendo la habitación. —al menos nos dará un extra para que Shader y Lie se recuperen mejor. Además del tiempo que podemos usar en buscar un alquiler lo suficiente barato.

—¿Cómo se encuentran? —preguntó Eryndor acercándose.

—Ese chico es todo un llorón. Si no soporta la vida, entonces que se la quite.

—¡Liora! —gritó Caelir. —puedo soportar todas sus quejas, pero nunca permitiré que hables así delante de mí, menos si es hacia mi amigo Lie. No olvides quién manda en verdad.

—Sí, lo siento… —desvió la mirada y se puso atrás de él. Yo me reí por dentro.

—Shader se recupera rápido gracias a su naturaleza mágica. Y Lie también se está recuperando bien. Ambos dieron todo. Ahora me siento mal por decirle que demostrara ser un bendecido.

—Es sólo un llorón.

—Tú no pudiste hacer nada. —dijo Calista.

—¡Tú tampoco! ¡Al menos intenté hacer algo, tú te quedaste viendo como ese orco idiota!

—¿A mí por qué me insultas?

—¡Porque no soy una imbécil que se lanza sabiendo que no está al nivel! ¡Sólo una estúpida como tú lo haría!

—¿¡A quién crees que insultas, malnacida!?

—Oigan no se peleen.

—¡Tú no te metas! —gritamos.

—Tal vez ellos no quieran decirlo, pero eres un imbécil de mierda, ¡Puta madre! Por tu culpa ahora nos revisarán para ver si nos llevamos objetos apartes. —golpee la mesa ratonera, tirando por accidente las tazas de té.

—No fue mi intención.

—Eso lo sé y es por eso me irrita todavía más. —dije mirándolo con furor, y con voz amenazante añadí. —deberías irte de este grupo.

—Tienes razón. —se puso de pie.

—No hace falta que te vayas. —dijo Calista mientras lo sujetaba del brazo. —quédate. —me hizo una mirada desafiante.



#1303 en Fantasía
#240 en Magia

En el texto hay: reencarnación, fantasa y magia

Editado: 23.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.