La decisión que cambió mi destino

Libro 2: Un camino diferente: Una desición complicada: Parte 1

Desperté agitado encima de un montón de paja, dentro de una pocilga. Allí estaban nuestras cosas, así que salí confundido, viendo a lo lejos, que me encontraba en lo que parecía ser un pueblo demasiado pobre. Al lado había un establo. No vi a ninguno de mis amigos, por lo que opté en explorar el sitio. Detrás del establo había algo como un baño cubierto por una cortina de tela y un pozo de agua cerca.

Estaba orinándome mucho, y decidí entrar, pero al hacerlo me encontré con Calista bañándose de pie: se le podía ver todo. Los dos nos quedamos viéndonos, hasta que cerré la cortina.

—Lo siento.

—Sí, claro. Descuida.

—Me iré ahora mismo, ¿Dónde están los demás?

No emitía ninguna palabra.

—Bien…

—Están en el pueblo comprando. Throgar está entrenando en aquel bosque.

—Ya veo… Quiere esforzarse más. Los insultos de Isolde le afectaron, pobre.

—Ella es muy dura.

La cortina se abrió y me giré hacia otro lado.

—Tranquilo, me vestí. Vayamos al pueblo para comprarte algo de ropa. La tuya está destrozada.

—Ah, sí. No lo había notado.

—¿En serio? Pero casi se te ve todo.

—Sigo un poco con la mente perdida. Lo que pasó ahí… ¡Por cierto! ¿¡Cómo lo mataron!?

—Recién te percatas de eso. —comenzamos a caminar.

—Pues… Sí, ¿Quién lo derrotó? ¿Fue Shader?

—En parte. Todos ayudaron, Caelir unió fuerza con él.

—¿Ayudaron? ¿Tú qué hacías?

—Te curaba. Estabas muy herido y perdías demasiada sangre.

—Me alegra haberte conocido, te quiero mucho.

—¿Lo dices en serio? ¿Me quieres? —me miró con los ojos brillosos.

—Yo… Yo… Tú…

—¡Lie! ¡Despertaste! —gritaba desde unos metros en la calle.

—Qué bueno. Por cierto, hay que entregarle cien monedas más al juez.

—¿Qué dijiste? —no podía asimilarlo, me había quedado en blanco.

—¡Habíamos quedado esta mañana en no decirle nada! —gritó Calista.

—No podíamos ocultárselo por mucho tiempo. Así que no molestes.

—¿Eso es cierto, amigo? El juez… ¿Quiere más?

—Me temo que sí. Y creo que nos hará darle todos los días.

—¡Es una puta mierda! Mataré a ese maldito infeliz ahora mismo.

—No. —Shader me tomó del brazo. —no irás.

—Suéltame ahora mismo. —desprendí una ráfaga de viento helado, bajando a gran escala la temperatura en todo el pueblo. —dije que me sueltes. —Calista me golpeó en la cara con la palma. —pero, ¿Qué…? —al ser algo inesperado se me fue la ira y me dejó confundido.

—Lie tu ojo izquierdo… Se puso blanco por un momento. —comentó Shader.

Llevé mi mano al ojo.

—¿¡Qué crees que haces!? —exclamó Calista—. ¿Cómo puedes pelearte con un amigo? Si vas, las cosas empeorarán.

—Escucha, imbécil. No pienso meterme en más problemas por ti. —expresó Isolde.

—¿¡Entonces qué sugieres!? ¿¡He!? ¡Dime! ¡Apenas sobrevivimos, y con ayuda! No ocurrirá otro milagro como con el vampiro.

—Amigo, te respeto. Pero no dejaré que la trates así, ¿Qué lograrás con eso?



#1541 en Fantasía
#262 en Magia

En el texto hay: reencarnación, fantasa y magia

Editado: 16.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.