—No imaginé que el padre de Shader sería un guardián. —dije caminado a su lado por una especie de columna rocosa que estaba caída
—No soy un simple guardián. Más bien, soy el capitán.
—¿¡El capitán!? ¿Cómo es que Shader no lo sabe? Él mencionó que eras un simple aventurero.
—Hay una razón a eso. Nunca se lo mencioné por seguridad. Lo usarían en nuestra contra, además, al ser el capitán es más probable que ataquen a los que amo.
—Tiene mucha lógica. No querría que mi familia estuviera en peligro por mí.
—Así es. Aunque el precio a pagar por eso no es lo mismo, se siente horrible. Pero es uno que vale la pena, ¿Qué haces aquí, por cierto?
—No tengo idea. Sólo aparecí de la nada mientras exploraba una mazamorra para enumerarla.
—¿Eres un explorador? Esa mazmorra debe estar conectada a este sitio, el cual tengo sospecha de ser el reino de los no muertos.
—¿Los no muertos? Hace unos días me enfrenté a uno, ¿Pudo hacer algún tipo de conjuro o maldición en mí?
—Quién sabe, no tenemos mucha información sobre ellos, no siempre salen de aquí.
—¿Usted por qué está aquí?
—Algo parecido a ti. Mis hombres y yo nos encontrábamos en una mazmorra abandonada, que jamás fue explorada por alguna razón, el Rey anterior no querían que lo hicieran. Pero ahora que está el hijo como el nuevo Rey, nos mandó a averiguar lo que escondía, y terminé aquí.
—¿Será porque conectaba con este lugar?
—No lo creo, tú también te encuentras en este reino, y no fuiste a esa mazmorra.
—Es cierto, el aparecer aquí debe ser otra causa alejada, ¿Y si los Liche están haciendo algo? Son los únicos en poder usar magia oscura, deben estar manipulando la realidad o algo similar.
—No está muy descabellado. Al final no sabemos sus límites como hechiceros. Espero que mis hombres estén bien.
—Iba a preguntar a cerca de eso, pero me olvidé, ¿Por qué no estás con ellos?
—No aparecí con ellos, cuando me transporté fue en el momento que te salvé. No debí traer a los nuevos, no están preparados para una situación como esta.
—Tranquilo, seguro estarán bien, son guardianes después de todo.
—Que Dios te oiga.
—Lo hará. Por cierto, mi nombre es Elran.
—¡Oh, mil disculpas por ser descortés! ¡Debí presentarme antes como se debía! Me llamo Kharion.
—Tranquilo, no es nada. Sin ofender, tienes la misma energía que tu hijo, ahora sé de dónde lo sacó.
—Jaja, no es ninguna ofensa. Cualquier cosa que me digas sobre mi hijo, es un regalo, hace años que no lo veo, desde que era un niño de hecho. Ahora debe ser todo un hombre fuerte y valiente.
—Y no te equivocas. El más valiente que he visto jamás, además de astuto. Lo de fuerte no hace falta mencionarlo, la respuesta es clara.
—Ojalá poder verlo ahora mismo. Pronto me retiraré.
—¿Te retirarás? —el camino de la columna tumbada había terminado y entramos en una zona plana, como si fuera una llanura—. ¿Por qué tan pronto?
—Bueno, no tan pronto. Quizás dentro de uno, o dos, años. Creo que decir pronto no fue adecuado.
—Sigue siendo muy pronto, pero te entiendo, lo quieres hacer para estar con tu hijo y mujer.
—Así es. Elran, cambiando de tema, ¿Te has percatado que hay partes con una especie de tierra extraña?
—Sí… ¿No debería ser normal?
—No lo sé. Nunca nadie entró en este reino, sólo teníamos información de relatos antiguos de los libros, ni siquiera han ido a nuestro mundo.
—¿Nuestro mundo?
—Este lugar, el inframundo, es una dimensión a parte, ¿No lo sabías?