La decisión que cambió mi destino

Libro 2: Un camino diferente: Una promesa irrompible: Parte 2

—Eso lo sabrán cuando llegue el momento. —también sonrió. —ahora falta una cosa. —estrechó la mano. —debemos cerrar el trato.

—¿De esta manera?

—Es un pacto. Ambos tendremos la misma marca en la palma.

—Está bien. —le estreché la mano. —a este paso me llenaré el cuerpo de marcas.

—Perfecto. —desde las manos surgió un pequeño destello verde que desapareció rápido. —listo. Misa tu mano.

—Ahí está, la marca. Tiene una forma peculiar.

—Es el sello de nuestra familia., tranquilo.

—Ya veo, ¿Qué sigue?

—Iremos a la capital para hablar con alguien. El carruaje tiene suficiente espacio para todos.

*

Los asientos eran bastantes cómodos, lo que me ayudaba a ir con el cuerpo relajado, aunque no pensaba en dejar que eso me afectara y me hiciera dormir en el viaje, no sabía si podía confiar en él. No me iba a permitir que les hiciera algo, es por eso que vigilaba sus movimientos de forma disimulada al tenerlo en frente. Aunque a él no le parecía importar, demostrando confianza por más que estuviera solo dentro.

Eso me hacía pensar que había ocultado su poder a todos, alguien con esa forma de actuar y confianza no podía ser la de alguien débil. La única persona aliada era su conductor, aunque también me surgió la idea de que podían estar ocultos y más cerca de lo que pensaba. Esos pensamientos no me dejaban tranquilo: ellos parecían estar iguales.

Nunca más confiaré en nadie. Ni siquiera en mí.

—¿Quieren una bebida?

Nuevamente entrelazó miradas con Trhogar por un segundo, así que también lo hice, esa actitud me hizo desconfiar en él; rezaba que sólo fuera por racismo y no otra cosa.

—¿De dónde sacarás una bebida? —cuestionó Isolde. —es un carruaje.

—Te salvas por ser hija de mi padre.

—Y porque es mi compañera. —expresó Shader.

—Lo hace por ser una aliada. —añadí al mismo tiempo.

—Entiendo. —contestó sonriendo. —esta actitud de ustedes me hace pensar que elegí bien. Harán un buen trabajo.

—Espero que tú también, ¿No crees, Throgar?

—Su, supongo que sí. Eso sería bueno, ya no tener que pagarle al juez nos ayudará.

—Sí, nos ayudará. —replicó Shader. —al fin todo se acabará. Cuando eso pase, me esforzaré el doble de antes para ayudarte a hacer el gremio, Lie.

—No te esfuerces tanto, que después vas a terminar casi muerto. —contestó Isolde. —nos perjudicarás más.

—Ay… No digas eso. —se rascaba la cabeza. —sólo fue una vez con ese vampiro, prometo que no pasará de nuevo.

—¿Vampiro?

—Fue en una mazmorra. —contestó Calista. —casi morimos todos, pero ellos dos pudieron ganarle. Son más fuertes de lo que parecen.

—¿En serio? Eso es bueno, parece que elegí bien.

—¡Señor! ¡Hemos llegado a la capital!

—Perfecto, en cuanto pasemos el control iremos con el Rey.

—¿El Rey? —preguntó Calista. —no me sorprende para nada que alguien como tú tenga contacto con él, ¿Pero estás seguro que nos ayudará? ¿Por qué te haría caso?

—Nosotros somos amigos de la infancia. Me hará ese favor, tranquila.

—¿Desde cuándo? —preguntó Isolde. —nunca los vi juntos.

—Porque no es tu incumbencia que sepas lo que hago. Si me disculpas… —dirigió la mirada al guardia, al lado de la ventanilla. —soy Eldric, ellos son mis invitados.

—Señor, Eldric, es un placer. Adelante, pase. —nos miró. —espere, ellos… ¿Sabe quiénes son?

—¿A caso no podemos estar con él? —cuestionó Calista—. ¿He? A ustedes no les tiene por qué importarles lo que hagamos, ya es suficiente que nos menosprecien por algo injusto, ¡Váyanse al demonio!



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En el texto hay: reencarnación, fantasa y magia

Editado: 22.03.2026

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