La decisión que cambió mi destino

Libro 2: Un camino diferente: Una promesa irrompible: Parte 3

—Calista… —expresé.

—¿¡Qué es lo que te sucede!? —gritó el guardia. —¡T e dejé pasar porque creí que no causarías problemas y ahora eres un criminal! ¿Sabes en el problema que me metiste, elfa?

—Señor, ella es mi invitada. Y se verá con el Rey, si la retrasas, tendrá más problemas. Así que quita del camino a su compañero.

—Claro… —le hizo seña a su compañero.

—Calista, no te alteres. —comenté tocándole el hombro. —pronto se solucionará todo.

—Lo sé. Sólo ya estoy harta de ellos.

Cerca del castillo había un espacio para dejar la carroza. Una vez que la dejamos, ingresamos por la gran puerta de metal y fuimos recibidos por dos guardias en la entrada del castillo. No fue necesario darle explicaciones. Ellos ya lo conocían, así que nos dejaron pasar. Un sirviente nos atendió.

—Señor Eldric, es agradable verlo.

—También es agradable verlo, Seravian. Hoy se ve muy elegante.

—Señor, no tiene que ser tan cortés conmigo, soy un simple sirviente.

—Un sirviente de los más prestigiosos.

—Muchas gracias. Dígame, ¿Qué se le ofrece el día de hoy? Y… Veo que tiene compañía.

—Ella es mi hermana y sus amigos. Quería saber si el Rey Vellion se encontraba el día de hoy.

—Hablan tan formal que dan náuseas. —comentó Isolde en voz baja.

—Está en su estudio. Si me permite, puedo buscarlo ahora mismo.

—No hace falta molestarlo de esa forma. Podemos ir nosotros, sé dónde queda.

—Como guste. Lo mínimo que puedo hacer es acompañarlo, y no puedo aceptar un no.

—Está bien, háganos compañía.

El sirviente golpeó la puerta mientras decía el nombre del Rey y entramos. Su apariencia era la de alguien joven.

—Señor, invitados.

—Eldric, ¿Qué te trae? —se levantó del escritorio a saludarlo.

—Hola, Vellion. Dime que no te molestamos.

—Para nada.

—Eso me alivia. Escucha, estos muchachos están pasando por un momento complicado con el juez Alren Voss.

—¿A qué se debe eso?

—Verás, ellos fueron juzgados como criminales de forma injusta y él le pide más dinero de lo normal. Cada dos días le pide doscientas monedas de plata, y hasta para mí eso es demasiado.

—Eso sí es mucho dinero, ¿Y a qué se debe el crimen?

—Impidieron a unos esclavistas.

—Ya veo… Eso es injusto. Por desgracia yo no tengo todo el poder cuando se trata de elegir las leyes, pero puedo perdonarles esa pena.

—Eso es grandioso, aunque es más de lo que iba a solicitar. Pero muchas gracias.

—No hay de qué agradecer. Además, este niño es el bendecido, ¿Verdad? Quiero darle todo mi apoyo, como hicieron mis ancestros con los otros bendecidos, ¿Qué más necesitaban?

—Quería abrir un gremio, teniendo a él como líder.

—Eso suena interesante… Pero no será posible actualmente. Aunque, los puedo poner en un gremio para que gane experiencia, ¿Les parece bien?

—¡Claro! —gritó Calista. —le agradezco.

—Niña, más respeto al Rey, ¿Quieres?

—Descuida, amigo. Una reacción así es normal.

—Está bien, ¿Y a qué gremio irán?

—Al de Rethar. Es adecuado para ellos, ¿No crees?

—Rethar, ¿He? Sí… Aprenderán bien.

—Acérquense, niños.



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En el texto hay: reencarnación, fantasa y magia

Editado: 14.04.2026

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