El Rey nos quitó la marca con un conjuro ajeno a la magia: se consideraba un hechizo. No podíamos seguir quitándole tiempo a Eldric, y el Rey estaba ocupado, así que un miembro del gremio fue asignado en llevarnos: esperábamos su llegada fuera del castillo.
Un chico que aparentaba tener la edad y altura de Shader, bajó del cielo sobre un barco pequeño. Su mirada era indiferente. Llevaba puesto un traje de vestir gris, al igual que su cabello, y lentes.
—Hola… Me presento, mi nombre es Valdrik. —su voz hacía honor a su mirada. —seré su líder a partir de hoy.
—¡Mucho gusto! —gritó Shader—. ¡Notros somos…!
—Sé quiénes son.
—¿Nuestro líder? —preguntó Calista.
—Los gremios tienen diferentes grupos asignados para realizar cada misión.
—Ya veo… Con que así es cómo se administran, ¿Y cómo dan las misiones? ¿La elegimos nosotros o el líder nos lo da?
—Hay un sistema para eso, lo irán averiguando con el tiempo por cuenta propia. Ahora suban de una vez para buscar sus pertenencias.
—Qué arisco es… —expresó Calista molesta.
—No nos queda de otra. —añadió Throgar sonriendo.
Valdrik puso cara de desagrado cuando aterrizamos y sabía el motivo, a mí tampoco me gustaba. Descartando nuestras armas extras dadas por la sede, no teníamos otra cosa guardada, a excepción de Isolde que tenía un bolso con ropa.
—¿Eso es todo lo que tienen? —preguntó mirando decepcionado—. ¿Tan poco dinero tienen?
Bajaron unos escalones para que pudiéramos subir. Viajábamos de pie sin ningún soporte.
—Tenemos un poco más de dos mil monedas de plata. —contestó Calista. —es muy poco.
—Es poco, sí. Ahora tres mil es lo que ganarán por semana si hacen un buen trabajo.
Lo miramos sorprendidos sin poder decir nada.
—¿En serio? ¿Si todos nos esforzamos podremos tener ese dinero?
—No seas idiota. Ese dinero es individual, cada uno tendrá tres mil a la semana.
—¿He?
—¡Cielos! —gritó Shader emocionado—. ¡Grandioso! ¿¡Oíste eso, Lie!?
—Sí… Ahora todo nos está yendo bien. —miró sonriendo a Calista, que estaba llorando.
—Al fin. —expresó Isolde indiferente. —ya no soportaba vivir de en la pobreza extrema. Tendremos dormitorios separados, ¿Verdad?
—Eres la hermana de Eldric. Sí, serán separados, no es apropiado que pierdan la privacidad.
—Mi propia habitación… —expresó Shader con las pupilas dilatadas. —es… ¡Increíble!
—¿Por qué te emocionas? —cuestionó Isolde.
—Es que… Jamás tuve una propia. —se rio rascando la cabeza.
—Todos no nacieron con tu privilegio. —comentó Throgar. —tampoco tuve una apartada.
—Entonces sí ladras. —expresó Isolde. —sólo fue una pregunta, ¿Qué tanto lo defiendes?
—Son molestos. Cierren la boca… Si siguen así, informaré que no están hechos para esto y los echarán.
—¿Echarnos? —pregunté. —el Rey nos puso en él.
—Fue una petición. El líder del gremio decide si aceptar o no. Cielos… Y pensar que yo tuve que hacer el examen de ingreso. —se sujetó la frente.
—¿Escucharon? Ni se les ocurra hacer un escándalo de nuevo. No pienso regresar a como estaba antes, ¿Entendido?
—¿¡Y tú quién…!? —Shader le tapó la boca a Isolde.
—Claro, amigo. No te preocupes por eso. Yo mismo me encargaré, tenlo por seguro. —sonreía.
—Llegamos.