La desaparición de Takill Killaq

Capítulo 2: La mujer que nadie conocía

Cierro los ojos, temiendo lo peor después de presenciar la llegada de la luz blanca sobre Takill Killaq. El corazón me late con fuerza en el pecho mientras espero el inevitable desastre. Pero cuando finalmente despliego la mirada, todo continúa igual en nuestro tranquilo pueblo. Ninguna devastación, ningún rastro de la catástrofe que he visto en mis sueños.

Al día siguiente, una mujer desconocida llega a nuestra villa, vistiendo ropas formales y elegantes. Anuncia por las calles la creación de una moderna escuela que, según dice, mantendrá la identidad del pueblo. Su presencia llama la atención de todos, y su carisma le permite ganarse rápidamente la amistad de los pueblerinos mientras recopila información sobre el lugar. Sin embargo, inexplicablemente, en mí solo generaba temor.

Pasaron algunos días antes de que pudiera reunir el valor suficiente para salir a explorar el bosque en busca de respuestas. El lugar de impacto del cometa blanco fue mi punto de partida, pero durante todo el camino no encontré rastro alguno de la colisión. En su lugar, me topé con una vanguardista vivienda justo donde se suponía debería estar el cráter del astro errante.

Nunca antes había visto dicha edificación, y su estructura la hacía imposible de haber sido construida en tan poco tiempo. Escondida entre los árboles, eché un vistazo y distinguí aparentemente a tres personas en su interior. De repente, una mujer de apariencia conocida salió de la casa. No me notó, pero yo sí la reconocí al instante: era la misteriosa mujer que apareció hace unos días.

Al comentar todo lo que he estado viviendo con mis amigos, ninguno parecía comprender mi temor.

—¿Pero, qué cosas dices? Acaso no es obvio que viven ahí porque tienen que supervisar la cimentación de la escuela.

—¿De qué escuela hablan? —reproché.

—Pues de que otra más podríamos estar hablando. Me refiero a la nueva escuela de Takill Killaq. La que ya lleva meses en construcción.

—¿Cómo que meses? La mujer apenas llegó hace unas semanas.

Todos me miraban confundidos. Para ellos, la mujer y la casa llevaban meses allí, supervisando la construcción de la escuela. Continué intentando argumentar que era imposible, pero solo conseguí el apoyo de Freddy.

—Jona tiene razón, yo tampoco recuerdo cuando empezó la construcción de la escuela y estoy seguro de que la primera vez que vi a esa mujer, fue cuando anunció una nueva escuela por las calles hace unas semanas.

Sin embargo, al reconocer sus habituales despistes, optó por ceder a la presión del grupo.

—Por favor, Freddy. Tú nunca prestas atención a nada y siempre olvidas todo. Además, ¿cómo podrían haber aparecido la escuela y la casa de la noche a la mañana?. No hay duda que eres un completo despistado.

—Ja ja ja ja —rieron todos.

A la salida, confronté a Freddy y con un ligeramente agresivo interrogatorio, que incluyó que yo lo amenazara tomándolo del cuello, logré que confesara lo que sabía.

—Está bien, lo acepto. No me golpees —suplicó Freeddy—. Sé que suelo ser muy distraído, pero esta vez estoy completamente seguro de que la mujer no lleva mucho tiempo aquí.

—¡Lo sabía, Freddy! Algo no está bien aquí —dije exaltada, sintiendo la desesperación apoderarse de mí.

—Pero que podemos hacer, Jona. Ni siquiera comprendemos lo que sucede. Talvés solo deberíamos olvidarlo y aceptar que quizás si nos olvidamos.

—¡No olvidamos nada, Freddy! —grité para intentar que comprenda mi preocupación— Esto va a terminar muy mal. Estoy segura que aquella mujer tiene algo que ver con la luz en el cielo y que planea desaparecer Takill Killaq. Tenemos que detenerla.

Antes de terminar el interrogatorio, Freddy lanzó otra revelación más

—Por cierto Jona, mañana iré a esa casa con mis padres porque quieren matricularme en la nueva escuela.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.