La Dinastía (libro 12. Milyk et Vörkessel)

Cap. 27 ¿Disparate?

 

Si Alexander no había estado disponible cuando Yvaylo había intentado comunicarse con él, era porque por primera vez en muchos años, estaba ocupándose primordialmente de sí mismo.

Cuando abandonó su Dvorets en compañía de Dennis, Boris y Zsiga, su primera intención era ir al Pravitel, porque Sergei le había enviado una notificación solicitando su presencia para discutir un asunto relacionado con la construcción de unos edificios escolares que Alex había donado a un país con mucha necesidad de ello.

Como Boris sabía eso, Alex no encontró necesario dar ninguna explicación, sin embargo, pronto notaría que debió hacerlo, porque la dirección que tomaron no era la del Pravitel.

  • ¿Boris?
  • ¿Alex? – dijo él a su vez, aunque sabía perfectamente lo que Alex había querido decir
  • Creí haberte dicho que debía ir al Pravitel
  • Lo hiciste, pero Dennis dijo que habías cambiado de planes

Alexander miró al chico con seño ominoso mientras que Zsiga se puso alerta, porque por mucho que él se quejase del enfant bavard, había quedado demostrado que el muy necio hacía hasta lo imposible por protegerlo y su ira había sido inmanejable cada vez que le había sucedido algo. Aunque todo el mundo sabía, y ellos mejor que nadie, que Alex no lastimaría a Dennis, o al menos no de forma cruel, pues en una que otra ocasión le había dado alguna sacudida y como todo padre cuando su retoño colma su paciencia, igual Zsiga se preparó inútilmente, porque también sabía que no podría hacer nada ni, aunque Alexander en verdad hubiese decidido quitarle la cabeza al descerebrado aquel.

  • ¡Dennis!
  • Vamos a calmarnos – dijo él con tranquilidad – Te dije que íbamos a ver a tu futura esposa, pero primero debes convencerte de ello

Si bien Dennis por fuerza había tenido que explicarle a Boris, con lujo de detalles, tanto lo que había descubierto, como lo que pretendía hacer, para que él se aviniese a prestar su colaboración, no era el caso de Zsiga quien casi sufre un colapso pensando que el niño aquel en verdad había traspuesto la línea hacia el lado equivocado.

Por fortuna para Dennis, Alexander no solo tenía una extraordinaria paciencia, sino que acababa de despertar y había descansado lo suficiente como para estrenar su paciencia de ese día con él.

  • Dennis, en verdad…
  • Escucha, solo dame unos minutos, por favor. Te aseguro que no te vas a arrepentir

Aunque Alexander lo dudaba y, de hecho, ya lo estaba, decidió salir de aquello fuese lo que fuere, o posiblemente en verdad iba a apalear a Dennis. El asunto fue que estuvo a punto de suceder y sin haber visto nada, porque cuando notó que estaban abandonando Lucía, comenzó a reclamar. No obstante, un rato después, entraban al complejo universitario, y aunque Alex se planteó que aquello tuviese que ver con Juliet, luego lo desechó pensando que por loco que estuviese Dennis, lo que había dicho no podía tener que ver con ella, aunque, a decir verdad, con aquel chico cualquier cosa era posible sin serlo.

Dennis no había dormido nada la noche anterior, porque después de hacer su descubrimiento, repitió muchísimas veces las pruebas y hasta que Zsa Zsa se quedó dormida en un sillón, después de lo cual, recogió todas las notas, embaló los tubos de ensayo con las muestras, despertó a Zsa Zsa y le pidió que trasladase todo lo anterior al laboratorio de la universidad.

  • ¿Y por qué tengo que llevarlos allá?
  • Porque como notaste, no es que aquí me quieran mucho
  • Bien, pero allá a quien no conocen es a mí, así que no me van a dejar entrar así nada más y quienes custodian la entrada, no son precisamente lijeniks fáciles de manejar
  • Busca al profesor Dreux
  • ¿Y ese quién es?
  • Mi antiguo profesor de química – le dijo mientras escribía algo en forma apresurada para luego entregárselo – Dale esto ahora y espérame que estaré allí a primera hora
  • Dennis, primero, mira la hora, segundo, no sabes a qué hora te dejarán salir, y tercero, suponiendo que me dejen entrar a buscar a tu profesor…
  • Hazme caso, mon cher, lo harán, porque cuando le digan que vas de mi parte, él se encargará de que así sea

Creyéndolo o no, Zsa Zsa hizo lo que le había pedido, porque, en cualquier caso y como decía Boris, no era que ella estuviese mucho mejor de la cabeza que él.

 

Eure Dreux era un antiquísimo devrig galo, descendiente de una larga lista de Mahiels, término con el que designaban en la tribu de los Durocasses, tribu celta que no sobrevivió a la conquista romana, a los individuos que estaban a medio camino entre un veldeky y un lijenik. Si bien su cultura se fue perdiendo en el tiempo, la parentela de Eure conservó sus habilidades que fueron transmitidas de generación en generación.

En algún momento entre el 300 y el 305 de nuestra era, Eure quedó atrapado en medio de alguna escaramuza en la que moriría y fue transformado por Istval. Para ese entonces, y a diferencia de Yves, que había sido transformado por la conmiseración de Iziaslav al verlo tan joven y porque le recordaba a Lucien, Eure lo sería por una orden que había dado el Hlavary de hacer transformaciones para aumentar sus tropas, porque para entonces, las mismas habían mermado mucho debido a lo imposible que había resultado controlar a individuos cuyo salvajismo había aumentado mucho con la transformación y se habían visto en la necesidad de matarlos. De manera que, si bien Eure fue transformado en la creencia que se trataba de uno de los soldados que había participado en el enfrentamiento que había acabado con su vida, al enterarse que no era así, Iziaslav había montado en cólera y casi le arranca la cabeza al pobre desdichado, aun cuando él no era culpable de nada. A pesar de todo, Eure sobrevivió, y aunque nunca fue un guerrero, ya que no había nada para lo que fuese menos apto, sí contribuiría muchísimo al desarrollo científico de su nueva raza.




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