La Dinastía (libro 12. Milyk et Vörkessel)

Cap. 36 Despertares

 

Una vez que atendieron la herida de Lucía y les aseguraron a todos que estaba bien y solo debía descansar unas horas, respiraron aliviados, pues sabiendo el mucho daño que podía hacer Lucien, habían estado en tensión. Después de eso, Iziaslav había ido a ver Lucien que seguía dormido.

  • ¿Haliq no ha dicho nada más? – le preguntó a Itlar
  • No, sarì – contestó – Solo hay que esperar a que la fractura del cuello se regenere. Una vez que suceda, Haliq podrá encargarse de cualquier daño derivado de lo primero, y de estabilizar sus centros de energía

Lucien aún tenía la cabeza girada hacia un lado, de modo que Iziaslav colocó una mano sobre ésta y una sonrisa triste se dibujó en sus labios al notar que Lucien ya tenía el cabello muy largo, y eso era algo que desde que se había marchado de casa, había evitado.

No solo para los devlianos, sino en muchas culturas antiguas, el cabello largo tenía una connotación religiosa o política, y para los devlianos era también, un símbolo de estatus. El Hlavary y los sizvitels era a quienes su posición les daba derecho a llevarlo más largo, los seguían los levjaners, después los veldekys, y por último los levramzyks. El ritual de las trenzas se iniciaba cuando mataban al primer enemigo, y no era cierto, como pensaban algunos, que el resto correspondía a cada hombre que hubiesen matado, porque ninguno de aquellos individuos habría tenido tanto cabello, sino al número de batallas en las que habían participado, y dependiendo de lo cruenta que hubiese sido la misma, y de si había sido ganada, variaba el número de trenzas merecidas. De manera que, para ellos, ciertamente la extensión del cabello había tenido una enorme importancia, y si bien habían renunciado a las trenzas, no a lo otro, aunque las longitudes podían variar y de acuerdo a los gustos de cada uno. En la actualidad, el único que poseía una groseramente larga melena de rizos, era Iliar.

Las nuevas generaciones de ikedevs, y por extensión de nyas, solían asociar aquella antigua costumbre con desaliño y suciedad, pero nada más lejos de la realidad, porque al igual que los vikingos, los devlianos y por todo lo antes explicado, si algo cuidaban en sus personas, era su cabello. Y aunque el cabello corto fue impuesto por los romanos hacia el año 780 antes de nuestra era, sus motivos, según los historiadores, fue por una cuestión de higiene, ya que los piojos les hacían la vida miserable. Sin embargo, eso no afectaba a los devlianos, porque sus normas de higiene siempre fueron más prolijas.

Debido a todo lo anterior, la primera vez que Iziaslav se había animado a ir a ver a Lucien después que se había marchado de casa, aunque sin acercarse, casi sufrió un colapso, pues Lucien lo primero que había hecho al dejar el hogar paterno, había sido cortarse el cabello para nunca más dejárselo crecer tanto, y de acuerdo a lo que Iziaslav sabía, era para evitar en lo posible, el parecido con él, y aunque eso era absurdo, pues el parecido no lo determinaba precisamente la extensión de su cabello, él dejaría de decírselo las pocas veces que se vieron con posterioridad.

Mientras Iziaslav hacía aquel repaso, Itlar que lo había estado observando, sintió la pesadumbre de siempre al ver la tristeza en los ojos de su soberano. Si alguien sabía que Lucien amaba a su padre, era él, pero ambos eran tercos y orgullosos, lo que había dificultado mucho aquella relación. Sin embargo, la misma había mejorado mucho desde que Dylan había entrado en escena, de manera que Itlar seguía preguntándose por qué Iziaslav siempre tenía la misma expresión de tristeza cuando miraba a Lucien, y lo que no parecía haber notado, era que no siempre lo miraba así, sino cuando Lucien resultaba herido, y en aquel momento esa tristeza se había acentuado, porque a todos los efectos, en aquel momento Lucien estaba muerto, de manera que tenía la palidez y la rigidez propias de esa condición, y siendo que aquel había sido uno de los mayores temores de Iziaslav a lo largo de toda la vida de su hijo, se sentía mucho peor que en otras ocasiones.

  • Cuando despierte, avísame de inmediato – le dijo Iziaslav después de pasar alrededor de una hora allí y no observar ningún cambio
  • Ak sarì

Itlar ya había pasado por aquel trance en algunas ocasiones, y la última vez se lo había causado precisamente quien ahora estaba en aquella situación. La cuestión era que sabía, que el tiempo que podía demorar aquel proceso variaba de tres a cinco horas, en algunos casos podía demorar un poco más, pero nunca menos, así que Lucien aún demoraría alrededor de dos horas en comenzar a recuperarse.

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Nadie le había dicho a Loriane nada de lo que estaba sucediendo, pues en principio no había un motivo para ello, y salvo quizá Alexander, con quien había desarrollado una mayor cercanía y, de hecho, vivían en la misma casa, y era quien habría podido contarle cómo estaban las cosas, en realidad no había tenido tiempo. Sin embargo, para toda la variedad de emociones que había estado experimentando, había sobradas razones.

Lo primero que Loriane había comenzado a sentir, era una angustiante zozobra, y esto de quien lo estaba percibiendo, era de Derek, pero como ella aun no estaba en capacidad de determinar esas cosas, no sabía la razón para aquello. Por otra parte, un par de noches atrás, lo que había sentido era mucha tristeza, sentimiento que había invadido a Alexander antes de que Dennis le diese la mejor noticia de su vida. Y, por último, esa tarde había estado leyendo y repentinamente experimento una ira inmanejable, pero siendo que nada estaba sucediendo a su alrededor y, ni siquiera estaba acompañada, comenzó a cuestionarse su salud mental, sin saber que quien estaba teniendo motivos para la ira era Lucía.




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