La Dinastía (libro 12. Milyk et Vörkessel)

Cap. 56 Arcaico

 

Lucía comenzó a caminar hacia el interior de palacio, pero se detuvo al entrar girándose hacia su séquito.

  • Saben que puedo llegar sola a mis habitaciones ¿no es así? – pero como ellos seguían ahí, agregó con menos paciencia – ¡Largo de aquí!

Hacía mucho tiempo que Lucía les había ordenado dejar de seguirla después de la celebración, ya que sabía lo que los esperaba en sus habitaciones, y aunque ellos habían obedecido, ese día y debido a todo lo que había estado sucediendo, ellos en realidad no habían estado disfrutando de la celebración ni habían bebido como acostumbraban en aquella fecha, pero finalmente entendieron y se dieron mucha prisa en desaparecer excepto Louis, como de costumbre. Aunque sus compañeros pensaban que aquel individuo era uno muy necio, y que se perdía de la diversión, en realidad no era así, pero Louis solo abandonaba su puesto el tiempo mínimo requerido y cuando estaba seguro que Lucía se había dormido, pero despachaba a su acompañante muy de prisa y volvía a su puesto primero que cualquiera, de modo que, por lo anterior, Lucía nada dijo.

Cuando estaban a punto de subir las escaleras, Lucía escuchó voces e identificó con rapidez la de Aleksèi.

  • ¿Qué…? – había comenzado Louis, pero ella elevó una mano indicándole silencio

Con los hechos recientes, Aleksèi no había podido hablar con nadie acerca de la petición que le había hecho Ilian para conseguirle una invitación a Liam, y en aquel momento se disculpaba con ella.

  • En verdad lo lamento, nidly, pero con…
  • No te preocupes – lo interrumpió ella – lo entiendo y quizá hasta tuvieras razón
  • ¿Cómo?
  • Ya sabes, dijiste que Liam tal vez prefiriese quedarse en el hospital trabajando en lugar de venir a una fiesta donde no conocería a nadie

Lucía no sabía de quién hablaban, y aunque ciertamente ya conocía a Liam por el tiempo que había estado en el Haigala, y los chicos le habían informado acerca de su identidad y los motivos para su transformación, a lo que prestó atención fue primero, a los pensamientos de Aleksèi en el sentido de que Liam era un individuo sociable y estaba seguro que no se habría sentido para nada incómodo, y él había esgrimido aquello solo para ver si convencía a Ilian de olvidar el asunto, y segundo, a la tristeza de Ilian.

Lucía subió a toda prisa, pero cuando llegó a sus habitaciones, se fue derecha hacia su escritorio, y después de redactar una apresurada nota y colocar su sello, se dirigió a Louis.

  • ¿Sabes quién se encarga de las invitaciones?
  • No – contestó y habría sido absurdo que lo supiese siendo que había permanecido dormido el mismo tiempo que ella desaparecida
  • Bien, pero irás a averiguarlo, y después que lo sepas, te vas y le entregas esto, pero asegúrate de que el lijenik Liam reciba la invitación

Louis no hizo preguntas innecesarias, pero tampoco se cuestionó con quién informarse, sino que se fue derecho a las habitaciones de Henri, y aunque no había olvidado la nueva condición de su amigo, o no lo habría buscado en esa misma planta que era la de los miembros de la familia real, lo que pareció fue no importarle.

  • A un lado – les ordenó a los guardias de la puerta, pero no esperó a que lo obedeciesen, sino que los apartó con escasa delicadeza

Henri y Sofía prácticamente acababan de entrar, pues se habían demorado un poco conversando con Derek, pero al escuchar a Louis, Henri detuvo el proceso de quitarse la camisa y se giró cubriendo a Sofía que todo lo hacía a velocidades extremas y ya estaba en ropa interior.

  • ¡Louis, fuera de aquí! – exclamó incluso antes de que el chico entrase, aunque lógicamente él no obedeció, sino que entró igual
  • No se puede, porque necesito hablar contigo

Aunque Henri quería darle un buen golpe en la cabeza, suspiró con resignación, y abandonó la habitación empujando al inconsciente aquel.

  • ¿Qué sucede contigo? ¿Acaso olvidaste…?
  • No he olvidado nada, pero como dije, necesito que me digas algo
  • Sofía se estaba…
  • No fastidies, Henri, no iba a ver nada que no haya visto antes, y ciertamente no me interesa ver nada de esa niña

A pesar de que Henri había lidiado con Louis casi toda la vida de éste, en ese momento en verdad quiso apalearlo, pero por ese mismo camino pensó que sería inútil y que ya a esas alturas, aquel chico no tenía arreglo.

  • ¿Quién se encarga de las invitaciones para la fiesta de esta noche?

Por un momento Henri lució confundido y posiblemente estaría preguntándose por qué y para qué querría Louis saber aquello, pero siendo que el niño aquel no se caracterizaba por su paciencia, no lo dejó llegar a ninguna conclusión.

  • ¡Henri! – dijo sacudiéndolo
  • Creo que… Rohit Hecker, pero…
  • ¿Crees? – preguntó con disgusto




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