
Tommy estaba molestando a los guardias de la entrada del Dvorets de Dylan, cuando sintió que éste se acercaba, así que dejó en paz a los chicos para gran alegría de ellos.
Aquello extrañó aun más a Dylan, porque la tranquilidad no era una de las características que definiesen a Yvaylo, y el Skovliat Asaly era una especie de bosque interno en la zona donde estaban ubicados los Dvorets de la familia, pero uno donde en opinión de Dylan, se respiraba paz y tranquilidad, así que imaginarse a Yvaylo allí, era como ver a un cura en una discoteca.
Encontrarlo no le llevó mucho tiempo, pero se detuvo al verlo, pues Yvaylo estaba sentado en el centro del círculo formado por los árboles sagrados de los devlianos, a saber: roble, abedul, sauce, fresno y tilo. Aparte de lo raro que era ver a Yvaylo en estado de quietud, lo que llamó la atención de Dylan fue que estuvo seguro de lo que hacía el levjaner.
Como sabemos, los devrigs seguían teniendo las mismas creencias que tenían cuando solo eran los feroces guerreros de las inhóspitas estepas siberianas, es decir, le rendían culto a la naturaleza y sus templos eran los bosques, de modo que, cuando por cualquier motivo necesitaban de la energía de sus deidades, o simplemente querían hablar con éstas, lo que para un practicante de casi cualquier religión sería orar, ellos se iban al bosque, o al curso de agua más cercano si no contaban con lo anterior.
Dylan sabía todo esto gracias a Istvan en primer término y desde el punto de vista filosófico, y segundo, porque en una ocasión Darko le había hablado de la religión devliana, de sus fechas, y sus prácticas más destacadas. La pregunta que se hizo Dylan ahora, fue a qué podía obedecer aquella necesidad de Yvaylo, pasando rápidamente a la preocupación pensando en Milorad y en que el levjaner pudiese haber empeorado.
Aunque Dylan iba a insistir, recordó que efectivamente, el mismo Yvaylo le había dicho en una ocasión, que dedicar un momento diario a la relajación y a equilibrar sus centros nerviosos era una práctica habitual para todos los miembros del Arkel, y una que los ayudaba a mantener el equilibrio para afrontar con calma cualquier situación que se presentase. Sin embargo, como también le había comentado que no hacerlo uno o varios días, no significaba que estuviesen incumpliendo alguna norma, o que les acarrease algún perjuicio, algo en la actitud de Yvaylo le parecía anormal.
Con independencia de los mil y un escenarios que pudiesen estarse presentando a la mente de Dylan, detendría sus locos pensamientos al ver que el chico abría los ojos, miraba hacia el árbol que tenía en frente, se levantaba y comenzaba a caminar hacia ellos.
No obstante, y si bien le ahorraba angustia por su hija, aquel era uno de sus levjaners, Dylan le tenía aprecio y agradecimiento a partes iguales, así que se giró y se puso en marcha hacia el Haigala.
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Cuando Lucien abandonó el Dvorets de Illir, se detuvo un momento, cerró los ojos y acompasó su respiración, lo que hizo que Itlar pensase igual que lo habían hecho Iyul y Janos, es decir, que aquel infeliz le había mentido olímpicamente a Kyv y que se disponía a rastrear a Iván. Sin embargo, aun Lucien estaba en actitud de concentración cuando salieron Istvan e Iziaslav, y parecían llevar una extraordinaria prisa, pero casi enseguida los siguieron Iyul, Misha y Janos. Aquello sacó a Lucien de su abstracción, y aunque no sabía a qué obedecía aquella carrera, decidió seguirlos mientras que Itlar intentaba informarse.
Aunque aquello estaba dirigido a Itlar, Lucien captó aquello y pensó igual que su hermano, pero no esperaría por el resto de la información, sino que los adelantó a todos llegando primero que los demás.
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Editado: 31.01.2026