
Cuando Yvaylo nació, Itlar que era el menor de los mydevrigs, ya era un adolescente, de modo que, no habiendo más niños en su sociedad, Mikha y Lucien que siempre habían sido seres malignos, se divertían molestándolo o haciéndole maldades, y quienes intentaban impedirlo eran Radek e Itlar, aunque el primero tenía más éxito que el segundo. A pesar de que los niños de su tribu eran instruidos casi desde la cuna, en el respeto y la intocabilidad de sus príncipes, cuando Yvaylo creció un poco, comenzó a vengarse de quienes lo molestaban, y como lo hacía utilizando la habilidad con la que había nacido a pesar de no manejarla muy bien aún, casi nunca fue reprendido, porque aparte de que él había sido enormemente consentido por todos en la tribu, quizá también porque después del poder de Iván, el que más temían era el del fuego.
La cuestión fue que, pasado un tiempo, y una vez iniciado su entrenamiento formal, aunque no había dejado de pelearse con Lucien, solo lo hacía de palabra, algo muy necio en opinión de Itlar, pero Yvaylo no había vuelto a sentir el deseo de golpearlo hasta ahora.
Después del pleito con Lucien, y aunque a Yvaylo no le gustaba hacer aquello, por orden de Iziaslav, condicionó la mente de Dylan para que decidiese salir de allí. De modo que se dirigieron al Pravitel que era a donde originalmente habrían ido al salir de su Dvorets. Lo que le costó un poco más, fue sacar de aquella cabeza la idea de apalear a Lucien, porque el mismo Yvaylo había tenido una dura batalla consigo mismo al experimentar un deseo que no había vuelto aflorar desde su niñez.
Aquella reacción demostraba que, una cosa era soportar pacientemente y sin rencor, los castigos, las órdenes, o las actitudes de sus príncipes, y una muy distinta hacerle algo que Yvaylo considerase criminal, a Dylan o a cualquiera de sus hijos, pero más aún a Lucía. De manera que, una vez que dejó a Dylan en su despacho, le ordenó a un igualmente molesto Tommy que se hiciera cargo, mientras que él corrió al Laki, y ante unos asombrados Darko y Kireg, destrozó medio despacho en unos pocos segundos, que fueron los que tardaron los LL en reaccionar y detenerlo, algo peligroso en sí mismo, al menos para Kireg que se apartó con rapidez cuando el muchachito se transformó en una furiosa figura de fuego.
El LL salió, aunque muy preocupado, pues desde que los desaparecidos habían vuelto, no se habían repetido las violentas reacciones de Yvaylo, así que iba preguntándose qué demonios habría sucedido ahora, y hasta se planteó que aquello tuviese que ver con la kandly Grieco.
Darko por su parte, tuvo que hacer grandes esfuerzos para calmar las caóticas emociones de su nieto, pero una vez que logró estabilizarlo, lógicamente quiso saber qué había causado aquello, y aunque pensó en forma parecida a Kireg, se sorprendería y se angustiaría a partes iguales al escucharlo.
De todo lo que Darko habría podido esperar, de ningún modo lo que estaba escuchando, así que se ordenó a sí mismo conservar la calma antes de preguntar nada, pero ni siquiera tendría que hacerlo, porque Yvaylo comenzó a vomitar lo que acababa de ocurrir.
Hasta hacía relativamente poco, Darko había creído que Yvaylo por quien había perdido su alocada cabeza era por Lucía, porque en su opinión, aquel enorme sufrimiento por las desapariciones, y aunque Iván estaba incluido, era excesivo, pensamiento que compartía con Jovanka desde hacía mucho. Sin embargo, cuando comenzaron los pleitos recurrentes con Casandra, no fue que cambiara de opinión con relación a lo primero, sino que asumió que en ausencia de Lucía, Yvaylo había decidido mirar a otro lado; pero ahora, y ante aquella exhibición de ira desmedida que pensaba no se justificaba, pues si bien era desagradable y grosero lo dicho por Lucien, no constituía un crimen como lo estaba calificando su nieto, se planteó que los sentimientos del chico no hubiesen cambiado en realidad. Ante la necesidad de calmarlo, sacó aquel pensamiento de su cabeza y se aplicó con Yvaylo, pero aún estaba en ello cuando escucharon los truenos y de seguido que se desataba una furiosa tormenta que golpeaba con violencia los cristales de las ventanas del despacho.
No solo el hecho de que hasta hacía un momento habían tenido un día soleado, sino la percepción de los levjaners, los hizo cuestionarse la normalidad de la abrupta aparición de aquella feroz tormenta. Era cierto que en el Laki había muchos individuos con las habilidades que concedía el elemento Agua, pero en general, en su sociedad solo había tres con la habilidad, conexión y años, para ocasionar algo como lo que estaban sintiendo. La cuestión era que ninguno de los tres se encontraba justo en ese momento allí. Milorad seguía en el Haigala y su hijo Istvan también estaba allí, al menos hasta donde sabía Yvaylo. Y en el caso de Vasco, Yvaylo sabía que debía estar en Lind, pues había escuchado cuando Alex le decía a Dylan que ese día acompañaría a su prometida al atelier de Vardjan.
Los dos Sesviatsky activaron sus comunicadores, y antes de que pudiesen pedir alguna explicación, escucharon las ordenes que estaba dando Kayko por el canal abierto.
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Editado: 31.01.2026