
Helsinki, la capital de Finlandia, es una ciudad que combina su diseño urbano funcional, con una naturaleza omnipresente. Para algunas personas, su clima puede resultar poco amigable, pero Nachalnik lo encontraba de su agrado y fue por ello que escogió aquel país para asentarse. Poseía una hermosísima mansión en Eira, uno de los barrios más exclusivos y elegantes de Helsinki, y del mismo modo, tenía otra propiedad en Ivalo, Laponia; la casa que tenía allí era más pequeña, pero no menos espectacular, y su mayor atractivo eran sus techos de cristal, desde donde podían verse las auroras boreales sin salir de la cama.
Por otra parte, había mandado a construir un edificio de lujosa sobriedad que albergaba su centro financiero, ya que, aparte de la actividad que le había reportado excelentes ganancias, había invertido las mismas en diversas actividades comerciales, pero mientras las instalaciones de lo primero nadie sabía dónde estaban, el resto de sus inversiones sí estaban a la vista de todo el que interesaba.
Siendo que toda su maquinaria financiera caminaba prácticamente sola, él solía ir poco a las oficinas, pues tenía un director ejecutivo que se encargaba de informarle únicamente las cosas que fuesen importantes por cualquier motivo, mientras que el resto del tiempo nadie lo molestaba. Y en el caso de su otra empresa, quien se encargaba de la misma lo molestaba mucho menos.
Una mañana en la que se encontraba en Ivalo, y mientras daba un paseo con su Husky¸ sintió vibrar su móvil, así que hizo una mueca de fastidio, lo extrajo y juntó las cejas al ver de quién se trataba.
Dicho aquello cortó la comunicación, pero si el hecho de que Alvar lo llamase para decirle que tenían un problema, ya era extraño, que fuese a buscarlo le indicó con claridad meridiana que el mencionado problema debía ser de proporciones apocalípticas, pero por ese mismo camino se preguntó de qué podía tratarse, pues hacía muchísimos años que no tenía ninguno.
Siendo que Venlo no era un kayrit, lo alzó y unos minutos después entraba a su casa, pero aun tuvo que esperar un poco y hasta que Alvar se presentó.
Alvar también era un devrig, por supuesto, aunque no había pertenecido a la tribu devliana, sino que se habían conocido en oportunidad de la fallida invasión de Napoleón a Rusia, y aunque aquel habría podido ser un encuentro casual, el muchachito se había pegado a él y Nachalnik casi le quita la cabeza para que dejase de perseguirlo, pero nada convenció al terco individuo, de modo que, y aunque él no había querido establecer ningún otro lazo afectivo con nadie, debido a que sabía cuánto dolían las pérdidas en sus condiciones, a la fecha Alvar era el único amigo que tenía en la vida a pesar de su muy discutible simpatía, y quien hacía hasta lo imposible porque no tuviese mortificaciones, pero aquel individuo siempre había sostenido que Nachalnik consideraba a Felcan, el encargado de los asuntos de Nachalnik en Hajka, como su verdadero amigo, algo que solo él podía sostener teniendo en cuenta que, así como la simpatía de Nachalnik era cuestionable, la de Felcan era exageradísima y era más el tiempo que pasaba su jefe intentando apalear al niño que en sana paz.
No era que aquello no hubiese sucedido antes, aunque poquísimas veces, porque si había algo en lo que él se había empeñado, era en que aquellos hombres tuviesen el mejor entrenamiento con independencia de en qué área se desempeñasen, es decir, no importaba si pertenecían al departamento de espionaje, informática, o al más peligroso de todos como era el de los mercenarios.
Mientras Nachalnik pensaba lo anterior, Alvar tomaba aire, porque cuando le dijera lo que tenía que decirle, estaba segurísimo de que aquel individuo intentaría sacarle la cabeza, aunque técnicamente no era su culpa.
Alvar casi cerró los ojos, y aunque de ninguna manera él podía enterarse de lo que Nachalnik estaba pensando, porque aquel sujeto era un primigenio y él no, no era necesario, pues, aunque no lo hubiese conocido como lo conocía, le habría bastado a cualquiera ver su actitud para saber que se avecinaba una tormenta de grandes proporciones.
#173 en Fantasía
#118 en Personajes sobrenaturales
magia aventura personajes sobrenaturales, amor persecución odio venganza
Editado: 10.03.2026