La DinastÍa (libro 8. Rhyfeldstar)

Cap. 18 La nueva guardia

 

Levzheir 1675

 

Istvan había tenido ciertos problemas para escoger a quienes se harían cargo de la protección de los gemelos Saint-Claire, especialmente la de Michel, y no porque no hubiese en las filas del Arkel guerreros con la suficiente experiencia y habilidad para llevar a cabo la tarea, sino porque aquellos a los que él consideraba más aptos, o bien cumplían una importante tarea, como eran los casos de Domenico Passerini y Patrick Bride, pues el primero estaba a cargo de la vigilancia del clan Savaresce y no era que éstos diesen pocos problemas en la zona de Nápoles, Milán, Florencia, Sicilia, Cerdeña y Venecia, así que removerlo de allí era muy problemático. En el caso de Patrick, controlaba la convulsa zona que incluía Inglaterra, Escocia, Irlanda y España, y aunque la muerte de Cromwell y la subida de Carlos II al trono inglés, las cosas estaban relativamente tranquilas, aquel era un territorio que siempre les había provocado dolores de cabeza y no se podía dar el lujo de descuidarlo. El siguiente en su lista era Andrew Hill, pero Andrew había sido enviado a América, porque en los últimos tiempos había mucha actividad devrig en aquella zona. El siguiente habría sido Franz Ehrlich que aparte de una preparación y experiencia excelentes, era jovial y muy educado, pero él había sido transferido a la zona no menos complicada del Sacro Imperio Romano-Germánico, y tampoco podía dejar aquella zona sin vigilancia. Franz Degeneer, quien había demostrado su valía y diplomacia, también habría sido un buen candidato, pero en ausencia de Edin, sería quien ocupase el cargo y justamente en ese momento y con un monarca como Luis XIV, empeñado en la expansión a cualquier costo, era mal asunto colocar a alguien con menos experiencia a liderar las acciones en Francia y sus alrededores. Ahí se le terminaban las opciones a Istvan, al menos en términos de antigüedad. Sin embargo, Edin aportaría un nombre que si bien Istvan ciertamente conocía, pues él tenía que conocer a todos sus hombres, éste se había empeñado en ser tan inexistente, que nadie solía recordarlo.

  • ¿Yves? – preguntó cuando Edin lo mencionó – No…
  • Vamos Istvan – dijo con fastidio – Yves Saint-Remy, lo conoces porque es mucho mayor que yo

Istvan no iba a decir que no lo conociese o que no lo recordase, aunque de hecho lo primero que recordó fue Reims, el lugar de procedencia del individuo en cuestión. Hacia el año 271, y aunque para entonces no era que Iziaslav hubiese alcanzado mucho control, lo que si comenzaba más que a entender, era a aceptar y con mucho esfuerzo, que nunca podría ser dueño del mundo, así como a concientizar, aunque solo fuese de modo precario, los discursos de los levjaners con relación a la desgracia que suponía para el mundo el comportamiento bárbaro y vandálico que habían exhibido. Por lo anterior, habían comenzado a intentar minimizar los daños causados por los ataques que continuaban dándose en el mundo, pero hubo individuos que sin duda contribuyeron más que la cháchara continua de los Levjaners, para que Iziaslav se convenciese de que las monstruosidades que habían cometido, clamaban ante la naturaleza y que era su deber hacer algo o intentar ayudar de alguna manera. De modo que para la fecha antes mencionada y cuando los bárbaros arrasaron a fuego y espada la Galia, incluida la ciudad de Reims, ellos la recorrieron en la noche y como habían venido haciendo, para prestar alguna ayuda a los sobrevivientes. Esa noche a las puertas de una pequeña capilla, vieron a un chico que se quejaba y el soberano había corrido hacia él. El niño llamaba a su madre, así que a Iziaslav se le encogió el corazón al ver la juventud, los ojos vidriosos y las terribles heridas que le estaban robando la vida a aquella criatura.

  • No podemos hacer nada – dijo Darko
  • Sí podemos – dijo Mikha, y extrajo una daga con intención de acabar con el sufrimiento del chico
  • ¡No! – lo detuvo Iziaslav
  • Athayr, no es Lucien

Si bien todos sabían que por algún extraño motivo, cada vez que Iziaslav veía a un joven herido pensaba en su hijo menor, aunque el moribundo no guardase ningún parecido con Lucien, en este caso, y aunque escaso, lo había, pues el chico tenía una alborotada melena negra que en aquel momento estaba cubierta de sangre, unos grandes ojos enrojecidos por el llanto y unas facciones que todavía conservaban los delicados rasgos infantiles.

  • Iziaslav – intentó Milorad
  • ¡A un lado! – exclamó – ¡Andrei! – llamó
  • Esto es cruel, athayr – dijo Andrei – ¿Sabes el enorme sufrimiento que vamos a causarle si…?
  • Solo hazlo

Aunque para entonces ya sabían bien cómo efectuar una transformación, Andrei seguía siendo el mejor para aquello, de modo que con un suspiro de resignación, procedió a efectuarla. Por supuesto Andrei había tenido razón, porque el desdichado había tenido una de las peores adaptaciones que habían visto debido a las muchas y muy graves heridas que tenía, y que incluían una horrorosa en la cabeza, misma que en opinión de Haliq, debía haberlo matado con mayor rapidez, pero evidentemente el destino de aquel sujeto no era morir. Después de la traumática recuperación y el período de adaptación, el chico que para el momento de los hechos tendría alrededor de entre diecisiete y diecinueve años, algo que ni él mismo sabía, así como no pudo aportar un apellido y adoptaría el de una variante del lugar donde fue hallado, comenzó su nueva vida, y aunque inicialmente no parecía muy apto, fue entrenado como guerrero y era hábil, algo de lo que se encargaron Mikha y su inseparable amigo Radek, pero también resultó mucho más hábil como espía y era un extraordinario rastreador. Sin embargo, Darko descubrió con mucho asombro, que tenía un soberbio control mental, así que lo puso en manos de Iván para que recibiera el entrenamiento adecuado en aquella área.




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