La distracción del mafioso

Capitulo 6

Capítulo 6: La Propuesta de trabajo*

INT. CAFETERÍA UNIVERSITARIA - DÍA

VALENTINA está enfrascada en una acalorada discusión con SOFÍA. Ambas están revisando los planos del concurso, los mismos que se doblaron.
SOFÍA > ¡Es una locura, Valentina! ¡Te ha investigado! Te ha acorralado en la cafetería, en la librería... ¡Parece sacado de una película mala de acción!
VALENTINA > ¡No es una película! Es un tipo... demasiado insistente. Y no me acorraló, ¡yo lo despaché!
SOFÍA > ¡Te despachó a ti, más bien! Y encima, ¿"Alessandro"? Suena a villano de James Bond. Y mira, te ha hecho una visita a tu trabajo...
La puerta de la cafetería se abre. Y para sorpresa (y horror) de Valentina, allí está. ALESSANDRO. Viste un traje impecable que parece sacado de una revista, y entra con una confianza que hace que todos los demás parezcan extras en su propia vida. Sus ojos, como un radar, la encuentran al instante.

Valentina resopla, sus ojos rodando.
VALENTINA > Hablando del rey de Roma... O, en este caso, del villano de James Bond.
Sofía abre los ojos como platos, disimulando una risita nerviosa.

Alessandro se acerca a su mesa, con un porte tranquilo y decidido. En su mano, un sobre de color crema.
ALESSANDRO > Buenos días, Valentina. Sofía.
Sofía se atraganta con su café. Valentina levanta una ceja, impresionada (y molesta) de que él también supiera el nombre de su amiga.
VALENTINA > ¿Y a usted quién le ha dado vela en este entierro? Y, por cierto, ¿cómo sabe el nombre de mi amiga? ¿También la ha investigado?
ALESSANDRO > Un caballero no revela sus fuentes. Pero soy un hombre observador. Y usted, Sofía, es una presencia... vibrante.
Sofía se sonroja. Valentina la mira con reproche.
VALENTINA > Basta de tonterías. ¿Qué quiere, Alessandro? Ya le dejé claro que no me interesan sus "maneras".
Alessandro ignora su tono cortante. Deja el sobre sobre la mesa, deslizándolo hacia ella.
ALESSANDRO > Esto es para usted.
Valentina mira el sobre con desconfianza. No lo toca.
VALENTINA > ¿Qué es? ¿Una orden de alejamiento que no leí bien?
Alessandro suelta una risa grave, profunda, que resuena en el pecho de Valentina. Es la primera vez que lo oye reír, y le parece… extrañamente atractivo.
ALESSANDRO > No. Es una oferta. De trabajo.
Valentina y Sofía se miran. Desconcierto total.
VALENTINA > ¿Una oferta de trabajo? ¿Usted? ¿A mí? ¿De qué habla?
ALESSANDRO > Su proyecto de residencia ecológica. Me ha fascinado. He estado pensando en sus ideas sobre los cimientos, la sostenibilidad, el futuro.
VALENTINA > Es un proyecto de universidad. Y soy estudiante.
ALESSANDRO > Exacto. Y yo, una persona con los recursos y la visión para hacer realidad esos proyectos. Estoy desarrollando una nueva división de mi... empresa, enfocada en la construcción sostenible y de vanguardia. Y necesito a alguien con su visión.
SOFÍA > ¿Construcción? ¡Eso es genial, Val! ¡Tu sueño!
Valentina la ignora, sus ojos clavados en los de Alessandro.
VALENTINA > No me lo creo. ¿Me ofrece un trabajo porque me investigó y le gusta mi proyecto? Eso no tiene sentido. Usted no es un filántropo, Alessandro.
ALESSANDRO > Tiene razón. No soy un filántropo. Soy un hombre de negocios. Y veo potencial. Mucho. En usted. En sus ideas. Y en cómo podría beneficiar a mi... a mi visión de futuro. El futuro que usted dibuja. Yo lo construiré.
La forma en que pronuncia "mi visión de futuro", con esa autoridad inquebrantable, la hace sentir un escalofrío. El sobre parece vibrar con una energía propia.
VALENTINA > ¿Y cuál sería mi papel en su "visión"? ¿Construirle un imperio de invernaderos o qué?
ALESSANDRO > Sería la arquitecta principal de esta nueva división. Con total libertad creativa, por supuesto. Y una compensación... que la dejaría sin necesidad de trabajar los fines de semana en una librería, o de preocuparse por la factura de la luz.
Los ojos de Sofía casi se salen de sus órbitas. Valentina, sin embargo, se siente más desafiada que tentada.
VALENTINA > Mire, Alessandro. Aprecio... el gesto. Pero no estoy interesada. No trabajo con gente que me investiga y me tiende trampas. Y no me gusta el control. Yo construyo con libertad.
ALESSANDRO > La libertad, Valentina, es un concepto relativo. Y en este mundo, la verdadera libertad la compra el dinero. Dinero que le puedo dar.
Se inclina ligeramente, su voz baja, intensa.
ALESSANDRO > Piense en esto. ¿Quiere que sus ideas se queden en un papel, en un concurso, o quiere verlas hechas realidad? ¿Quiere cambiar el mundo desde la teoría, o desde la acción? Yo le ofrezco la acción. Y los recursos. Y la protección necesaria para que nadie se interponga en su camino.
La última frase, "la protección necesaria", resuena de forma ominosa. Valentina lo mira, sus defensas en alto.
VALENTINA > Mi camino no necesita protección, Alessandro. Y no estoy a la venta.
Se levanta de la mesa, el sobre aún intacto.
VALENTINA > Gracias por su... interesante oferta. Pero no.
Se da la vuelta para irse, pero Alessandro la detiene con su voz.
ALESSANDRO > ¿Ni siquiera va a abrir el sobre? Es muy descortés, Valentina. Y muy poco profesional.
Valentina se detiene. Vuelve a girarse, toma el sobre de la mesa con un movimiento brusco y lo abre. Saca una tarjeta de presentación minimalista y un documento. Un cheque. Un cheque con una cifra que le hace jadear. Es una cantidad obscena para un estudiante, incluso para un profesional experimentado. Es un adelanto.

Sofía, que se ha asomado, suelta un gritito ahogado.
SOFÍA > ¡Val! ¡Eso es una barbaridad!
ALESSANDRO > Un pequeño incentivo. Para que vea que hablo en serio. Piénselo. Tiene mi número.
Alessandro le guiña un ojo. Una mezcla de burla y de confianza absoluta. Luego, se da la vuelta y se va, dejando a Valentina con el cheque en la mano y la boca abierta.
SOFÍA > ¡Valentina! ¡Es una oferta de otro planeta! ¿Quién es ese tipo?
Valentina mira el cheque, luego el camino por donde Alessandro desapareció. Sus ojos destellan una mezcla de furia, fascinación y la incómoda conciencia de que su vida acaba de dar un giro inesperado, por culpa de un mafioso.
VALENTINA > Es un... problema, Sofía. Un problema muy grande.




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