*Capítulo 8: El Fuego de la Mirada Ajena*
EXT. CAFETERÍA UNIVERSITARIA - DÍA
Es media mañana. El sol brilla, y la cafetería al aire libre está llena de estudiantes. VALENTINA está riendo. A su lado, MARCOS, un compañero de clase guapo y popular, está gesticulando animadamente, contándole alguna anécdota. Se conocen bien, y la camaradería entre ellos es obvia. Marcos, con su sonrisa fácil y su cabello rubio, la mira con una admiración abierta. Incluso le pone una mano brevemente en el brazo en un gesto de complicidad.
Valentina, con los nervios aún a flor de piel por la llamada de Alessandro, está agradecida por la ligereza del momento. Olvida por un instante la sombra que la persigue.
INT. COCHE OSCURO - VISTAS AL CAMPUS
A unos cincuenta metros de distancia, discretamente aparcado detrás de unos arbustos, un coche oscuro. Dentro, ALESSANDRO observa. No aparta la mirada del par de estudiantes. Sus ojos, antes fríos y calculadores, ahora arden con una intensidad contenida. La risa de Valentina. La mano de ese chico en su brazo. Cada gesto es una punzada.
LEO > Es el compañero de su clase de estructuras, señor. Marcos. Un año por debajo de ella. Parece que hay... cierta familiaridad entre ellos.
Alessandro no responde. Sus nudillos están blancos, apretando el volante con una fuerza que podría abollarlo. La voz de Valentina en el teléfono, pidiéndole que no la buscara, la imagen de ella riendo con otro... es un veneno.
ALESSANDRO > ¿Familiaridad? ¿A eso le llamas tú familiaridad, Leo?
Su voz es baja, apenas un murmullo, pero el tono glacial es inconfundible. Leo se estremece.
LEO > Solo informo lo que veo, señor.
ALESSANDRO > No quiero que se acerque a él.
LEO > Pero señor, no hay razón...
ALESSANDRO > ¡No quiero que se acerque a él! Ni a ningún otro. Ella es... mi proyecto.
Las palabras salen con una posesividad brutal. Su mirada no se despega de Valentina. Su proyecto. Solo suyo.
Marcos vuelve a reír, se inclina para susurrar algo al oído de Valentina. Ella le da un golpe juguetón en el hombro.
Alessandro cierra los ojos por un instante, un músculo en su mandíbula temblando.
ALESSANDRO > Dale una lección.
LEO > ¿Señor?
ALESSANDRO > Al rubio. Una lección. Algo que le haga entender que no debe... flirtear con lo que no le pertenece. Que sea... convincente. Pero sutil. No quiero que ella se dé cuenta.
Leo asiente, comprendiendo el mensaje cifrado. Alessandro está a punto de desatar su lado más oscuro por celos. Y Valentina, ajena, es el detonante.
EXT. CAFETERÍA UNIVERSITARIA - CONTINUO
Valentina y Marcos se despiden. Él se va con una sonrisa, ella con una ligereza renovada en el paso. Se dirige hacia la biblioteca.
De repente, un ruido fuerte. El motor de una motocicleta se enciende con un rugido ensordecedor justo detrás de Marcos. El conductor de la moto, con un casco oscuro, arranca bruscamente. Pasa peligrosamente cerca de Marcos, que tropieza y cae al suelo, soltando sus libros y golpeándose la rodilla. La moto acelera y desaparece tan rápido como apareció.
Marcos se levanta, cojeando, su rostro contorsionado por el dolor.
MARCOS > ¡Qué demonios le pasa a la gente! ¡Casi me mata el imbécil!
Valentina, que ya estaba a unos metros, se gira, preocupada. Corre hacia él.
VALENTINA > ¡Marcos! ¿Estás bien? ¡Dios mío!
Le ayuda a levantarse. Su rodilla ya empieza a inflamarse.
MARCOS > Sí, sí, creo que sí. Solo el susto. Pero ha sido a propósito, Val. Estoy seguro.
VALENTINA > ¿A propósito? ¿Quién haría algo así?
Marcos niega con la cabeza, confuso.
MARCOS > Ni idea. Quizás... alguien que quería asustarme. O, no sé. Cosas que pasan.
Valentina lo mira, una punzada de inquietud. "Cosas que pasan". Pero en su mente, la sombra de Alessandro se proyecta, grande y ominosa. Demasiadas "cosas que pasan" desde que él apareció en su vida.
INT. COCHE OSCURO - CONTINUO
Alessandro ve toda la escena. Ve a Valentina correr hacia Marcos, su preocupación. Un ligero apretón en el puño.
ALESSANDRO > Suficiente por hoy. Lléveme al muelle. Tengo una reunión.
Leo arranca el coche. Alessandro mira por la ventana. Su "lección" ha sido entregada. Pero la obsesión no ha disminuido. Al contrario. Se siente más fuerte.
ALESSANDRO (V.O.)
Ella es mía, incluso si aún no lo sabe. Y haré que cualquier distracción en su camino... desaparezca.
El coche se aleja, dejando a Valentina con una creciente sensación de que no está sola en su mundo, y que la sombra de Alessandro es mucho más que una simple molestia.
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Editado: 17.04.2026