*Capítulo 19: El Contrataque de la Reina*
INT. OFICINA DE VALENTINA - MAÑANA
Valentina ha vuelto a la oficina con una actitud diferente. La resignación de la noche anterior ha sido reemplazada por una frialdad calculada y una chispa de desafío en sus ojos. Alessandro la quiere en su mundo; bien, ella lo habitará, pero a su manera.
Se sienta en su escritorio y, lo primero que hace, es sacar la pulsera de plata del cajón. La mira. Luego, se la pone en la muñeca. No por afecto, sino como un recordatorio. Un talismán de su nueva resolución.
Minutos después, la puerta se abre. Alessandro. Entra con su aire habitual de dueño del mundo. Sus ojos se detienen en la pulsera en la muñeca de Valentina, una sonrisa lenta y satisfecha se dibuja en sus labios.
ALESSANDRO > Veo que finalmente has decidido aceptar mi regalo. Es un buen comienzo.
VALENTINA > Un regalo es un regalo, Alessandro. Y no me gusta el desorden. Si lo guardo, lo pierdo.
Su tono es gélido, sin emoción. Ella no le da el gusto de una reacción apasionada.
ALESSANDRO > Esa frialdad... es nueva. Y fascinante.
Se acerca al escritorio, sus ojos brillantes.
ALESSANDRO > Leo me ha informado que anoche volvimos sin problemas. Espero que hayas disfrutado del "cambio de aires".
VALENTINA > El cambio de aires fue... instructivo. Me recordó que, por muy lejos que uno intente ir, ciertas sombras persisten.
ALESSANDRO > Las sombras son parte de la luz, Valentina. No pueden existir la una sin la otra.
Valentina lo ignora, su mirada fija en la pantalla de su ordenador.
VALENTINA > Estaba revisando los candidatos que Leo me envió para el equipo de diseño.
ALESSANDRO > ¿Y bien? ¿Alguna objeción?
VALENTINA > No. Son excelentes profesionales. Especialmente este.
Señala uno de los perfiles en la pantalla. Es el de un joven arquitecto, un par de años mayor que ella, con un currículum impresionante y una mirada inteligente. Un hombre que podría ser una amenaza.
VALENTINA > Su experiencia en paisajismo autóctono es invaluable. Me gustaría entrevistarlo en persona. Cuanto antes.
Alessandro se acerca más, echando un vistazo a la pantalla. Sus ojos se posan en la foto del joven arquitecto. Un músculo de su mandíbula se tensa.
ALESSANDRO > Su currículum es... adecuado. Pero prefiero que te centres en la conceptualización por ahora. No es necesario que te desgastes en entrevistas.
VALENTINA > Pero lo necesito. Es crucial para el desarrollo de la fachada verde. Me gustaría coordinar con él directamente. Su nombre es Javier.
Pronuncia el nombre de Javier con una ligera insistencia, mirándolo a los ojos con una calma helada.
Alessandro se endereza, su postura rígida.
ALESSANDRO > Ya te dije que quiero evitar distracciones. Y tus proyectos son prioridad.
VALENTINA > Y Javier es un excelente recurso para mi proyecto. Y para mis... distracciones, Alessandro, soy una profesional. Sé separar las cosas. Usted no.
La acusación cuelga en el aire. La bofetada ha sido reemplazada por un golpe verbal más certero.
Alessandro la mira fijamente, sus ojos oscuros, buscando una fisura en su armadura. Pero Valentina sostiene su mirada, imperturbable.
ALESSANDRO > Muy bien. Pero quiero estar presente en esa entrevista. Quiero asegurarme de que Javier... cumple con nuestras expectativas.
VALENTINA > Excelente. Cuanto antes, mejor.
Valentina le devuelve una sonrisa gélida. Ha ganado la primera escaramuza. Ha plantado la semilla de los celos.
INT. SALA DE CONFERENCIAS - MÁS TARDE
Valentina está entrevistando a Javier. Alessandro está sentado al final de la mesa, observando cada interacción, cada sonrisa, cada mirada. La tensión en la sala es palpable.
Javier es brillante, afable y, lo más importante, parece congeniar perfectamente con Valentina en el plano profesional. Sus ideas fluyen, sus risas son genuinas mientras discuten posibles soluciones para la residencia.
JAVIER > La propuesta de Valentina de integrar un sistema de captación de agua pluvial para los jardines verticales es revolucionaria. Podría ir de la mano con un sistema de riego por goteo alimentado por energía solar.
VALENTINA > Exacto. Y con un sistema de monitoreo remoto para optimizar el consumo.
Se miran, una complicidad evidente en sus ojos.
Alessandro, al final de la mesa, aprieta los puños debajo de la mesa. Sus ojos están clavados en la pulsera de plata en la muñeca de Valentina. Una vez, ella le había dicho que no quería distracciones. Ahora, ella misma las estaba creando, a propósito.
ALESSANDRO > Javier. Un placer conocerle. Tendremos en cuenta su perfil.
Su voz es monótona, pero su mirada sobre Valentina es una advertencia.
Javier se despide, con una sonrisa para Valentina.
JAVIER > Espero que trabajemos juntos, Valentina. Tengo la sensación de que haríamos un gran equipo.
VALENTINA > Yo también lo creo, Javier.
Alessandro espera a que la puerta se cierre detrás de Javier.
ALESSANDRO > Así que, ¿un "gran equipo", Valentina?
VALENTINA > Es un profesional excelente. Y complementa muy bien mis ideas.
ALESSANDRO > Demasiado "complementario", diría yo.
Alessandro se levanta, camina lentamente alrededor de la mesa, acercándose a ella.
ALESSANDRO > Veo que has aprendido rápido. Usas mis propias armas. Eso es... admirable. Y peligroso.
Se detiene frente a ella, su mirada penetrante.
ALESSANDRO > Pero déjame recordarte una cosa, Valentina. Yo soy el maestro de este juego. Y no te conviene intentar superarme.
Su mano se posa en la pulsera de plata en su muñeca, su pulgar roza el pequeño charm de la casa. El contacto es un escalofrío.
ALESSANDRO > Esa pulsera... es un recordatorio de quién te la puso. Y de a quién perteneces.
VALENTINA > No le pertenezco a nadie, Alessandro. Y esta pulsera... es solo una joya.
ALESSANDRO > No. Es un ancla. Y ahora que has decidido llevarla, significa que has aceptado mi juego. Y en mi juego, Valentina, no hay reglas. Solo victoria.
Se inclina, su voz baja y cargada.
ALESSANDRO > Y no me provoques, Valentina. Porque no te gustará lo que encuentres cuando mis celos se desaten por completo.
Sus ojos brillan con una promesa peligrosa. Valentina siente una punzada de miedo, pero también una extraña excitación. Él la ha subestimado. Y ahora, el juego es realmente peligroso.
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Editado: 17.04.2026