*Capítulo 20: La Jaula se Cierra un Poco Más*
INT. OFICINA DE VALENTINA - DÍA SIGUIENTE
Valentina llega a su oficina con una sensación de triunfo. El pulso del juego la energiza. La entrevista con Javier fue un éxito, y su rostro, al recordarlo, se ilumina. Piensa en cómo se sentirá Alessandro al saber que Javier será un miembro valioso de su equipo.
En su escritorio, hay un pequeño ramo de flores exóticas, de un color violeta intenso. Son hermosas y vibrantes, un contraste con la seriedad de la oficina. Y una nota.
"Para mi arquitecta de fuego. Que tu pasión siga ardiendo. Y que sepas que siempre tienes mi atención. A."
Valentina mira las flores, luego la nota. No hay rastro de enfado o celos explícitos. Es una trampa. Una manipulación sutil. Él la está provocando a que se relaje, a que baje la guardia.
Suena el teléfono. Es Leo.
LEO > Buenos días, señorita Rojas. El señor Alessandro me ha pedido que le informe que la incorporación de Javier...
Valentina sonríe, esperando la confirmación de su victoria.
LEO > ... no será posible. Por el momento.
La sonrisa de Valentina se congela.
VALENTINA > ¿Cómo que no será posible? ¡Es el candidato perfecto!
LEO > El señor Alessandro considera que sus habilidades serían mejor aprovechadas en el departamento de investigación de materiales, en otro proyecto. Un proyecto en el extranjero, de hecho. Sale esta misma tarde.
Un escalofrío recorre la espalda de Valentina. En el extranjero. Esta misma tarde. Es la venganza de Alessandro. Una venganza limpia, profesional, sin dejar rastro de su intervención directa, pero demoledora.
VALENTINA > ¡Es una locura! ¡Él es perfecto para esto! ¡Ustedes no pueden hacer esto!
LEO > El señor Alessandro tiene plena autoridad en las decisiones de personal, señorita. Ha sido un movimiento estratégico. Cree que Javier encontrará un desarrollo profesional más acorde a sus capacidades allí.
VALENTINA > ¡Es mentira! ¡Es por lo de ayer! ¡Por lo de la entrevista!
Leo guarda silencio por un momento.
LEO > El señor Alessandro valora su profesionalidad, señorita. Y quiere que esté totalmente concentrada en su proyecto. Sin... distracciones.
La última palabra resuena con un eco cruel. Él se lo había advertido. Y ahora, lo ha cumplido.
Valentina cuelga el teléfono con la mano temblorosa. Se acerca a la ventana, la vista de la ciudad se difumina ante sus ojos. Alessandro ha movido sus piezas con una maestría fría y despiadada.
INT. OFICINA DE ALESSANDRO - MEDIODÍA
Valentina irrumpe en la oficina de Alessandro, sin llamar. Él está en una videollamada, pero la interrumpe al verla.
ALESSANDRO > Valentina. Qué sorpresa. ¿Vienes a darme las gracias por las flores?
Su tono es sarcástico, su mirada desafiante.
VALENTINA > ¿Javier? ¿Qué ha hecho con Javier?
ALESSANDRO > ¿Con Javier? Ah, sí. Un profesional muy capaz. Me pareció que su talento sería mejor aprovechado en un proyecto de gran envergadura en, digamos... Asia. Siempre es bueno ampliar horizontes, ¿no crees?
Su sonrisa es cruel. Valentina siente una oleada de impotencia.
VALENTINA > ¡Usted lo ha hecho a propósito! ¡Por celos!
ALESSANDRO > ¿Celos? ¿De un empleado? No seas ridícula, Valentina. Yo solo optimizo mis recursos. Y tú eres mi recurso más valioso. Y no quiero que te distraigas.
Se levanta y se acerca a ella, sus ojos fijos en los suyos.
ALESSANDRO > Te lo advertí, Valentina. Te dije que no te convendría desatar mis celos. Y te lo dije de una forma muy clara.
VALENTINA > ¡Usted no tiene derecho a controlar mi vida! ¡Mi trabajo! ¡Mis relaciones!
ALESSANDRO > Mientras trabajes para mí, y te involucres en mis proyectos, sí. Tengo todo el derecho. Tus sueños, tus ideas, tu futuro... están intrínsecamente ligados a mí. Y no voy a permitir que nada ni nadie amenace esa conexión.
Su voz es baja, cargada de una obsesión que la aterra.
ALESSANDRO > Y Javier... era una amenaza. Para tu concentración. Para tu pasión. Para... nosotros.
Extiende una mano y le acaricia la mejilla, un toque helado y posesivo.
ALESSANDRO > No quiero que te busques más problemas, Valentina. No te busques más "colegas" con los que compartir tus risas. Porque yo puedo ser mucho más... convincente cuando quiero.
Valentina se estremece ante la amenaza velada. No hay duda. Javier ha sido un daño colateral de su juego. La jaula se ha cerrado un poco más.
VALENTINA > Me da asco.
ALESSANDRO > Lo sé. Y me fascina. Porque sé que detrás de ese asco, hay algo más. Algo que te asusta reconocer.
Su mirada se detiene en su boca, un brillo oscuro en sus ojos. Él recuerda el beso. Él recuerda la chispa.
ALESSANDRO > Ahora, si me disculpas, tengo una reunión. Y tú tienes un proyecto que terminar. Y, por cierto... los nuevos miembros de tu equipo ya han sido asignados. Son mis mejores ingenieros. Expertos en estructuras complejas.
La frialdad en su voz es absoluta. Él ha recuperado el control. Y le ha mostrado, de una forma brutal, quién manda.
Valentina sale de la oficina, derrotada. Las flores exóticas en su escritorio ahora parecen marchitas, una burla cruel. La lucha por la libertad se ha vuelto más difícil. Alessandro no solo juega. Gana. Y está dispuesto a hacer lo que sea para mantenerla atada a él.
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Editado: 17.04.2026