La distracción del mafioso

Capitulo 22

*Capítulo 22: El Baile de los Hilos Invisible*

INT. PISO EJECUTIVO - DÍA

La nueva oficina de Valentina es impresionante. Ubicada estratégicamente en el piso ejecutivo, cerca de Alessandro, es más grande, más luminosa, con un ventanal que ofrece una vista aún más espectacular de la ciudad. Ahora tiene un equipo a su medida, profesionales que ella misma ha seleccionado y que comparten su visión. El proyecto del barrio sostenible avanza a pasos agigantados.

Pero la cercanía a Alessandro es una espada de doble filo. Sus encuentros son constantes, formales e informales. Y la gente, inevitablemente, empieza a notarlo.

Un día, mientras Valentina discute con su equipo sobre la sostenibilidad de los materiales, Leo entra con un carrito de café y pasteles.
LEO > Buenos días. El señor Alessandro ha encargado un pequeño refrigerio para el equipo. Y un café especial para la señorita Rojas.
Leo le entrega a Valentina una taza humeante de su café favorito, una marca poco común que solo se encuentra en una pequeña cafetería especializada a varios kilómetros de distancia. La mira con una leve sonrisa.

Valentina, con una sonrisa dulce y coqueta que no suele usar, le devuelve la taza a Leo.
VALENTINA > Oh, Leo, qué amable. Pero sabes que me sienta fatal el café tan fuerte por las mañanas. Podrías decirle a Alessandro que prefiero un té de hierbas, suave, sin cafeína. Como el de la tienda orgánica del centro. Para el estrés, ya sabes.
Leo asiente, su sonrisa se endurece apenas. Recoge el café. La gente del equipo intercambia miradas. Es un pequeño acto de rebelión, pero significativo. Es la primera vez que alguien rechaza un gesto de Alessandro con tal desparpajo, y lo hace con una sonrisa.

Minutos después, Alessandro entra en la oficina de Valentina. Su mirada busca la taza de café. Al no verla, sus ojos se posan en Valentina.
ALESSANDRO > Veo que no te ha gustado mi café.
VALENTINA > Oh, Alessandro. Eres tan considerado. Pero sabes que no puedo empezar el día con tanto estrés. Un té de hierbas es mucho mejor para mí.
Ella le devuelve una sonrisa inocente, pero sus ojos brillan con picardía. Él aprieta los puños, la mueca de sus labios casi imperceptible.
ALESSANDRO > Mi objetivo es que estés cómoda y sin estrés. Pensé que el café te daría la energía que necesitas para tu pasión.
VALENTINA > Mi pasión se alimenta de la libertad, no de la cafeína. Pero gracias por tu preocupación.
Valentina se levanta y se acerca a él, su mano se posa suavemente en su brazo.
VALENTINA > Por cierto, Alessandro, quería pedirte un favor. Con esto del proyecto y mi equipo, estoy completamente desbordada. ¿Crees que podríamos organizar una pequeña cena informal con el equipo? Para romper el hielo. Algo sencillo, en algún lugar con buena comida, pero sin formalidades. Algo que nos permita conocernos mejor. Como... la pizzería artesanal que abrieron en el barrio antiguo. O el nuevo restaurante de comida fusión que mencionaste el otro día.
La pizzería artesanal. El restaurante de comida fusión. Ella lo está invitando a salir de su burbuja, a un lugar que no controla por completo. La sugerencia es audaz. Y su tono es tan dulce que es casi subversivo.

Alessandro la mira, una mezcla de sorpresa y algo más que no puede descifrar en sus ojos. Ella está jugando a un juego nuevo. Un juego donde ella usa la dulzura para desestabilizarlo.
ALESSANDRO > ¿Una cena con el equipo?
VALENTINA > Sí, algo informal. Es bueno para la moral del equipo. Y creo que tú también podrías relajarte un poco. Demostrarles que, a pesar de tu reputación de... bueno, de jefe implacable, también eres una persona.
La gente del equipo, que hasta ahora había estado fingiendo estar ocupada, levanta sutilmente la cabeza, escuchando.

Alessandro la mira fijamente. Es un desafío enmascarado.
ALESSANDRO > Muy bien, Valentina. Una cena informal. Organiza la pizzería. Yo me encargo de que esté a la altura de tus... expectativas.
VALENTINA > Perfecto. Y una cosa más, Alessandro. Necesito que me prestes a Leo por unas horas. Necesito su ayuda para organizar una pequeña presentación visual del proyecto para la reunión con los inversores de la próxima semana. Su ojo para el detalle sería muy útil.
Alessandro aprieta la mandíbula. Leo, su sombra, su hombre de confianza, su espía personal. Ella está pidiendo a su mejor peón.
ALESSANDRO > Leo está... ocupado.
VALENTINA > Oh, entiendo. Pero es que él entiende perfectamente tu visión. Y sería muy importante que él estuviera involucrado en la presentación. Para que los inversores vean que estamos completamente alineados. ¿No crees?
Su sonrisa es encantadora, pero sus ojos son de acero. Ella está usando su propia necesidad de control y alineación en su contra.

Alessandro se queda en silencio por un momento. Él sabe que es una manipulación, pero no puede negarse sin parecer desalineado con su propio proyecto.
ALESSANDRO > Muy bien, Valentina. Leo te asistirá. Pero solo por unas horas.
VALENTINA > ¡Estupendo! Eres el mejor, Alessandro.
Valentina le da una palmada en el brazo, una familiaridad que lo sorprende. Se gira hacia su equipo, radiante.
VALENTINA > ¡Equipo! Vamos a tener una cena de integración en la pizzería artesanal. ¡Y Leo nos va a ayudar con la presentación para los inversores!
El equipo sonríe, aliviado. La dinámica en la oficina ha cambiado. Valentina ha ganado puntos. Ha desestabilizado a Alessandro en su propio terreno.

Alessandro la observa, una sonrisa torcida en su rostro. Ella está jugando. Y la forma en que lo está haciendo, usando su propio encanto y astucia, es... deliciosamente exasperante. Sus celos y obsesión se intensifican, mezclados con una creciente admiración por su audacia.

ALESSANDRO (V.O.)
Mi pequeña arquitecta. Qué bien te queda el papel de reina. Pero el rey, siempre tengo la última jugada.




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