*Capítulo 26: El Tic-Tac del Reloj*
INT. OFICINA DE VALENTINA - DÍA
La tensión entre Valentina y Alessandro se ha transformado en una danza elaborada. Él la corteja con atenciones sutiles: libros de arquitectura, café orgánico a la temperatura perfecta, invitaciones a eventos culturales exclusivos que, extrañamente, él también parece disfrutar. Pero ella no se lo pone fácil. Cada gesto de él es recibido con una sonrisa ambigua, un comentario mordaz que lo obliga a esforzarse más.
Los murmullos en la corporación no han cesado. La "relación" entre la joven arquitecta y el magnate es comidilla de todos. Pero Valentina ha aprendido a usarlo a su favor, manipulando las percepciones a su antojo.
Hoy, Alessandro ha irrumpido en su oficina con dos entradas para la ópera. Un estreno muy esperado.
ALESSANDRO > Pensé que te gustaría la puesta en escena. Los decorados son de un arquitecto muy innovador.
VALENTINA > ¿La ópera? Qué sorpresa. No sabía que era de tu agrado.
Ella levanta una ceja, burlona.
ALESSANDRO > Hay muchas cosas que no sabes de mí, Valentina. Y me gustaría que las descubrieras.
Se acerca a ella, su voz baja y seductora.
ALESSANDRO > Pero solo si tú quieres.
VALENTINA > Eso me parece más interesante. Un desafío. Pero tengo que declinar, Alessandro. Tengo un compromiso.
ALESSANDRO > ¿Un compromiso? ¿Con quién?
El tono de Alessandro cambia, un matiz de posesividad se filtra en su voz.
VALENTINA > Conmigo misma. Necesito tiempo para procesar todo lo que está pasando. Para decidir si vale la pena.
Se levanta y se acerca a él, su rostro a pocos centímetros del suyo. La provocación está escrita en cada uno de sus gestos.
VALENTINA > Sabes, Alessandro, eres... interesante. Muy interesante. Y tu juego es estimulante. Pero eres un hombre de treinta, y yo apenas tengo diecinueve. El tiempo no juega a tu favor. Las chicas de mi edad... somos impacientes. Queremos vivirlo todo.
Ella lo mira, sus ojos brillan con una audacia descarada.
VALENTINA > Así que, si quieres conquistar mi corazón, vas a tener que apurarte. Porque hay muchos hombres por ahí, esperando su oportunidad. Hombres que no tienen miedo de arriesgarlo todo. Hombres... jóvenes.
La palabra "jóvenes" es una puñalada. Alessandro aprieta la mandíbula, sus ojos oscuros se clavan en los de ella. El desafío es tan descarado que lo deja sin aliento.
ALESSANDRO > ¿Crees que me asusta la competencia, Valentina?
VALENTINA > Creo que te asusta perder el control. Y conmigo, Alessandro, el control es una ilusión.
En ese momento, la puerta de la oficina de Valentina se abre. Es un hombre de unos treinta y tantos años, elegante, atractivo, con una sonrisa fácil y una mirada penetrante. Lo acompaña Leo. Es MARCO ANTONIO, un inversor de gran peso, socio y amigo cercano de Alessandro.
MARCO ANTONIO > Alessandro, qué suerte encontrarte. Hemos estado buscándote para discutir la estrategia de la expansión en el mercado asiático.
Sus ojos se posan en Valentina, y la sonrisa en su rostro se hace más amplia. Su mirada se detiene en ella, una admiración abierta y sin disimulo.
MARCO ANTONIO > Y tú debes ser la famosa Valentina Rojas. He oído maravillas de tu proyecto y, debo decir, de tu... talento. Soy Marco Antonio. Un placer, al fin, conocerte.
Le extiende la mano, su agarre es firme y cálido. Sus ojos, a diferencia de los de Alessandro, son más abiertos, más juguetones.
VALENTINA > El placer es mío, señor Antonio. Y gracias por sus amables palabras.
MARCO ANTONIO > Por favor, Marco Antonio. No me hables de usted. Y dime, ¿qué tal si me invitas a tomar un café y me cuentas un poco más sobre esa "visión" que tienes? Estoy realmente intrigado.
Valentina mira a Alessandro. Su rostro está tenso, sus ojos oscuros, fijos en la mano de Marco Antonio que todavía sostiene la de ella. Los celos son palpables.
VALENTINA > Sería un placer, Marco Antonio. Tengo la agenda un poco apretada, pero podemos coordinar con Leo para buscar un hueco.
MARCO ANTONIO > ¡Excelente! Me encanta la gente ocupada. Siempre tienen algo interesante que decir. Y Alessandro, no te preocupes. Solo será una charla de trabajo. Para conocer mejor a tu estrella.
Marco Antonio le guiña un ojo a Valentina, una complicidad que no le pasa desapercibida a Alessandro.
ALESSANDRO > Marco Antonio, tenemos una reunión urgente sobre Asia.
La voz de Alessandro es gélida, cortante.
MARCO ANTONIO > Cierto. No me hagas esperar, Alessandro. Pero recuerda, la próxima vez, te robaré un poco de tu valioso tiempo con la señorita Rojas.
Marco Antonio le sonríe a Valentina, una promesa en sus ojos, y se va con Alessandro.
Valentina se queda de pie, una sonrisa triunfante en sus labios. La llegada de Marco Antonio ha sido el catalizador perfecto para su juego. Los celos de Alessandro, que ya estaban al límite, se han disparado.
VALENTINA (PARA SÍ MISMA) > Tic-tac, Alessandro. El reloj no se detiene. Y yo no voy a esperar por nadie.
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Editado: 17.04.2026