La distracción del mafioso

Capitulo 30

*Capítulo 30: El Costo de la Posesión*

INT. APARTAMENTO DE VALENTINA - MAÑANA

La luz del sol se filtra por las ventanas, revelando el desorden de una noche de pasión. Valentina se despierta en la cama de Alessandro, su cuerpo agotado, su mente en un torbellino. A su lado, Alessandro duerme plácidamente, un brazo rodeando su cintura, el rostro relajado.

Ella lo observa. Su posesión es innegable. Pero anoche, en medio de la vorágine de sus caricias, Valentina sintió un poder extraño. El poder de hacer que un hombre tan dominante, tan controlador, perdiera el control. Se había entregado, sí, pero no por sumisión. Sino para explorar los límites, para aprender las reglas de su nuevo juego.

Se levanta con cuidado, intentando no despertarlo. Recoge su ropa esparcida por el suelo. Se siente extraña, marcada, pero también con una nueva determinación. Ha sobrevivido al fuego. Ahora, le toca a ella controlar la temperatura.

Mientras se viste, su mirada se detiene en el collar de diamante que Alessandro le puso. Lo toca. Es hermoso. Pero también es una cadena.

INT. PISO EJECUTIVO - DÍA

Valentina llega a la oficina como de costumbre, la cabeza en alto. Los murmullos persisten, las miradas son más intensas, pero ella las ignora. Se sumerge en su trabajo, concentrada en los planos del proyecto.

Minutos después, Alessandro entra en su oficina. Lleva un ramo de rosas rojas y una caja de bombones. Es un gesto de "disculpa" por su arrebato, un intento de suavizar su victoria.
ALESSANDRO > Buenos días. Espero que hayas dormido bien.
Su voz es suave, su mirada, intensa.
VALENTINA > Dormí.
Su respuesta es concisa, sin dar detalles. Ella toma las flores, las huele, pero no le da el gusto de una gran reacción.
VALENTINA > Gracias por las flores, Alessandro. Son bonitas.
ALESSANDRO > Son para ti. Como... una muestra de mi... aprecio.
Él le tiende la caja de bombones.
VALENTINA > Oh, ¿bombones? Sabes que estoy intentando mantener la línea. Pero supongo que uno no hará daño.
Toma un bombón y se lo come, sin una gran muestra de entusiasmo. Ella no le cede el terreno.

Alessandro, un poco desconcertado por su frialdad, se acerca a su escritorio.
ALESSANDRO > Te he estado esperando para el desayuno. Pensé que podríamos ir juntos.
VALENTINA > Lo siento. Ya desayuné. Tengo mucho trabajo que hacer, Alessandro. El proyecto está en una fase crucial. Y tú mismo dijiste que era la prioridad.
Ella lo mira, sus ojos desafiantes. Está usando sus propias palabras en su contra.
ALESSANDRO > Es la prioridad. Y tú también lo eres. Por eso, he decidido que a partir de ahora, nuestros desayunos serán siempre juntos. Para discutir el proyecto. Y para asegurarme de que no te falte de nada.
Es un intento de control, disfrazado de atención.
VALENTINA > Si crees que eso es necesario para el proyecto... Lo haré. Pero no esperes que me olvide de que mis decisiones siguen siendo mías. Y que tú, por mucho que te empeñes, no puedes controlar cada aspecto de mi vida.
La confrontación es sutil, pero clara. Alessandro la mira, una mezcla de frustración y fascinación en su rostro. Ella no se ha doblegado.

En ese momento, Leo entra con una carpeta.
LEO > Señor, el señor Marco Antonio ha llamado. Quiere saber si la señorita Rojas tiene un hueco para una reunión esta semana. Parece que tiene una propuesta de financiación interesante para el componente de energía renovable del proyecto.
Alessandro mira a Valentina, sus ojos arden. La mención de Marco Antonio, y la "propuesta de financiación", es una puñalada en su orgullo.
ALESSANDRO > Dile a Marco Antonio que el proyecto está completamente financiado. Y que cualquier propuesta debe pasar por mi mesa.
VALENTINA > Leo, dile a Marco Antonio que me encantaría escuchar su propuesta. Y que si Alessandro no tiene tiempo, puedo reunirme con él personalmente. La financiación siempre es bienvenida para un proyecto tan ambicioso.
Alessandro se vuelve hacia ella, su rostro oscuro.
ALESSANDRO > ¿Estás desafiándome, Valentina? Después de anoche...
VALENTINA > Después de anoche, Alessandro, solo tengo más claro que necesito mantener mi independencia. No te confundas. Una noche no cambia una vida.
Ella le devuelve una mirada gélida.
VALENTINA > Y no te preocupes por Marco Antonio. Es un profesional. Y si me está ofreciendo una mejor opción para el proyecto, la consideraré. Es mi trabajo. A menos que, claro, quieras que el proyecto no sea el mejor posible.
Ella lo ha acorralado. Si él se niega a que ella se reúna con Marco Antonio, parecerá que prioriza sus celos por encima del proyecto.

Alessandro aprieta los puños, su mandíbula tensa.
ALESSANDRO > Muy bien. Reúnete con él. Pero yo estaré presente. En cada reunión. Y en cada llamada.
VALENTINA > Excelente. Me encanta tener tu apoyo, Alessandro.
Ella le sonríe, una sonrisa de victoria contenida. Ha cedido terreno, pero ha mantenido su posición. Ha logrado controlar su reacción, y lo ha obligado a ceder en un punto clave.

Alessandro la mira, una mezcla de exasperación, deseo y una incipiente frustración por su inquebrantable espíritu. Ella es un hueso duro de roer.

ALESSANDRO (V.O.)
Creí que al reclamarla, la tendría. Pero ella es como el fuego. Cuanto más intento controlarlo, más arde.




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