*Capítulo 36: La Cuenta Regresiva y el Nido de los Lombardi*
INT. ÁTICO DE ALESSANDRO (AHORA SU HOGAR CON VALENTINA) - NOCHE
Faltaba una semana para la boda. El ático de Alessandro se había transformado en un hogar, lleno de vida y preparativos. La oficina de Valentina en el piso ejecutivo era ahora un centro de operaciones para los últimos detalles del proyecto y los innumerables preparativos nupciales.
Valentina, con un ligero bulto que ya no podía disimular, caminaba por el ático, ajustando pequeños detalles de decoración. Las cosas se habían movido a la velocidad de la luz. Alessandro había demostrado ser un organizador impecable, casi obsesivo, asegurándose de que cada aspecto de la boda fuera perfecto.
Alessandro la observaba desde el umbral del salón, una sonrisa de satisfacción en su rostro. La imagen de ella, organizando su hogar, su futuro, era la materialización de sus sueños más profundos.
ALESSANDRO > ¿Estás contenta con la elección de los jarrones, mi amor? Podríamos pedir unos de cristal de Murano si prefieres.
VALENTINA > Los que elegimos son perfectos, Alessandro. Elegantes y sencillos. Justo como me gustan.
Ella se giró, su mirada se encontró con la de él. La pasión seguía ahí, innegable, pero ahora había un hilo de conexión más profundo, una complicidad silenciosa que se había forjado a través de las crisis y los dramas.
Él se acercó a ella, sus manos se posaron suavemente en su vientre.
ALESSANDRO > Nuestro pequeño ya está creciendo. ¿Te has sentido bien hoy? ¿Alguna molestia?
VALENTINA > Estoy perfectamente. Solo un poco cansada de los últimos detalles de la boda. Y del proyecto.
ALESSANDRO > Deberías relajarte. Todo está bajo control. He delegado la parte final del proyecto a Leo. Y los últimos detalles de la boda, los coordinará mi asistente personal. No quiero que te estreses.
Valentina lo miró con una ceja arqueada.
VALENTINA > ¿Delegar? ¿Tú? ¿Alguien que no confía ni en su sombra para organizar una cena?
ALESSANDRO > Por ti, mi amor. Y por nuestro hijo. Estoy aprendiendo a delegar. Aunque me cueste.
Él sonrió, una sonrisa genuina que la desarmó. Había cambiado, sí. Ya no era tan explosivo, tan directamente confrontacional, pero su esencia posesiva seguía ahí, ahora canalizada hacia el "bienestar" de su familia.
INT. SALÓN DE EVENTOS DEL HOTEL - REUNIÓN FINAL DE LA BODA - DÍA
Valentina y Alessandro se reúnen con la wedding planner. La lista de invitados es extensa, llena de nombres importantes.
WEDDING PLANNER > Todo está listo. El menú, los arreglos florales, la música... Ah, y el seating plan. Hemos colocado a la familia en las mesas principales. Y a los amigos cercanos.
Ella señala un plano.
ALESSANDRO > ¿Y Marco Antonio? ¿Está lejos de la mesa principal?
La pregunta salió tan natural que Valentina no pudo evitar sonreír.
WEDDING PLANNER > El señor Marco Antonio está en la mesa junto a...
Alessandro la interrumpió.
ALESSANDRO > No, no. Que lo pongan en la mesa más alejada. Lejos de la familia. Y lejos de... cualquier conversación importante.
Valentina puso los ojos en blanco, pero no dijo nada. Algunos celos nunca morirán.
VALENTINA > Alessandro, Marco Antonio es un colega importante del proyecto. Y es un amigo.
ALESSANDRO > Un amigo que sabe su lugar. Y en nuestra boda, su lugar está lejos de ti.
La wedding planner asintió, acostumbrada a las excentricidades de sus clientes más influyentes.
INT. CONSULTA GINECOLÓGICA - DÍA
Valentina tiene su última revisión antes de la boda. Alessandro, como siempre, la acompaña. La ginecóloga les muestra una ecografía.
GINECOLÓGOLA > Miren, todo está perfecto. El bebé está creciendo sano. Y ya podemos ver...
Ella amplía la imagen.
GINECOLÓGOLA > ¡Es una niña!
Valentina jadea, una lágrima de felicidad corre por su mejilla. Una niña. Su niña.
Alessandro se queda mudo por un instante, luego una sonrisa radiante se extiende por su rostro.
ALESSANDRO > ¿Una niña? ¡Mi princesa! ¡Una mini Valentina!
Él besa la mano de Valentina, sus ojos llenos de una emoción abrumadora. La idea de una niña, suya, con Valentina, lo llena de una felicidad que nunca había experimentado.
ALESSANDRO > Será la niña más hermosa del mundo. Y la más protegida.
Su mirada se endurece por un instante.
ALESSANDRO > Nadie le hará daño. Nunca.
Valentina lo mira, sabe que sus celos y su posesividad ahora tendrán un nuevo objetivo. Pero también ve el amor inmenso que ya siente por su hija.
INT. ÁTICO DE ALESSANDRO - LA NOCHE ANTES DE LA BODA
Valentina está empacando las últimas cosas para irse al hotel donde pasará la noche antes de la boda. Alessandro entra, la ve con su vestido de novia colgado, deslumbrante.
ALESSANDRO > Mañana. Mañana serás mi esposa.
La abraza por detrás, sus manos acariciando su vientre.
VALENTINA > Mañana seremos una familia.
ALESSANDRO > Y nadie se interpondrá en nuestro camino. Nunca más.
Él la gira, sus ojos oscuros llenos de una promesa y una posesión inquebrantable.
ALESSANDRO > Te amo, Valentina. Y amo a nuestra hija. Sois lo más importante para mí. Todo lo demás, es secundario.
Valentina lo mira, sintiendo la intensidad de sus palabras. Ha logrado un equilibrio precario. Ha aceptado su destino, y Alessandro ha aceptado que, para tenerla, debe suavizar sus métodos. Pero la esencia de su relación, de su amor, sigue siendo la misma: intensa, compleja y profundamente posesiva.
VALENTINA (V.O.)
Una semana. Mañana. Mi vida está a punto de cambiar para siempre. Y aunque no es la vida que soñé, con Alessandro, nunca es aburrida. Y con nuestra hija, sé que encontraré mi propia felicidad, incluso dentro de esta jaula dorada.
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Editado: 17.04.2026