La distracción del mafioso

Capitulo 39

*Capítulo 39: El Nido de la Princesa y la Lección de Alessandro*

INT. RESORT DE LUJO (MALDIVAS) - DÍA

Los días en las Maldivas transcurrían en una burbuja de lujo y pasión. Alessandro, tras el incidente de Mateo, se había vuelto aún más protector. Las excursiones a islas desiertas, los paseos en bote al atardecer y las cenas íntimas en la playa se volvieron la norma, siempre bajo su atenta mirada. No era un acoso, sino una presencia constante, un recordatorio de su inquebrantable posesión.

Valentina, por su parte, se sentía más relajada que nunca. Los síntomas del embarazo habían disminuido, dejando paso a una energía renovada. Disfrutaba de la atención de Alessandro, de sus detalles, de la forma en que su mano buscaba inconscientemente su vientre.

Una tarde, mientras disfrutaban de un cóctel sin alcohol junto a la piscina de su villa, Alessandro la miró con una expresión seria.
ALESSANDRO > He estado pensando. Cuando volvamos, quiero que nos centremos en la habitación de nuestra hija.
VALENTINA > ¿La habitación? Todavía tenemos tiempo, Alessandro. Apenas estoy en el segundo trimestre.
ALESSANDRO > No hay tiempo que perder. Quiero que sea perfecta. La mejor de todas. Ya he hablado con el mejor diseñador de interiores para habitaciones de bebé. Y he encargado telas orgánicas y muebles a medida de Italia.
Valentina sonrió, acostumbrada a su entusiasmo desbordante.
VALENTINA > ¿Y tú qué vas a hacer mientras tanto? ¿Supervisar los planos de la cuna?
ALESSANDRO > Tengo que aprender, Valentina. Tengo que estar preparado.
Él sacó su tablet y le mostró una serie de artículos y videos que había estado leyendo.
ALESSANDRO > "Los 10 mejores consejos para padres primerizos". "Cómo cambiar un pañal en tiempo récord". "Las cunas más seguras y ergonómicas". "Estimulación temprana para genios".
Valentina no pudo evitar reír. El magnate de los negocios, obsesionado con pañales y estimulación temprana. Era una faceta de Alessandro que nunca había imaginado.
VALENTINA > ¿Estás leyendo manuales para padres?
ALESSANDRO > Quiero ser el mejor padre para nuestra hija. No puedo permitirme cometer errores. Ella se merece lo mejor.
Su seriedad era conmovedora. Valentina se dio cuenta de que, detrás de toda su posesividad y control, había un deseo genuino de ser un buen padre, un buen esposo.

EXT. PLAYA PRIVADA (RESORT) - DÍA SIGUIENTE

Alessandro y Valentina estaban dando un paseo por la playa, sus pies descalzos hundiéndose en la arena suave. Alessandro se detuvo de repente y se agachó.
ALESSANDRO > Mira.
Señaló un pequeño nido de tortugas marinas, donde diminutas crías estaban eclosionando y arrastrándose hacia el océano.
VALENTINA > Oh, Alessandro. Son preciosas.
ALESSANDRO > Son tan frágiles. Pero instintivamente saben hacia dónde ir. Saben cómo sobrevivir.
Él la abrazó, su mirada fija en las tortugas.
ALESSANDRO > Nuestra hija también será fuerte. Y yo la protegeré de todo. Como estas tortugas protegen a sus crías.
Valentina se dio cuenta de que ese momento era más que una simple observación de la naturaleza. Era una declaración de su compromiso, de su instinto protector.

INT. RESTAURANTE EXCLUSIVO (RESORT) - NOCHE

En su última noche en las Maldivas, Alessandro había reservado una cena privada. El ambiente era romántico, con velas y música suave.
ALESSANDRO > Esta ha sido la mejor luna de miel. Contigo. Es el comienzo de nuestra nueva vida, Valentina.
VALENTINA > Lo sé. Y estoy emocionada.
ALESSANDRO > Yo también. Pero también... tengo miedo.
Valentina lo miró, sorprendida. Alessandro, ¿miedo?
ALESSANDRO > Miedo de no ser suficiente. Miedo de no saber cómo hacerlo bien. Nunca he tenido una familia así. Real. Y quiero hacerlo bien. Por ti. Por nuestra hija.
Tomó la mano de Valentina, sus ojos oscuros llenos de una vulnerabilidad que rara vez mostraba.
ALESSANDRO > Sé que soy... complicado. Que a veces mis celos son... exagerados. Pero es porque no quiero perderte. No quiero perder lo que tenemos.
VALENTINA > No vas a perdernos, Alessandro. Estamos juntos en esto. Y aprenderemos juntos.
Ella le sonrió, una sonrisa de amor y comprensión.
VALENTINA > Y creo que serás un padre increíble. Aunque a veces te pases con la protección.
Alessandro rió, aliviado.
ALESSANDRO > Lo intentaré. Por ellas. Por mis dos princesas.
La cena terminó con un beso profundo, una promesa silenciosa de un futuro que, aunque incierto, ahora lo afrontarían juntos, con la fuerza de su amor y la expectativa de su pequeña.

VALENTINA (V.O.)
Alessandro sigue siendo Alessandro. Celoso, posesivo, controlador. Pero ahora, esas cualidades se entrelazan con una vulnerabilidad inesperada, con un deseo genuino de ser el mejor para su familia. La jaula dorada se ha transformado en un nido, y en ese nido, siento que puedo volar.




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