La división fantasma

12

Izzy ajustó el camuflaje óptico, volviéndose invisible contra el follaje mientras seguía el rastro de pisadas profundas y ramas rotas que los draconarii habían dejado sin el menor cuidado.

A los pocos minutos, la vegetación cedió paso a un claro dominado por la enorme nave reptil. La compuerta trasera permanecía abierta de par en par y dos guardias de piel escamosa vigilaban la entrada con aire aburrido.

Izzy presionó el botón de su comunicador. Un leve pitido sonó en su oído.

—Adelante, Izzy. ¿Cuál es la situación? —preguntó la voz de Yeon a través del canal.

—Son bastante confiados. Solo han puesto a dos guardias en la puerta, el resto debe de estar dentro.

—¿Algún dron de vigilancia?

—Ninguno. Definitivamente se creen los reyes del lugar.

—Bien —exclamó Yeon—. Indícanos tu posición y nos reuniremos contigo.

—Transmitiendo coordenadas... ¿Las tenéis?

—Afirmativo —respondió la capitana—. Estaremos ahí en diez minutos.

De pronto, un estruendo metálico retumbó desde el interior del casco de la nave. Izzy se pegó más al tronco de un árbol, afinando la vista.

—Mierda... —susurró.

—Aquí Yeon, ¿qué ocurre? —interrumpió la voz en el auricular.

—Algo muy jodido —respondió Izzy, tragando saliva—. Han sacado de hibernación a toda la tripulación. Ahora mismo estoy viendo a unos sesenta o más draconarii preparándose para cazar.

En el punto de reunión, la noticia cayó como un jarro de agua fría. Mei miró a Yeon con los ojos desorbitados, la respiración agitada y un hilo de sudor frío recorriéndole la sien.

—¿Qué... qué hacemos? —preguntó, con la voz temblorosa.

Antes de que Yeon pudiera responder, una nueva frecuencia sobreescribió el canal.

—Unidad Fantasma 3, aquí la general Alera. Vuelvan a la aldea y establezcan un perímetro defensivo.

Yeon frunció el ceño.

—¿Alera? ¿Qué haces aquí? No podemos volver a la aldea, tenemos que rescatar a los cien secuestrados que tienen los draconarii.

—De eso no te preocupes —interrumpió Alera—. En estos momentos, Grov los está trasladando a una zona segura de la Unión. Así que obedece y vuelve a la aldea.

—Mi padre está mirando, ¿verdad?

Hubo una pausa larga en la línea.

—Afirmativo —admitió Alera—. Pero no intervendrá a menos que sea strictly necesario. Yeon, niña, escúchame: esta es tu oportunidad de demostrar lo que vales. Y lo mismo va para la Unidad Fantasma 3. El Gran Almirante quiere ver de qué sois capaces y os deja actuar a vuestro libre albedrío. Solo intervendrá si estáis en verdadero peligro. Y para ti, Mei... —añadió la general—, es tu oportunidad de demostrar quién eres.

La transmisión crepitó un instante antes de que Alera lanzara la última advertencia:

—Así que, niños, vosotros decidís: os retiráis y dejáis que Alex lo solucione todo... o aprovecháis la oportunidad que se os acaba de dar.




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