La Estrella Negra orbitaba la Tierra escaneando la zona de Dakota del Sur, en los EE. UU. Era la única nave en el sector; su gemela, la Protector, se encontraba en los astilleros de Venus siendo reparada tras el enfrentamiento contra el crucero draconarii.
—Capitán Green —informó el teniente MacLeod—. Detectados todos los soldados draconarii. Son 58 en total. A este ritmo llegarán a Rapid City en menos de dos horas.
—¿Armamento? —preguntó Viktor desde el comunicador en la Quimera.
—Armaduras pesadas, lanzas y espadas de energía, y armamento pesado de láser y plasma —respondió MacLeod. Su mirada no se apartó de la pantalla.
—¿Qué ocurre? —le preguntó Green, notando algo en su postura.
—Coronel, capitán... —MacLeod tragó saliva—. Mierda. ¡Detecto un ATM!
—¿Estás seguro? —preguntó Viktor.
—Sí, coronel. Y su capacidad es tipo Apocalipsis.
Los dos oficiales y todos en el puente se giraron para mirar a MacLeod. Una de las operadoras junto a él dejó la mano suspendida sobre su consola, a medio gesto.
—¿Estás seguro? —insistió Viktor con la voz ya sin la calma de antes.
—Sí, señor. El nivel de antimateria en la ojiva se sale de la escala. Es una exterminadora de planetas, un arma...
—...ilegal según las leyes de la Federación —intervino Green—. Tras la Gran Guerra fueron prohibidas y destruidas. Cualquiera que poseyera una sería expulsado de la Federación.
Viktor suspiró.
—Ya lo sabes, amigo mío: esas malditas lagartijas nunca han jugado según las reglas —dijo una voz conocida a través del canal de comunicaciones.
—Alex —exclamó Viktor.
—Escúchame, amigo. Esto es lo que vamos a hacer: la Unión pasa en este momento a modo visible. Envía las fuerzas necesarias para ayudar a Grov a cazar a los draconarii y evita que lo maten. Han hecho daño a Yeon y está fuera de sí, aunque no lo parezca.
—¿Y la ojiva de ATM?
—De eso me encargo yo. Por cierto —añadió Alex—, ¿y Alera?
—Según me indicó, estaba volando con su traje de combate a máxima velocidad. Llegará en una hora de Nueva York.
—Bien. Ah, Viktor: aunque estemos en modo visible, todos los miembros de nuestras fuerzas en servicio en la Tierra deben llevar el casco activado en todo momento. ¿Entendido?
—Entendido —respondió Viktor.
Alex fuera y la comunicación se cortó.
—Capitán Green, indicó Viktor,prepare a sus fuerzas para el combate ordeno, para después cortar también la comunicación—.
Green se quedó mirando el panel muerto unos segundos para despues girarse hacia su tripulación.
—Bien, señoras y señores: ¡alerta roja! Tenemos que cazar a unas lagartijas y convertirlas en piel de bolso.
MacLeod apretó el botón de emergencia. Una alarma comenzó a resonar en la nave mientras los paneles luminosos cambiaban a un rojo intenso.