La Efigie de Espinas

Última Lección: Solución

Pasó una semana desde lo que se le denominó como el «cataclismo de la sierra dormida».

La gente de la zona metropolitana aledaña a ésta no estaba tranquila a pesar de que varios científicos y autoridades dictaron que no existía ningún tipo de volcán o parecido en el área, por lo que catalogaron el fenómeno como una simple «coincidencia natural catastrófica». Prácticamente dieron a entender que todo fue hecho al azar y que las probabilidades de que volviera a ocurrir son dimensionalmente ínfimas.

Quienes se habían retirado pusieron fechas para volver únicamente por más pertenencias, cayendo el precio de los hogares aparatosamente, rematándose algunos de inmediato. Por otra parte, la mayoría de las personas que decidieron quedarse, se dividieron en tres grupos: quienes estaban seguros de que algo ocultaba el gobierno debajo de los cerros, los que creían que simplemente había sido, como lo dictaron las autoridades, una mala coincidencia, regresando a su vida normal, y los últimos se trataban de las personas religiosas, que vieron una oportunidad de causar «conciencia» a los menos creyentes o ateos, alegando que todo fue obra del Creador, dios supremo que forjó todo en el universo.

Las personas que llevan una doctrina diferente, los luminiscentes, aseguraban que, de ser un evento meramente divino, así como lo decían los expertos, se trató de mero azar. Su deidad constaba de cero normas y se dictamina por actos no evaluados ni pensados, sólo del nacer de su ser mientras se haga el bien y la verdad.

Todo aquello generó nuevamente una pelea fuerte entre ambas iglesias, retomándose algo que no se había visto en dicho país durante ya siglos atrás: marchas y protestas religiosas en contra de la otra.

En el pasado, existieron las «guerras de hermandad» donde ambos bandos, creacionista y luminiscentes, pelearon para tratar de someter y borrar al contrario. Con el pasar de los tiempos, ambos bandos encontraron paz y sana convivencia, mas en algunos lugares este tipo de conflictos volvían a nacer, siendo esto una razón por las cuales las guerras no cesan del todo.

A pesar de ello, y que las manifestaciones no pasaban más allá de vandalismos, las clases educacionales se retomaron, finalmente regresando a la escuela los muchachos únicamente de nivel medio superior y universidad. Los más bajos estaban todavía a la espera.

Dolores, como ya era costumbre, se levantó, despertó a Sarutobi, le sirvió de comer, se fue a bañar tranquilamente, preparó el desayuno para ella y su abuela, despertó a esta última, la llevó a comer a la mesa, la bañó, arregló y leyó un poco su biblia, rezando al final con mucha pasión.

Poco después, la hora de irse llegó, por lo que la vecina, de muy buena gana, relevó a Dolores, agradeciéndole la chica, saliendo con sus libros en su mochila, siguiéndola Sarutobi alegre, colocándose la muchacha una pañoleta rosa enroscada y atada en su cabeza calva, haciéndole un nudo por enfrente a su costado derecho, dejando dos enormes orejas que apuntaban a direcciones diferentes.

En el camino, Erick le mandó varios mensajes a Dolores, mismos que la chica respondió con mucha alegría, diciéndole el joven chismes o cosas normales que platican los adolescentes de su edad, riendo la aprendiz de manera energética y honesta, notando aquello Sarutobi, contagiándose de aquella felicidad.

Finalmente, Dolores arribó hasta la preparatoria, en donde se reunió con su nuevo grupo de amigas, mismas que le saludaron afectivamente, comentando todas sobre lo ocurrido en los últimos días, no pareciendo haber rencores entre ellas o los demás alumnos a pesar que todos estaban mezclados en su religión. Había tanto luminiscentes como creacionistas; no obstante, los jóvenes no creían en esos conflictos, no estaban muy arraigados a sus creencias como sus padres o abuelos, mismos que eran los protagonistas de muchos de los eventos negativos.

Las clases dieron inicio, y tan pronto el profesor entró al salón, todos se dieron cuenta de que se trataba del maestro encargado del grupo, no el que tocaba ese día, el cual dio un anuncio.

—A partir del día de hoy, como había ya sido pactado, los alumnos Carlos, Zenia, Hugo, Janis y Noeh regresarán a su grupo original. El salón está completamente terminado y es por eso que no los ven entre ustedes. A su vez, su compañero Emma Galindo será asignado a ese mismo grupo como parte de una medida preventiva, puesto hace poco, posiblemente todos lo saben, tuvo actitudes deplorables que no aceptamos en esta institución. Por esta vez, pues la persona involucrada no mostró interés en agravar el castigo hacia la expulsión, se hizo este pequeño movimiento, con la esperanza de que con ello los conflictos terminen. Cabe destacar que, en caso de suceder nuevamente algo así, las personas involucradas serán como mínimo suspendidas una cantidad de días determinada y negociable, o expulsadas de inmediato, con una abdicación igualmente negociable del instituto. Por favor, sigan las normas, no causen destrozos y, más importante aún, respeten a sus compañeros y a los docentes que trabajan en la institución, así como al personal de limpieza y seguridad. Sin nada más que agregar, les doy la bienvenida de vuelta al instituto y espero tengan buen provecho de los conocimientos que se les va a impartir a desde hoy, retomando lo pausado anteriormente. ¿Preguntas? —Cuestionó el hombre de gafas y traje gris, no habiendo nadie que respondiera a aquello, asintiendo el adulto y retirándose, dejando solos a los estudiantes, mismos que parlotearon desordenadamente tan pronto el docente cruzó la puerta.

Dolores giró su cuerpo hacia atrás, pues dos de sus nuevas amigas se estaban una fila posterior a la suya, acercándose las chicas para conversar.

— ¿Crees que Emma haya pedido el cambio o lo obligaron?

—Creo que lo amenazaron con expulsarlo y no tuvo opción. ¿Tú qué opinas, Dolores? —Dicho esto, la chica apretó y torció un poco los labios, viendo en dirección al suelo, hacia a la nada, pensando.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.