Nadie habló durante varios segundos.
Las últimas palabras de la madre de Alina seguían resonando en la cámara.
"El verdadero enemigo está sentado en el trono de Valtheris."
Kael fue el primero en reaccionar.
—Eso no puede ser cierto.
Alina lo miró.
—¿Por qué?
—Porque el rey ha gobernado durante veinte años. Mantiene la paz en el reino.
Nythar soltó un gruñido.
—La paz puede ser una mentira.
Kael apretó la mandíbula.
—Entonces debemos regresar.
Alina negó con la cabeza.
—No.
—¿Qué?
—Si mi madre dejó este mensaje, sabía que alguien podía escucharlo. Quizá quería que encontráramos algo más.
La pequeña cría comenzó a caminar alrededor de la estatua.
De pronto, se detuvo frente a una piedra del suelo.
La tocó con una garra.
¡CLAC!
Una parte del suelo se abrió.
Debajo apareció una caja de hierro.
Alina se arrodilló y la abrió.
Dentro había un pergamino antiguo, una llave de plata y un anillo con el emblema de la familia real.
Kael tomó el anillo.
Su rostro cambió.
—Esto perteneció al rey.
—¿Cómo lo sabes?
—Porque lo he visto cientos de veces.
Alina tomó el pergamino.
Al abrirlo, descubrió un mapa.
Había una ruta marcada desde el castillo de Valtheris hasta el Castillo de las Sombras.
Pero había algo más.
Una pequeña cruz señalaba una ubicación oculta debajo del palacio real.
—Hay algo bajo el castillo.
Nythar observó el mapa.
—La Cripta de los Reyes.
Kael se quedó pálido.
—Ese lugar está prohibido.
Alina levantó la mirada.
—Entonces allí es donde iremos.
—Alina, es una locura.
—Mi madre está prisionera. Malek quiere abrir la Puerta de los Dragones y el rey podría estar detrás de todo esto.
Guardó el mapa.
—Ya no podemos confiar en nadie.
Un sonido metálico resonó detrás de ellos.
Kael se giró rápidamente y desenvainó su espada.
Pero no había nadie.
Solo una pequeña daga clavada en la pared.
Alina se acercó.
En la empuñadura había un símbolo que reconoció inmediatamente.
El mismo símbolo que llevaba su madre en el medallón.
Debajo había una inscripción:
"No busques al monstruo en las sombras. Busca al hombre que las controla."
Alina levantó lentamente la mirada.
—Vamos a Valtheris.
Nythar abrió sus enormes alas.
—Entonces prepárate, elegida. Porque cuando descubramos la verdad, quizá el reino entero se vuelva nuestro enemigo.
Muy lejos de allí, en el palacio real, el rey contemplaba un espejo negro.
En su superficie apareció el rostro de Alina.
El rey sonrió.
—Así que finalmente has despertado.
Una figura apareció detrás de él.
Era Malek.
—¿Debo detenerla?
El rey negó lentamente con la cabeza.
—Todavía no.
Sus ojos brillaron con una extraña luz roja.
—Déjala venir.
Sonrió.
—Quiero que mi hija regrese a casa.
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Editado: 20.08.2026