El rostro del rey comenzó a cambiar.
Su piel se volvió pálida y oscura, como si una sombra se extendiera bajo ella. Sus ojos adquirieron un intenso brillo rojo y de sus manos surgieron pequeñas llamas negras.
Los habitantes de Valtheris retrocedieron aterrados.
Alina permaneció inmóvil.
—¿Quién eres?
La criatura sonrió.
—Durante veinticinco años llevé el rostro del hombre que debía gobernar este reino.
La madre de Alina se interpuso entre ambos.
—Es un impostor.
La criatura soltó una carcajada.
—No. Soy algo mucho más antiguo que este reino.
Nythar rugió.
—El Devorador.
Alina miró al dragón.
—¿El Devorador?
—Una criatura creada por la magia oscura para consumir la esencia de los dragones y de los Guardianes.
El falso rey extendió los brazos.
—Y durante siglos esperé a que apareciera la última heredera.
Sus ojos se clavaron en Alina.
—Tú.
Alina sintió que la marca de su muñeca ardía.
—¿Por qué me quieres?
—Porque tu sangre puede abrir la Puerta de los Dragones.
Su madre tomó la mano de Alina.
—No lo escuches.
—Pero si puedo abrirla...
—También puedes cerrarla.
El Devorador se enfureció.
—¡Silencio!
Una onda de magia negra atravesó la plaza.
La madre de Alina salió despedida y cayó contra las escaleras.
—¡Mamá!
Alina corrió hacia ella.
Nythar se lanzó contra el falso rey.
Ambos chocaron en el aire con un estruendo que hizo temblar el palacio.
Kael comenzó a ordenar a los soldados:
—¡Protejan a la princesa!
Pero algunos soldados se arrodillaron ante el Devorador.
Otros huyeron.
La ciudad quedó dividida.
Alina ayudó a su madre a levantarse.
—Tenemos que irnos.
Su madre negó con la cabeza.
—No.
—¿Por qué?
—Porque este es el momento que la profecía anunció.
Alina miró hacia el cielo.
Los dragones corrompidos volaban sobre Valtheris.
El pequeño dragón se acercó a sus pies.
Sus ojos plateados comenzaron a brillar.
Entonces una voz antigua resonó en la mente de Alina.
—La elegida debe despertar su verdadero poder.
—¿Cómo?
—Debes confiar en el vínculo que compartes con el Dragón Negro.
Alina miró a Nythar.
El enorme dragón luchaba contra el Devorador, pero estaba perdiendo.
Sus alas estaban cubiertas de heridas.
—¡Nythar!
El dragón giró la cabeza.
Sus ojos se encontraron.
Y Alina comprendió que ya no necesitaba palabras.
Extendió su mano.
La marca de su muñeca brilló.
Nythar respondió con un rugido.
Una poderosa luz negra y plateada envolvió a ambos.
El cielo se oscureció.
Los dragones dejaron de luchar.
Todos miraron hacia Alina.
El Devorador retrocedió.
Por primera vez, sintió miedo.
—No...
Alina abrió los ojos.
Ahora brillaban como plata.
—Se acabó.
Y detrás de ella aparecieron unas enormes alas hechas de luz.
#1600 en Fantasía
#317 en Magia
fantasia aventura magia, fantasia brujeria hechizos, fantasía dragones magia
Editado: 07.09.2026