La elegida del dragón negro

Capitulo 18

Alina permanecía inmóvil en medio de la plaza.
Todos la observaban.
Pero ella solo podía mirar la marca de su muñeca.
El pequeño círculo rojo palpitaba bajo su piel.
—¿Cuánto tiempo tengo? —preguntó.
Nythar bajó la cabeza.
—No lo sé.
—¿Qué significa eso?
—Que el fragmento del Devorador crecerá mientras utilices tu poder.
Alina sintió un escalofrío.
—Entonces no volveré a usarlo.
Su madre se acercó y tomó su rostro entre las manos.
—No puedes renunciar a él.
—¿Por qué?
—Porque tu poder no es solamente tuyo. Es la única fuerza capaz de cerrar la Puerta de los Dragones.
Alina miró hacia el palacio.
—Entonces tenemos que llegar hasta ella antes de que se abra completamente.
Kael se acercó.
—Hay algo que deben saber.
Todos lo miraron.
—Encontramos esto en la torre del rey.
Sacó un pergamino.
Alina lo abrió.
Era un mapa del reino.
Tres lugares estaban marcados con símbolos antiguos.
El Santuario.
El Castillo de las Sombras.
Y una tercera ubicación desconocida.
—¿Qué es ese lugar? —preguntó.
La madre de Alina palideció.
—La Ciudad de los Dragones.
Nythar levantó la cabeza.
—Creí que había desaparecido.
—No desapareció —respondió su madre—. Fue escondida.
Alina miró el mapa.
—¿Por qué?
Su madre respiró profundamente.
—Porque allí se encuentra la única cosa capaz de destruir al Devorador para siempre.
Antes de que pudieran continuar, un rugido atravesó el cielo.
Nythar miró hacia arriba.
Un dragón blanco descendió lentamente sobre la plaza.
Sobre su lomo viajaba una joven de cabello plateado y armadura azul.
Al llegar al suelo, desmontó y se acercó a Alina.
—Soy Lyra, princesa de los dragones del norte.
Alina frunció el ceño.
—¿Princesa?
Lyra sonrió.
—Parece que no soy la única princesa que acaba de descubrir su verdadero destino.
Alina no pudo evitar sonreír.
Pero la expresión de Lyra cambió.
—Tenemos poco tiempo.
—¿Qué sucede?
—Malek ya está en camino hacia la Ciudad de los Dragones.
Nythar abrió las alas.
—Entonces nosotros también iremos.
Alina apretó el mapa contra su pecho.
La marca roja volvió a arder.
Esta vez, una voz susurró dentro de su mente.
"No puedes escapar de mí."
Alina cerró los ojos.
El Devorador seguía dentro de ella.
Y ahora sabía exactamente hacia dónde debía ir.
La Ciudad de los Dragones.
El lugar donde comenzaría la última batalla.




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