La elegida del dragón negro

Capitulo 19

El viaje comenzó antes del amanecer.
Nythar volaba al frente, seguido por Lyra y su dragón blanco. Alina viajaba sobre el lomo de Nythar, mientras su madre y Kael avanzaban detrás de ellos.
Por primera vez, Alina podía contemplar el mundo desde las alturas sin sentir miedo.
Pero algo había cambiado.
La marca roja de su muñeca no dejaba de arder.
—Nythar...
—Lo sé.
—¿Está creciendo?
El dragón guardó silencio.
Eso fue suficiente respuesta.
Alina cerró la mano sobre la marca.
—No permitiré que me controle.
—No estás sola.
La voz de Nythar fue tranquila.
—Mientras nuestro vínculo permanezca intacto, la oscuridad no podrá dominarte.
Después de varias horas, las montañas terminaron.
Ante ellos apareció un enorme valle cubierto de niebla.
Lyra descendió.
—Hemos llegado.
Alina miró hacia abajo.
Al principio no vio nada.
Entonces la niebla comenzó a desaparecer.
Y la ciudad apareció.
Torres gigantescas de cristal negro se elevaban hacia el cielo. Puentes flotantes conectaban enormes palacios. Estatuas de dragones protegían las entradas y miles de luces plateadas brillaban entre las calles.
Alina quedó maravillada.
—Es hermosa.
Su madre sonrió.
—Aquí vivieron nuestros antepasados.
Pero Nythar permaneció inmóvil.
—Algo no está bien.
Un silencio extraño cubría la ciudad.
No había dragones volando.
No había habitantes.
Solo viento.
Alina descendió del lomo de Nythar.
—¿Dónde están todos?
Lyra tomó su espada.
—No lo sé.
Caminaron por las calles vacías.
Entonces encontraron una enorme plaza.
En el centro había un pedestal.
Sobre él descansaba una corona negra.
Alina se acercó.
—¿Qué es eso?
Su madre palideció.
—La Corona del Primer Dragón.
—¿Y por qué está aquí?
Una voz respondió desde las sombras.
—Porque estaba esperando a su nueva reina.
Todos se giraron.
Malek salió lentamente de entre las ruinas.
Detrás de él aparecieron decenas de dragones negros.
Alina sintió que la sangre se le helaba.
—¿Cómo llegaste antes que nosotros?
Malek sonrió.
—Porque esta ciudad siempre me perteneció.
Nythar rugió.
—¡Mentiroso!
Malek levantó una mano.
Los dragones negros comenzaron a rodearlos.
—No he venido a luchar.
Miró directamente a Alina.
—He venido a ofrecerte un trato.
—¿Qué trato?
Malek señaló la corona.
—Póntela y tendrás el poder para salvar a tu madre, destruir al Devorador y gobernar junto a los dragones.
Alina miró la corona.
Por un instante, sintió que algo dentro de ella la llamaba.
La marca roja ardió.
Y una voz susurró:
"Tómala."
Alina extendió lentamente la mano.
Pero Nythar gritó:
—¡NO!
Ella se detuvo.
Malek sonrió.
—Demasiado tarde.
La corona comenzó a elevarse sola.
Y una sombra gigantesca apareció detrás de Alina.
El Devorador había despertado.




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