La Elegida (en Edición)

Capítulo 88

POV. Alice Camberleck.

-¿Estas segura de lo que harás?- el rostro de Mercy se iluminaba a causa de la luz que impregnaba la luna.

-Si- suspire sintiéndome extraña- Debo de hacerlo, es lo mejor. No puedo luchar contra quien no me quiere, debo alejarme y volver a pensar en lo que sucederá.

-¿Eso es lo que tu piensas?- negó- ¿Piensas que no te quieren y por eso mismo decides alejar a todos de tu lado?

-Cuando creces toda tu vida sin el cariño de tus padres, soportando palabras hirientes por parte de tu propia madre y incluso observando que tu familia es una mierda en tu vida... Entonces sí, Mercy. Aprendes a alejarte de las personas por miedo a sufrir, de no ser suficiente para ellos.

-¿Por que permites que tus demonios te dominen?- me observó sin comprender.

-Porque lo admita o no, me salvan en momentos donde no puedo hacerlo. Porque son parte de mi y no podría luchar contra mi misma. Porque mejor tener al enemigo de amigo que de propio enemigo.

****


-Hablemos de quienes habitan aquí- hablo por primera vez Lessie luego de encontrarnos reunidos a las afueras de nuestras cabañas.

-Podríamos hablar de ellas- mi mirada de dirigió a Michel.

-Se rumorea que la persona que entre en sus tierras será maldecida sin piedad alguna- ésta vez una joven cuyo nombre aún desconocía habló dirigiéndose a mi.

-¿Maldecidas por quien?- me atreví a preguntar.

- Por las brujas de este pueblo. Cuatro de ellas se encuentran reunidas en nuestros alrededores, observando cada una de nuestras acciones en la penumbra de la oscuridad. Quien decida hurgar en su propiedad será afectado por una maldición provocado su muerte.

- No lo puedo creer- pensé.

¿En verdad creían todas esas tonterías?

¿Qué clase de historia cliché han leído?

-¿En verdad creen en eso?- reí con diversión.

-Si- Michel respondió con vergüenza- Se dice que todo lo que cuentan es verdad.

-¡Mentiras!- reí aún más a causa de la divertida situación- ¿Ustedes piensan que ellas perderán el tiempo en acecharlos constantemente en cada uno de sus pasos en vez de matarlos mientras duermen y provocarles una muerte no tan buena?- sus rostros se defiguraron ante mis palabras, provocando que más risas ataquen mi cuerpo.

- No habíamos pensando en lo que tu dices- murmuraron.

-Créanme me sorprendería si lo hubiesen hecho- bromee golpeando suavemente el hombro de Michel, provocando su risa.

-Eres una maldita- golpeó mi brazo de modo juguetón.

-Cuentenmen acerca de ellas..

-Son las brujas más poderosas que han existido, se encuentran escondidas de los seres oscuros que habitan a nuestro alrededor, se dice que son capaces de hacerte delirar del miedo que podrán provocarte con tan sólo mirarte, pueden matarte pero no sin antes perseguirte hasta tener tu alma en sus manos.

Al escuchar aquello no sabía si reír o llorar con lo absurdas que sonaban sus palabras.

-Están jugando con cada uno de ustedes- expliqué aún riendo levemente- Quieren hacerlos sentir incómodos, quieren que les teman sin siquiera atreverse a cruzar en busca de sus presencias. Ellas se divierten junto a ustedes haciéndoles creer que los mataran cuando no será así. Saben que estoy aquí y soy parte de ellas, no podrían meterse con quienes son mis aliados.

-¿Cómo estás tan segura de ello?

-Soy la princesa- obvie- Todos lo saben, y deben de respetame.

-Creemos en ti- contestaron.

-Quiero conocerlas- hable ignorando sus rostros de asombro.

-¡Estas loca!- alzaron su voz- ¿Estas demente? Podrían hacerte daño.

-Oh por favor Lessie- reí fuertemente levantándome exaltada- ¡Si están aquí quiero que se muestren ante mi, gran brujas poderosas!- me burle sin evitarlo.

-Estas demente- nurmuraron.

Seguí riendo un breve instante antes de sentir risas distorsionadas a nuestro alrededor.

-¿Qué ocurre?- Michel movia su cabeza de un lado a otro con preocupación.

-¡¿Quién está ahí?!- alce mi voz dirigiéndome hacia donde provenían los sonidos.

-¡Alice!- oí que me llamaron con desesperación- Ten cuidado, por favor.

Veremos quienes son en realidad.

Las hojas de los árboles se esparcian envolviendo mis pasos, podía sentir extrañas respiraciones a mi alrededor.

Me sentía rodeada.

-Vaya, vaya- me burle frenando mis pasos- Quien diría que en verdad serían tantas, que pena que no les tenga miedo- comenté sintiendo como el silencio envolvía todo a su paso, las risas seguían sin cesar colmando mi paciencia.

-Muy bien- acepté sin pensar en lo que haría- Les demostrare que también se jugar- anuncié envolviendo mi cuerpo en un intenso fuego.

Juguemos, princesa.

Dejanos tomar el control..




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.