La Elegida: Secretos de una Vida Oculta

Capítulo 15: CLEO

Creo que ya han pasado días desde que confese mis sentimientos ante Akira y desde entonces no he sabido nada de ella, siento como si hubiera pasado una eternidad; tampoco he ido a la universidad porque al fin he visitado la biblioteca de la manada que está en un lugar secreto dentro de los territorios de la manada.

Al decirle a Paul que volvería hasta el lugar donde encontré a los cazadores, me dio un rotundo no, al menos por el momento. Según el en su intento de detenerme de la idea, dijo que si quería ir tenía que saber todo de los cazadores, sus habilidades y sus armas.

Pero, tengo la sospecha que estos cazadores aun no tienen ideal el alcance del poder que tienen entre las manos, lo mismo que sucede conmigo; tengo miedo de descubrir hasta donde puedo llegar con lo que se me fue encomendado al hacerme la elegida.

En la mesa que está en el centro de la gigantesca habitación descansan al menos tres pilas de libros; donde no solo se habla de los cazadores también hay información sobre los hombres lobos y su origen, diarios sobre la guerra que se inició hace siglos entre el primer alfa y los guardianes. Una historia en decadencia que nos redujo a los que hoy somos. Cenizas, y nada más.

En mis manos descansa un enorme libro, con hojas que dan la impresión que se harán polvo solo con sentir mi respiración, están tan viejas y desgastadas que temo hasta tocarlas. La pasta es dura, está cubierta con cuero, y en el frente el titulo tallado y escrito en algo que creo es latín, “Red Lunam”, traducido a nuestro idioma como Luna roja.

Según mi mayordomo, es el libro más antiguo que guarda esta biblioteca; aquí está narrada toda la historia inicial de los hombres lobos y de cómo surgieron las manadas, y como llegaron los guardianes a nuestras tierras.

Leo las primeras páginas del libro; a lo que curiosamente puedo entender, sin saber una pisca de latín. En este libro cuenta una historia poco diferente a la que mi madre compartió conmigo. Dice, que el Dios Lykhan bajo a la tierra para vivir ente los humanos para conocer mejor sus vidas y de esta forma no repetir los errores que llevo a los humanos degradarse tanto.

Al leer el nombre del que se supone es el Dios de los lobos y las creaturas de la noche, un escalofrió me recorre toda la espina dorsal. Hombres lobo en latín se escribe Licántropo, y me parece haber leído sobre los licántropos en la mitología griega, algo más una historia para niños que una leyenda. Ahora lo entiendo; Lykhan, Licántropos, son un derivado.

Un Dios de la oscuridad, haciendo creaturas de la noche. Somo el capricho de un dios que no se rindió ante lo que su creador le pidió que no hiciera. Todo empieza tener sentido.

Leo lo más rápido que mis ojos me lo permiten, una ventaja de ser un ser sobrenatural es que no me agoto tan rápido como la gente normal, mi resistencia es casi ilimitada.

Busco en cada página, sintiendo la tensión en mi cuello, espalada y piernas por estar sentada en una sola posición por varios días, me jalo el cabello con frustración al no encontrar nada, hay una lista interminable de las variedades de lobos que han nacido en Moor, todo sobre sus habilidades y dones. Asi como que significa cada color de ojos con el que nacen, y el que adquieren después de nacer.

Pero en esa interminable lista no hay nada sobre algún lobo blanco con los ojos rojos. Me temo que soy la primera en nacer y eso solo se puede significar una sola cosa.

En el diario de mi padre escrita una leyenda que escucho durante su viaje a tierras lejanas, no solo fue una ciudad, fueron muchas y en cada una era la misma historia, que no dice nada a excepción de: “Nacerá de entre la raza de hombres lobo un elegido que cambiará el mal que acecha al linaje y la existencia del mundo escondido en las sombras”.

En el asegura que soy aquella elegida. Y lo supo antes de que siquiera me engendrara. Debe haber una clara explicación sobre porque creería eso.

Me recuesto en el respaldar de la silla, y asiento las manos sobre el libro, sintiendo la textura quebradiza y rugosa de las hojas, algo asi como una resistencia, una fragilidad que exige sumo cuidado. «Ojalá estuviera papá para que él me explicara todo esto que no entiendo», pienso, mientras cierro mis ojos por algunos segundos.

—Debería tomarse un descanso, joven. —dice el mayordomo quien entra con una bandeja, donde una taza de café viene sobre ella.

—No Paul. —respondo con firmeza, —No descansare hasta que logre encontrar algo que me sea útil. —no evitó que mi voz suene cansada.

Si al menos no hubiera vivido una vida falsa, privada de toda esta información, las cosas no serían de este modo. Sabría qué hacer, pero, soy alguien que intenta entender que todo esto es real, que no soy una humana, que soy una mujer lobo y que además estoy marcada con un destino que debo cumplir sí o sí.

—Joven Cleo, ha estado despierta por días, —se preocupa, —aun que su cuerpo tenga la resistencia, no es sano que se esfuerce de más, recuerde que lucho contra una herida hecha por un arma espiritual.

—No importa, —contesto molesta, —Dime una sola cosa Paul, ¿Debería dejar que mueran mas personas? —inquiero furiosa, —¿Cuánto debo de esperar para que los cazadores vengan por la manada?

—No, no…

Lo interrumpo, —Se supone que soy el alfa que debe proteger esta manada y la elegida que debe de salvar al mundo oculto entre las sombras, ¿Cómo osas pedirme que me detenga? Son mi responsabilidad, y no pienso fallarle a ninguno. —suelto el aire y levanto la cabeza para mirarlo directamente, —He encontrando a mi compañera, asi que es momento que me prepare para tomar mi lugar, Paul.




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